Cometido del G-7

El G-7, en sus orígenes G-8, se creó en 1975 como foro informal donde se daban cita los líderes de los principales países industrializados del mundo. A lo largo de los años, las cumbres anuales del G-7 se han convertido en una plataforma para determinar el rumbo del discurso multilateral y diseñar respuestas políticas a los retos mundiales. Complementa el cometido del G-20, que en general se considera el marco para una coordinación económica permanente a escala global.

La cumbre congrega a dirigentes de la Unión Europea y de los siguientes países:

  • Canadá
  • Francia
  • Alemania
  • Italia
  • Japón
  • Reino Unido
  • Estados Unidos

Tiene capacidad para determinar la agenda internacional, pues las decisiones adoptadas por estas grandes potencias económicas ejercen un impacto real. La dirección política establecida por estos líderes con respecto a un asunto político desencadena un efecto dominó en muchas otras organizaciones e instituciones internacionales.

Por lo tanto, aunque las decisiones adoptadas en el G-7 no son jurídicamente vinculantes, su influencia a nivel político es muy considerable.

La UE en el G-7

La Unión Europea es una organización supranacional singular, y no un Estado miembro soberano, de ahí el nombre de G-7, es decir, «Grupo de los Siete». Por consiguiente, la UE es un miembro «no numerario» y no desempeña la presidencia rotatoria del G-7.

En la cumbre de Londres de 1977, se inició la participación de representantes de la entonces Comunidad Europea. Esta participación se ha incrementado a lo largo del tiempo, de modo que la UE se ha ido incorporando gradualmente a todos los debates políticos del programa de las cumbres y, desde la cumbre de Ottawa (1981), toma parte en todas las sesiones de trabajo.

La agricultura, en primer plano

Como consecuencia del aumento de los precios de los alimentos en 2007-2008, la agricultura y la seguridad alimentaria pasaron a situarse en el nivel más alto de la agenda política internacional. Acuciados por esta crisis de precios, los ministros de Agricultura del que era, a la sazón, el G-8 (antes de la suspensión de Rusia en 2014) se reunieron en Italia en 2009 para analizar cómo mejorar la cooperación agrícola con los países en desarrollo, especialmente en África.

En la siguiente cumbre, celebrada en Canadá en 2010, los líderes mundiales del G-8 comprometieron 22 000 millones de dólares estadounidenses para la Iniciativa de Seguridad Alimentaria de L’Aquila (AFSI) que estaba previsto aplicar a lo largo de tres años con el fin de ayudar a los países vulnerables a impulsar la producción de alimentos. La Unión Europea fue el principal contribuyente, con una aportación efectiva de 3 800 millones de dólares estadounidenses.

Desde entonces, la agricultura y la seguridad alimentaria han tenido un marcado protagonismo en las cumbres, y así ocurrió en la de Japón, celebrada en 2016, cuando los ministros de Agricultura de los países del G-7 destacaron entre sus principales prioridades las siguientes:

  • capacitar a los agricultores: motivarlos, aumentar sus cualificaciones y promover en ellos el emprendimiento, mejorando sus competencias y aptitudes a través del fomento de la transferencia de conocimientos con carácter voluntario y de común acuerdo, aplicando sobre el terreno y en la formación profesional los conocimientos transferidos y simplificando el acceso a las TIC, la agricultura de precisión y las innovaciones agrícolas;
  • aumentar las oportunidades para las mujeres y los jóvenes en el sector agrícola, favoreciendo su participación activa en la propiedad y la gestión de las explotaciones, la comercialización y otras actividades relacionadas con la agricultura y el sector agroalimentario, e impulsando la igualdad de acceso a la tierra y otros activos a fin de mejorar las rentas y los medios de subsistencia;
  • incrementar la participación de los agricultores en las cadenas de valor de los alimentos.

Aunque desde 2017 no se ha organizado ninguna línea de trabajo independiente en materia de agricultura, los porblemas del sector agrícola y del comercio agroalimentario mundial siguen figurando en las declaraciones anuales de los líderes del G-7. Entre los temas abordados destacan los efectos del cambio climático en la agricultura y la contribución del sector agroalimentario al desarrollo económico sostenible.

Fechas clave

Las presidencias rotatorias más recientes del G-7 y las próximas previstas son las siguientes:

  • Estados Unidos, en 2020
  • Reino Unido, en 2021
  • Alemania, en 2022
  • Japón, en 2023
  • Italia, en 2024.