Ciudades sin fronteras
- 01 January 2004
Las poblaciones fronterizas no esperaron a que apareciera el mercado único para atravesar las fronteras cuando la situación era propicia para los intercambios. Este es el caso del País Vasco, parte española y parte francesa, donde una cultura común ha estimulado los flujos transfronterizos a ambos lados del río Bidasoa, en la bahía de Txingudi. El programa INTERREG II se ha encontrado con un terreno ya abonado para responder a las necesidades más profundas de la zona.
Hoy en día el río Bidasoa ha dejado de ser una frontera. Por fin ha llegado a lo que le tenía destinado la naturaleza: una vía de comunicación para la zona de Hendaya, Irún y Hondarribia. Desde 1993 una serie de actividades comunes han acercado a las poblaciones de ambas orillas, por aquél entonces al margen de cualquier marco formal. Los servicios de transporte marítimo y terrestre se encargaban de facilitar la movilidad de personas y bienes. Por lo demás, una publicación trilingüe anual catalogaba las actividades culturales y deportivas. Ante los numerosos campos de cooperación, en 1995 las tres localidades acordaron dotarse de una estructura jurídica común que les permitiera trabajar en el marco de una verdadera intermunicipalidad. La firma, ese mismo año, del Tratado de Bayona hizo posible la constitución del eurodistrito Bidasoa-Txingudi, adquiriendo éste posteriormente la estructura jurídica de consorcio, según el derecho español.
Desde entonces, las iniciativas se han multiplicado. Cada año, el segundo fin de semana de octubre se convierte en el escenario de unas jornadas de animación cuyo éxito no ha parado de aumentar. Entre competiciones deportivas, exposiciones de arte o el desfile, no faltan oportunidades de acercarse hasta el otro lado. En Hendaya, un laboratorio de idiomas ofrece a los vecinos españoles la posibilidad de perfeccionar su conocimiento de la lengua francesa. También se organizan clases de castellano y euskera. Se han llevado a cabo dos proyectos de gran alcance: el Plan local de l’Habitat (PLH, plan local de vivienda) y la reconversión socioeconómica de las dos riberas del Bidasoa: rehabilitación de edificios de viviendas en Irún y revitalización de los cascos históricos de Hendaya y Hondarribia. La zona del aeropuerto, abandonada desde la apertura de la frontera, se ha ido convirtiendo poco a poco en una zona industrial con la implantación de empresas francesas y españolas. Así, alberga, por ejemplo, una imprenta, una cooperativa de muebles de oficina y una fábrica de cápsulas y tapones.
La Diputación Foral de Guipúzcoa y el Distrito Bayona-Anglet-Biarritz han emprendido, además, el acondicionamiento del amplio espacio urbano que cubre 50 kilómetros entre Bayona y San Sebastián. Esta conurbación de cerca de 600.000 habitantes tiene necesidades especiales de estructuración territorial. El proyecto incluye la creación de un observatorio transfronterizo encargado de formular propuestas al respecto.