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Copernicus: Los ojos de Europa frente a los huracanes Harvey e Irma

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Copernicus satellite
Copernicus satellite

El verano de 2017 pasará a la historia como uno de los peores que se recuerdan debido a las catástrofes ocasionadas por dos huracanes de récord: Harvey e Irma. Las consecuencias de ambos fueron dramáticas para la región del Caribe y el sur de los EEUU. Sin embargo, podrían haber sido incluso mayores de no ser por el papel crucial del Servicio de Gestión de Emergencias de Copérnico (EMS), un programa de la Unión Europea que proporciona información por satélite única en el mundo.

11/10/2017

Dos huracanes de récord

El 17 de agosto, al este de las Antillas Menores, se comenzaba a formar el huracán Harvey, el que sería más tarde el mayor huracán que había golpeado la zona continental de los EEUU en más de una década. Días después, el 30 de agosto, se formaba en la misma región, esta vez en Cabo Verde, el huracán Irma, de categoría 5. Con un superficie ciclónica equivalente al tamaño de Francia, Irma batió todos los registros conocidos: la mayor evacuación de la historia de Estados Unidos, con más de 7 millones de evacuados; el mayor apagón jamás registrado en los Estados Unidos, con más de 8,2 millones de hogares y negocios afectados; y un impacto devastador en el Caribe, con cientos de muertos a su paso y algunas islas en las que hasta el 95% de las infraestructura y viviendas fueron arrasadas.

Copernicus, "los ojos de Europa en el mundo"

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Copernicus es un programa coordinado y gestionado por la Comisión Europea, destinado a desarrollar servicios de información basados en la observación de la Tierra por satélite y datos in situ.

Durante casi tres semanas, el equipo Rapid Mapping de Copernicus trabajó en turnos casi continuos, 24 horas del día 7 días a la semana, para abastecer de información geoespacial oportuna, imprescindible para combatir las consecuencias de ambos huracanes. Durante todo este tiempo Copernicus colaboró de forma estrecha y totalmente desinteresada con los servicios de emergencia de los EEUU y otras zonas afectas, y facilitó todos sus mapas de forma gratuita a través de su página web, posibilitando así que activistas de todo el mundo pudieran contribuir en las labores de emergencia.

Una labor solo al alcance de Copernicus, el mayor programa de observación terrestre del mundo, que fue reconocida y alabara por el Departamento de Estado de Estados: "Desde el 25 de agosto, el programa europeo Copernicus, sin coste alguno para los Estados Unidos, ha generado mapas por satélite actualizados de la extensión de las inundaciones. En combinación con los datos de satélite de los Estados Unidos, estos mapas son herramientas fundamentales para las operaciones de socorro de los Estados Unidos", decían en un comunicado.

Este verano precisamente, la importancia del papel de la Unión al otro lado del Atlántico cobra más valor si tenemos en cuenta que, mientras tanto, el sistema de satélites Copernicus no cesó en su labor para ayudar a la lucha contra las catástrofes que tuvieron lugar en Europa. Las inundaciones en la Toscana o la temporada de incendios forestales que tuvo lugar en zonas como Andalucía o Portugal, estuvieron apoyadas en todo momento por los mapas e información que proporcionaba Copernicus al instante.

Respuesta europea ante las catástrofes

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St Martin
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Copernicus es un ejemplo emblemático de tecnología puntera europea al servicio de la cooperación y las labores de emergencia, tanto en Europa como lejos de nuestras fronteras. Sin embargo, el rol de la Unión Europea en este tipo de catástrofes va mucho más allá.

Como respuesta inicial al huracán Irma, la UE movilizó 2 millones de euros en ayuda humanitaria inmediata para Antigua y Barbuda, República Dominicana y Haití, además de un apoyo inicial de 158.000 euros para los voluntarios de la Cruz Roja en estos países. Europa desplegó expertos humanitarios en la República Dominicana, Haití y Cuba, realizó evaluaciones, y apoyó los esfuerzos de socorro en coordinación con las autoridades locales en Antigua y Barbuda, así como en territorios de ultramar de los Estados miembros, como las Islas Turcas y Caicos, la Isla de San Martín, la isla de Anguila o las Islas Vírgenes Británicas. Una labor que puede ser vital en momentos críticos como los que vivieron las zonas afectadas y en el que la UE es líder y referente mundial.