Representación en España

Ha llegado el momento de invertir en la juventud

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Bandera UE y jóvenes
Bandera UE y jóvenes

Por Tibor Navracsics, comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deporte

Falta menos de un mes para que tengamos todos la oportunidad de tomar una decisión. Las elecciones al Parlamento Europeo de finales de mayo nos ofrecen una oportunidad única de pronunciarnos sobre el futuro de Europa y la manera de abordar los grandes problemas a los que hoy nos enfrentamos, tales como la naturaleza cambiante del trabajo, las amenazas a nuestra democracia o el cambio climático. Espero que muchos jóvenes aprovechen esta oportunidad para hacerse oír: su papel es fundamental para construir ese futuro.

03/05/2019

Se trata de algo más que de votos y elecciones. Es para mí un orgullo haber creado en los últimos años muchas oportunidades a escala europea para que los jóvenes se comprometan, modelen sus propias vidas y las de los demás. Quiero una Europa que invierta en los jóvenes, en sus talentos, en su empatía, en sus aspiraciones. Es una cuestión de equidad, como también es esencial para construir una sociedad y una economía del futuro fuertes y resilientes.

Por eso creamos el Cuerpo Europeo de Solidaridad, iniciativa que faculta a los jóvenes para prestar apoyo a las comunidades y a las personas que lo necesitan, influyendo así, mayormente como voluntarios, en la vida de otros, al tiempo que aprenden y acumulan una experiencia personal inestimable. Más de 124 000 jóvenes se han inscrito en el Cuerpo Europeo de Solidaridad, y más de 14 000 han trabajado ya sobre el terreno, por ejemplo colaborando en la reconstrucción de pueblos y del patrimonio cultural ayudando a sus habitantes después de catástrofes naturales, trabajando con refugiados o personas sin hogar y aunando esfuerzos para proteger el medio ambiente.

DiscoverEU es una nueva iniciativa que ofrece a los jóvenes de 18 años la oportunidad de viajar por toda Europa, explorar y aprender sobre el patrimonio cultural y los valores que subyacen a nuestra Unión, configurando así su sentimiento de pertenencia a estas raíces. Así lo hicieron 30 000 jóvenes en 2018, que empezaron a formar una verdadera comunidad. A principios de mayo comenzará la próxima ronda de solicitudes, abierta a otros 20 000, a los que se añadirán 20 000 jóvenes más antes de final del año.

Por supuesto, también hemos abierto muchas más oportunidades mediante Erasmus+. Más que cualquier otro programa de la UE, Erasmus encarna la idea europea: reunir a personas de diversas culturas y procedencias para que descubran y vivan en carne propia lo que es sentirse europeas. A lo largo de 2017, Erasmus prestó apoyo al número récord de casi 800 000 personas que estudiaron, se formaron o trabajaron como voluntarias en otro país.

Queremos ofrecer este tipo de oportunidades a muchos más jóvenes europeos. Por eso, la Comisión Europea ha propuesto impulsar significativamente la inversión en la juventud en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE para 2021-2027. Queremos duplicar la financiación de Erasmus, llevándola a 30 000 millones de euros para esos siete años, y hacer el programa más accesible e inclusivo, por ejemplo reforzando el uso de nuevos formatos flexibles, como los intercambios virtuales y la movilidad de escolares. Y nos proponemos ampliar y reforzar el Cuerpo Europeo de Solidaridad. Cuento con que los Estados miembros y el Parlamento Europeo den su apoyo a estas inversiones cruciales en la juventud.

Con eso y con todo, nuestra ambición no se detiene ahí. El año pasado sentamos las bases de un verdadero Espacio Europeo de Educación que queremos establecer con los Estados miembros de aquí a 2025. Un espacio basado en la excelencia y la inclusión, en el que los jóvenes puedan circular libremente para desarrollar sus competencias, sacar el máximo partido de su vida y construir comunidades sólidas y con un sentimiento compartido de lo que significa ser europeo. Para que esto empiece a hacerse realidad, hemos acordado con los Estados miembros varias medidas importantes: fomentar el reconocimiento mutuo de los títulos, reforzar las competencias clave, como las capacidades empresariales o digitales, reforzar la educación inclusiva, promocionar nuestros valores comunes y la dimensión europea de la enseñanza. Hemos empezado a construir verdaderas universidades europeas, gracias a las cuales nuestra juventud podrá formarse en otro país, seguir cursos integrados en centros de enseñanza superior y beneficiarse del reconocimiento automático de las cualificaciones obtenidas en otro Estado miembro. Muy pronto se añadirán a esto otros compromisos: impulsar el aprendizaje de idiomas y promover una educación de calidad (y su correspondiente infraestructura asistencial) de la primera infancia.

Los jóvenes se preocupan por sus comunidades y su futuro. Así lo demuestran al exigir medidas contra el cambio climático y al afirmar que los responsables políticos tienen que ocuparse del desempleo juvenil, la salud mental y el aislamiento al que se ven sometidos algunos jóvenes en zonas rurales. Merecen nuestra atención... y nuestros recursos. Invertir en la juventud para que adquieran las capacidades y actitudes que necesitan para adaptarse, encontrar un trabajo gratificante y convertirse en ciudadanos independientes y solidarios es una tarea enorme, que va mucho más allá de unas elecciones. Una tarea que requiere empoderarlos a largo plazo y mantener el rumbo. Una vez tras otra, los jóvenes nos demuestran que se preocupan y que están dispuestos a asumir responsabilidades. Tenemos que garantizar que dispongan de los medios y de la oportunidad de hacerlo.