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La calidad de nuestros productos agroalimentarios: si es de la UE, es bueno

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Una mesa con una barra de pan, queso, jamón, pepinos y una copa de vino
Jamón, queso, vino, aceite… una mesa con productos de la UE siempre es garantía de calidad

Los  productos agroalimentarios de Europa son una garantía de calidad. Seas de champagne o cava, jamón extremeño o piamontés, vinagre de Jerez o balsámico de Módena, la UE te garantiza la mejor calidad.

15/02/2019

Los productos de la UE son ejemplo de calidad. Por eso somos el mayor exportador mundial de productos agroalimentarios, todos ellos reconocidos por su excelencia y por el especial cuidado que se le presta.

El sector agroalimentario es clave en el desarrollo de Europa. La clase media mundial no deja de crecer en torno a 150 millones. Esto son 150 millones de consumidores que demandan productos de calidad. ¿Y quién es el  productor por excelencia ese tipo de productos? La Unión Europea.

Al igual que la población, la industria agroalimentaria de la UE no para de crecer: se ha incrementado en un 70 % en los últimos 5 años, un ritmo más acelerado que las exportaciones comunitarias en conjunto.

Por ejemplo, las exportaciones de aceite de oliva andaluz alcanzaron los 2.300 millones de euros en 2016, un 79% más que en 2010. Y la Comisión Europea prevé un crecimiento de las exportaciones de aceite de oliva de la UE del 3,3 % anual hasta 2030 en el informe de panorama agrícola del primer semestre de 2018.

¿Cómo garantiza la UE la calidad al consumidor?

El sistema de la UE para garantizar la calidad de un producto consiste en proteger los nombres de productos específicos o promover sus características únicas, vinculadas a su origen geográfico y a los saberes tradicionales.

Los productos pueden llevar una indicación geográfica (IG) si tienen un vínculo específico con el lugar donde se elaboran. La IG da confianza a los consumidores, ya que señala cuáles son productos de calidad, y ayuda a los productores a promover mejor sus productos.

Además de las IG, está la Denominación de Origen Protegida y la IG Protegida, que protegen el nombre de un producto, de una región determinada y siguiendo un particular proceso de producción tradicional.

Denominación de Origen Protegida (DOP)

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Sello de denominación de origen protegida
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Sello de indicación geográfica protegida
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Los productos con este sello son los que tienen un mayor vínculo con su origen: cada parte de la producción, el procesamiento y la preparación se realizan en la región mencionada.

Por ejemplo: para un vino, las uvas deben provenir exclusivamente de la región en donde se elabora.

 

 

Indicación Geográfica Protegida (IGP)

Este sello subraya la relación entre una región y el nombre del producto cuando una cualidad particular es únicamente atribuible a ese origen.

Para la mayoría de los productos, al menos una de las fases de la producción debe tener lugar en esa región.

En el caso del vino, el 85 % de las uvas debe llegar de la región.