1. ¿Qué son las sustancias peligrosas?

Las «sustancias peligrosas» suelen ser productos químicos o metales que, debido a sus propiedades físicas, son inmediatamente peligrosos y pueden provocar lesiones graves o la muerte por toda una serie de causas. Algunas pueden provocar lesiones por el mero contacto con ellas, mientras que otras resultan lesivas a través de reacciones químicas con otras sustancias.



2. ¿Qué tipos existen?

Las sustancias peligrosas se pueden agrupar en cuatro categorías principales:
Algunas sustancias pueden estar clasificadas en más de una de estas categorías y, por consiguiente, conllevan riesgos aun mayores.



3. ¿Dónde se pueden encontrar?

Suele entrar más en contacto con sustancias peligrosas el personal que manipula mercancías en los puertos, depósitos aduaneros, aeropuertos y ciertas instalaciones petrolíferas.



4. ¿Y los fumigantes?

Los fumigantes son las sustancias peligrosas que tiene usted mayor probabilidad de encontrar. Se utilizan para librarse de las plagas de roedores e insectos en los contenedores. A menudo se usan los fumigantes antes de enviar los contenedores a la UE. Si los contenedores no se ventilan correctamente a su llegada, los humos pueden suponer peligros graves para los agentes que trabajan en ellos. Existen tres tipos habituales de fumigantes, cada uno con sus peligros particulares:

Bromuro de metilo (bromometano): producto químico muy tóxico ampliamente utilizado como fumigante, especialmente en contenedores con tierra o madera. Aunque el bromuro de metilo es muy tóxico, los síntomas de envenenamiento pueden tardar varias horas en aparecer y son los siguientes:
  • quemaduras en la piel por el contacto prolongado con la forma líquida del producto químico;
  • acumulación masiva de fluidos en los pulmones por la inhalación del vapor;
  • daños en el cerebro y el sistema nervioso, además de, posiblemente, en los riñones.
Incluso una breve exposición a los humos del bromuro de metilo puede provocar molestias como cefaleas, ojos irritados, dolores de estómago y entumecimiento de los pies. Estos efectos pueden durar varios días, pero su gravedad depende de la concentración y de la duración de la exposición. Una exposición prolongada al bromuro de metilo puede incluso provocar la muerte.

Fosfuro de aluminio (fosfina): los gránulos de fosfuro de aluminio se utilizan para fumigar contenedores de productos alimenticios, tabaco y otras mercancías perecederas mientras están en tránsito. Los gránulos se deterioran durante el viaje, liberando gas de fosfina, que destruye plagas y se dispersa en un plazo de dos o tres semanas. El peligro se plantea cuando:
  • no han transcurrido dos o tres semanas desde la fumigación; o
  • los gránulos se colocaron en una zona aislada donde no se pudieron descomponer correctamente; o
  • no aparecen o no están disponibles los registros de las fumigaciones.
En ocasiones se importan contenedores incorrectamente fumigados desde África, Sudamérica, Oriente Medio y Extremo Oriente. El gas de fosfina es incoloro, pero tiene un olor desagradable que recuerda al del pescado podrido. Si se inhala, puede inflamar las vías respiratorias y afectar al sistema nervioso central. Los síntomas incluyen temblores, náuseas, vómitos, cefaleas y dolor gástrico. Los casos graves pueden incluso provocar un estado de coma o la muerte.

Ácido cianhídrico: este fumigante se usa con menor frecuencia que el bromuro de metilo y el fosfuro de aluminio, pero es especialmente peligroso. Tiene un olor que recuerda a las almendras. Incluso en concentraciones bajas puede provocar mareos, náuseas, cefalea y dolores estomacales, que pueden llevar a perder el conocimiento y a la parálisis. La inhalación de concentraciones elevadas puede provocar la muerte en poco tiempo.



5. ¿Y los productos químicos?

Además de los fumigantes, otros productos químicos pueden estar presentes en cantidades peligrosas en contenedores que hayan estado sellados durante un periodo de tiempo incluso corto. Pueden deberse a fugas en la carga (declarada o no) o a una reacción química entre las mercancías.

El anexo de la Directiva 2006/15/CE de la Comisión, de 7 de febrero de 2006, ofrece información acerca de los valores límite de exposición profesional indicativos para una lista de productos químicos comunes, además de sus números EINECS (Catálogo europeo de sustancias químicas comercializadas) y CAS (Chemical Abstracts Service) para ayudar a su identificación.

En caso de que detecte alguno de estos productos o de que la MSDS lo indique o usted sospeche que pueda haber alguno de estos productos, debe asesorarse y no entrar en el contenedor hasta que haya recibido confirmación de que es seguro hacerlo. Recuerde que, además de los vapores, algunos productos químicos también pueden ser rápidamente absorbidos a través de la piel.

Es de aplicación la Directiva 24/98/CE. Asimismo, la Comisión publica regularmente listas actualizadas de los valores umbrales a través de directivas adicionales. La directiva actualmente en vigor es la Directiva 2007/30/CE.

Los valores límite umbrales se revisan a raíz de nuevas investigaciones y la experiencia, por lo que debe comprobar tanto las directivas de la Comisión como la legislación nacional para conocer los valores límite de exposición actuales.



6. ¿Qué se puede hacer para reducir los riesgos?

Las operaciones de fumigación están sometidas a un control muy estricto. Algunos tipos de fumigantes están prohibidos y deben adoptarse medidas preventivas para minimizar los riesgos para la salud. Debe mantenerse alejado de aquellos contenedores en los que se estén realizando operaciones de fumigación. La mayoría de los importadores dejan los contenedores abiertos durante aproximadamente una hora cuando llegan para permitir que se evaporen los humos. No debe intentar abrir o entrar en un contenedor hasta que el importador (o su agente) le digan que es seguro hacerlo. Los responsables del personal que participa en operaciones cubiertas deben evaluar los riesgos y tomar las precauciones de seguridad necesarias. El trabajo debe realizarse en condiciones seguras en todo momento.



7. ¿Qué debo hacer si me encuentro mal?

Si empieza a notar molestias mientras trabaja en un contenedor o examina alguna sustancia, interrumpa el trabajo inmediatamente y abandone la zona. Solicite además atención médica (incluso aunque sienta que está mejor) y notifique el incidente.



8. ¿Y las demás sustancias peligrosas?

Algunos tipos de sustancias peligrosas exigen unas condiciones de almacenamiento especiales. Por ejemplo, los materiales sensibles al agua deben guardarse en contenedores impermeables y, en ocasiones, estar guardados en aceites si son especialmente sensibles (como es el caso del sodio). Deberán mantenerse lejos de estancias en las que haya sistemas automáticos de aspersión.

Los comburentes deben mantenerse alejados de líquidos con un punto de inflamación bajo, como los hidrocarburos. Tanto los comburentes como los líquidos con un punto de inflamación bajo deben mantenerse alejados de las fuentes de calor. Puesto que los comburentes generan su propio oxígeno, el equipamiento antiincendios convencional, que se basa en la sofocación, podría resultar ineficaz.

En caso de que tenga que trabajar cerca de sustancias peligrosas, deberá ponerse la ropa de seguridad adecuada. Nunca debe tocar, inhalar o probar algo que sospeche que puede ser peligroso.

Recuerde: la forma más eficaz de reducir los riesgos es evitar directamente las sustancias peligrosas.



Las recomendaciones que contiene esta sección pretenden servir de recordatorio general de los riesgos que se pueden encontrar durante los procedimientos de examen y muestreo, del equipamiento de seguridad que se debe utilizar y de las precauciones que hay que tomar.
Le remitimos a la legislación y a las recomendaciones de su administración nacional para obtener información adicional.


Revisiones
Versión Fecha Cambios
1.0 12.10.2012 Primera versión