¿Qué hacen las vacunas?

La vacunación ayuda a las defensas inmunitarias de una persona a superar una enfermedad común a la que pueda estar expuesta. En la inmensa mayoría de los casos, la vacunación impide contraer la enfermedad.

En algunas circunstancias, es posible enfermar incluso si se ha recibido la vacuna, pero los síntomas son más leves y la recuperación es más rápida.

Algunas de las enfermedades contra las que nos protegen las vacunas

  • hepatitis B
  • infección por el virus del papiloma humano (VPH)
  • gripe
  • sarampión, paperas y rubeola
  • poliomielitis
  • tétanos
  • tuberculosis

Beneficiosas para todos

Es menos probable que una persona vacunada transmita a otras una enfermedad infecciosa, por lo que la vacunación puede ayudar a proteger a quienes no pueden vacunarse. Es el caso de

  • lactantes
  • niños
  • personas mayores
  • personas con inmunodeficiencias, como los pacientes de cáncer

A estos grupos les beneficia que otra parte de la población se vacune, ya que de ese modo la enfermedad no puede propagarse en la comunidad.

Para contribuir a crear esa inmunidad de grupo es necesario que el número de vacunaciones sea elevado. Cuando se vacuna un gran número de personas, se interrumpen las cadenas de infecciones. Por ejemplo, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), para evitar que el sarampión siga propagándose en la comunidad, es necesario que el 95 % de la población se vacune contra la enfermedad.

Menor carga para la población

Al contribuir a que menos personas enfermen, la vacunación ayuda a reducir el coste social y psicológico que suponen las enfermedades para los individuos y disminuye la carga que recae sobre los hospitales y los sistemas sanitarios. En consecuencia, los recursos pueden destinarse a la lucha contra otras enfermedades, como el cáncer o la enfermedad de Alzheimer.

¿Cómo funcionan las vacunas contra la COVID-19?

Las vacunas preparan el sistema inmunitario de una persona (las defensas naturales del organismo) para que reconozca una enfermedad determinada y se defienda contra ella.

Generar inmunidad

La mayor parte de la investigación sobre las vacunas contra la COVID-19 consiste en generar respuestas a toda o a una parte de una proteína que es específica del virus causante de la COVID-19. Cuando una persona recibe la vacuna, esta desencadena una respuesta inmunitaria. La mayoría de las vacunas contra la COVID-19 requieren dos dosis para crear inmunidad.

Si una persona se infecta con el virus más adelante, el sistema inmunitario lo reconocerá porque ya está preparado para atacar al virus.

Vacunas adquiridas por la Comisión Europea

Vacunas de ácidos nucleicos (ARNm)

  • BioNTech/Pfizer
  • Moderna
  • CureVac

Este tipo de vacuna contiene parte de las «instrucciones» del virus causante de la COVID-19. Esto permite a las propias células del organismo producir una proteína que es específica del virus.

El sistema inmunitario de la persona vacunada reconoce que esta proteína específica no debería estar en el organismo y reacciona produciendo defensas naturales contra la infección por el virus de la COVID-19.

Explicación de la tecnología ARNm

Vacunas a base de proteínas

  • Sanofi/GSK

Este tipo de vacuna contiene fragmentos de una proteína que es específica del virus.

Son suficientes para que el sistema inmunitario de la persona vacunada reconozca que esta proteína específica no debería estar en el organismo y reaccione produciendo defensas naturales contra la infección por el virus de la COVID-19.

Vacunas de vectores víricos

  • AstraZeneca
  • Janssen / Johnson & Johnson

Este tipo de vacuna utiliza un virus diferente e inofensivo para vehicular las «instrucciones» del virus causante de la COVID-19.

Esto permite a las propias células del organismo producir la proteína específica del virus de la COVID-19.

El sistema inmunitario de la persona vacunada reconoce que esta proteína específica no debería estar en el organismo y reacciona produciendo defensas naturales contra la infección por el virus de la COVID-19.

Más información sobre la vacunación contra la COVID-19

Para obtener más información sobre el programa de vacunación en su país, consulte el calendario de vacunación del ECDC y visite los sitios web oficiales sobre vacunación de los países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo.

Algunos éxitos de la vacunación

Viruela

Gracias a la vacunación, se ha conseguido erradicar totalmente la viruela. Era una enfermedad común de la que morían la tercera parte de las personas que la contraían. El último caso de viruela contraída de forma natural se registró en 1977 y la enfermedad quedó erradicada en 1980.

 

Poliomielitis

La poliomielitis es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los niños. Una de cada doscientas personas que la padecen desarrolla una parálisis incurable tras la infección. En 1955 se desarrolló una vacuna, que se ha generalizado. En 2020, únicamente se han detectado casos de poliomielitis en Pakistán y Afganistán.

 

Sarampión

El virus del sarampión se identificó en 1954, y en 1963 se introdujo una vacuna. Gracias a la vacunación, la mortalidad por sarampión a escala mundial disminuyó un 73 % entre los años 2000 y 2018. Se evitaron veintitrés millones de fallecimientos. Desde 2002, el continente americano está libre de sarampión. Sin embargo, en varios países europeos siguen produciéndose brotes de la enfermedad, debido a que la cobertura de la vacunación es insuficiente en algunas zonas.

 

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