El Fondo Europeo de Desarrollo Regional cumple 40 años

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18/03/2015

El Fondo Europeo de Desarrollo Regional nació hace 40 años con la adopción, el 18 de marzo de 1975, de un reglamento que puso los cimientos de la política regional actual de la UE.

En diciembre de 1974, la Comisión Europea anunció que la entonces denominada Comunidad Económica Europea (CEE) de nueve Estados miembros contaría con un Fondo Europeo de Desarrollo Regional para «financiar el crecimiento de las áreas menos desarrolladas».

LA COMUNIDAD EUROPEA TENDRÁ UN FONDO DE DESARROLLO REGIONAL

La Comunidad Europea contará en breve con un Fondo de Desarrollo Regional que contribuirá a financiar el crecimiento económico de sus áreas menos desarrolladas. Esta fue una de las decisiones políticas más importantes que tomaron los nueve jefes de gobierno de la CE en la «Cumbre» de París que tuvo lugar los días 9 y 10 de diciembre de 1974.

Se dotó un fondo de 1300 millones de unidades de cuenta (las precursoras del euro) durante un período de prueba de tres años que comenzó en 1975.

Para la asignación de recursos, se dará prioridad a los países miembros más necesitados: Irlanda, Italia y el Reino Unido.

En 1975 las áreas más pobres de la CEE eran el sur de Italia, la mayor parte de Irlanda, el oeste y sudoeste de Francia, el norte de los Países Bajos, partes de Alemania Occidental repartidas por la (antigua) frontera oriental y grandes partes del Reino Unido, en particular Gales y Escocia.

El fondo se destinó a los Estados miembros menos aventajados y los recursos se repartieron en consonancia: Alemania, 6,4 %;  Bélgica, 1,5 %; Dinamarca, 1,3 %; Francia, 15 %; Irlanda, 6 %; Italia, 40 %; Luxemburgo, 0,1 %; los Países Bajos, 1,7 %; el Reino Unido 28 %.

La política regional, según el comunicado de la Cumbre de 1974, tiene el objetivo de corregir los desequilibrios «originados principalmente por el predominio de la agricultura, por el cambio industrial y por el subempleo estructural».

El comisario responsable de la política regional en aquel tiempo era el británico George Thomson.


Este dijo que la decisión de crear el fondo regional marcaba un «hito importante para toda la Comunidad… Aunque el fondo es de una cuantía relativamente modesta, podrá aportar beneficios tangibles a las regiones menos privilegiadas de Europa a partir de 1975».

Orígenes del Tratado constitutivo

El Tratado de Roma, que fundó la CE en 1957, se había comprometido efectivamente a equilibrar el desarrollo regional como un medio para lograr la integración y reducir las diferencias entre las diversas regiones de la Comunidad Económica Europea.

Las primeras directrices completas para una política regional fueron propuestas por la Comisión en 1973. No obstante, los primeros pasos hacia el establecimiento de un Fondo de Desarrollo Regional se retrasaron debido a las turbulencias monetarias internacionales y a la crisis del petróleo, y no fue hasta 1974 cuando se alcanzó un acuerdo.

La política regional de la Comunidad, según la Comisión, debía: coordinar y complementar, no sustituir, las políticas regionales nacionales; coordinar las políticas comunes y los instrumentos financieros de la Comunidad; y reducir la congestión en zonas superpobladas, además de ayudar a las regiones subdesarrolladas.

Se podían subvencionar tres tipos de acciones en virtud del nuevo Fondo de Desarrollo Regional, con un máximo del 50 % de apoyo del gasto público:

  1. inversiones en pequeñas empresas que crearan al menos 10 nuevos empleos,
  2. inversiones en infraestructuras relacionadas con el punto 1, e
  3. inversiones en infraestructuras en zonas montañosas, que también podían optar al fondo de orientación agrícola.

Los Estados miembros tenían que solicitar la financiación del FEDER para cada proyecto. Las decisiones se tomaban en un comité de Estados miembros y se basaban en las propuestas de la Comisión.

La Comisión François-Xavier Ortoli de 1974.


La estrategia inicial que subyacía en el embrión de la política regional consistía en corregir los desequilibrios surgidos principalmente por el predominio de la agricultura, el cambio industrial y el subempleo estructural.

El comisario de política regional George Thomson destacó que el nuevo fondo «restauraría la fe en la Comunidad de millones de ciudadanos de a pie que habían esperado largo tiempo a que se cumpliera el compromiso de establecer un fondo regional».

En un momento en el que el Reino Unido estaba renegociando las condiciones de pertenencia, también señaló que el Reino Unido tendría derecho al 28 % del fondo, aunque su contribución al fondo fuera inferior al 17 %. También subrayó que la nueva política se ocuparía de los problemas de una industria envejecida (típica del Reino Unido entonces), así como de los problemas relativos a la agricultura de la Comunidad.

La decisión tomada en París demuestra que la solidaridad entre países de la CE es una realidad, incluso en un momento de formidable presión sobre sus economías. El lanzamiento efectivo de una política regional forma parte de un esfuerzo mayor por aunar estrechamente las economías europeas.  

Más información:

Historia de la política regional de la UE 

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