Ahorro de energía

La legislación de la UE sobre etiquetado energético y diseño ecológico ayuda a mejorar la eficiencia energética de los productos en el mercado de la UE.

El diseño ecológico establece normas mínimas comunes a escala de la UE para eliminar del mercado los productos con menor rendimiento. Las etiquetas energéticas ofrecen una indicación clara y sencilla de la eficiencia energética y otras características clave de los productos en el punto de venta. Esto facilita a los consumidores ahorrar dinero en sus facturas energéticas domésticas a la vez que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en toda la UE.

Se calcula que la legislación de la UE en materia de etiquetado energético y diseño ecológico aportará un ahorro energético de aproximadamente 230 Mtep (millones de toneladas equivalentes de petróleo) de aquí a 2030. Para los consumidores, esto supone un ahorro medio de hasta 285 euros al año en las facturas de energía de sus hogares. Además, las medidas de eficiencia energética generarán 66 000 millones de euros de ingresos adicionales para las empresas europeas.

Etiquetas energéticas

La etiqueta energética de la UE, que fue introducida por primera vez para una serie de electrodomésticos en 1994, que posteriormente fue ampliada en 2004, y presenta una escala comparativa de A (máxima eficiencia) a G (mínima eficiencia), ha sido un factor clave para ayudar a los consumidores a elegir productos más eficientes desde el punto de vista energético. Al mismo tiempo, anima a los fabricantes a impulsar la innovación utilizando tecnologías más eficientes desde el punto de vista energético.

En 2019, según el Eurobarómetro especial 492, la etiqueta energética era reconocida por el 93 % de los consumidores y el 79 % de ellos la tenían en cuenta a la hora de comprar productos eficientes desde el punto de vista energético. 

A los fabricantes les interesa que sus productos con etiqueta energética se sitúen en la categoría más alta posible en comparación con sus competidores. Por tanto, es probable que los fabricantes que venden aparatos de las clases menos eficientes aspiren a mejorar su calificación para clasificarlos en la máxima categoría. Por ejemplo, aproximadamente dos tercios de los frigoríficos y lavadoras vendidos en 2006 estaban etiquetados como clase A, mientras que de los vendidos en 2017 más del 90 % estaban etiquetados como A+, A++ o A+++. 

Además de información sobre el consumo de energía del producto, las etiquetas también pueden proporcionar datos específicos sobre otras características de uso pertinente, como las emisiones sonoras o el consumo de agua del producto.

Una nueva generación de etiquetas

Como resultado del desarrollo de productos cada vez más eficientes desde el punto de vista energético, y dado que la diferencia entre A++ y A+++ es menos evidente para el consumidor, las categorías de etiquetas energéticas de la UE se irán ajustando gradualmente para volver a introducir la escala de A a G, que es más sencilla. Por ejemplo, un producto de clase de eficiencia energética A+++ podría pasar a ser de clase B o una clase inferior tras el reescalado, sin que haya habido cambios en su consumo de energía. La clase A estará vacía inicialmente, a fin de dejar margen para el desarrollo de modelos más eficientes desde el punto de vista energético.

Esto permitirá a los consumidores distinguir con mayor claridad entre los productos más eficientes desde el punto de vista energético. Al mismo tiempo, se pretende animar a los fabricantes a que sigan investigando e innovando en tecnologías más eficientes desde el punto de vista energético. El 16 de febrero de 2021 se publicó un artículo que explica más detalladamente la nueva generación de etiquetas energéticas de la UE.

En concreto, esto significa que en 2021 se «reescalarán» cinco grupos de productos.

  • frigoríficos y congeladores
  • lavavajillas
  • lavadoras
  • televisores
  • lámparas

Los frigoríficos y congeladores, los lavavajillas, las lavadoras y los televisores se reescalarán a partir del 1 de marzo de 2021, mientras que las lámparas se reescalarán a partir del 1 de septiembre de 2021. A otros grupos de productos que lleven etiquetas energéticas de la UE les tocará el turno en los próximos años.

energy label

El 11 de marzo de 2019, la Comisión adoptó el formato y la identidad visual definitivos de las nuevas etiquetas para los grupos de productos mencionados y para los «aparatos de refrigeración con función de venta directa».

Los países de la UE, con el apoyo de la Comisión Europea, informarán a los ciudadanos sobre los cambios que aportarán las nuevas etiquetas energéticas de la UE a través de campañas de comunicación específicas. Además, dos proyectos financiados por Horizonte 2020, Label 2020 y Boost Energy Label Take up (Fomentar la aceptación de la etiqueta energética) (BELT), promoverán y apoyarán una transición fluida de las nuevas etiquetas energéticas en el mercado.

Orientaciones para fabricantes y minoristas

Desde junio de 2020 se puede consultar una nota orientativa sobre los períodos de reescalada y de transición de las etiquetas.

Además, a partir del 1 de enero de 2019 los proveedores (fabricantes, importadores o representantes autorizados) tienen que cargar información sobre sus productos en la base de datos europea de productos para el etiquetado energético (EPREL) antes de introducirlos en el mercado europeo. Los consumidores podrán consultar la base de datos de etiquetas energéticas y fichas de información del producto a partir de marzo de 2021 en el caso de las primeras categorías de productos reescalados.

Las empresas también pueden crear sus propias etiquetas sobre eficiencia energética de los productos utilizando los las plantillas de etiquetas energéticas o el generador de etiquetas energéticas.

Diseño ecológico

Existe una demanda mundial de productos más eficientes para reducir el consumo de energía y otros recursos naturales, en consonancia con el objetivo de mejorar la sostenibilidad global.

La legislación de la UE sobre diseño ecológico es un instrumento eficaz para mejorar el comportamiento medioambiental de los productos, al establecer normas mínimas obligatorias para su eficiencia energética. De este modo se eliminan del mercado los productos con peor comportamiento, lo que contribuye significativamente a alcanzar los objetivos energéticos y climáticos de la UE. El diseño ecológico también apoya la competitividad industrial y la innovación, al promover un mejor comportamiento medioambiental de los productos en todo el mercado interior.

El 1 de octubre de 2019, la Comisión adoptó diez medidas para las categorías de productos que se enumeran a continuación:

  • lavadoras y lavadoras-secadoras,
  • lavavajillas
  • pantallas electrónicas
  • frigoríficos domésticos
  • fuentes luminosas
  • frigoríficos con función de venta directa
  • fuentes de alimentación externas
  • motores eléctricos
  • transformadores de potencia
  • equipos de soldadura 

Ocho de estas medidas revisan los requisitos vigentes, mientras que los refrigeradores con función de venta directa y los equipos de soldadura se regulan por primera vez.

Reparabilidad y reciclabilidad

Un cambio importante en las normas de diseño ecológico mencionadas, que empieza a aplicarse plenamente en 2021, es la inclusión de elementos para seguir mejorando la reparabilidad y la reciclabilidad de los aparatos.

Varias de las nuevas medidas incluyen requisitos como hacer que las piezas de recambio se sustituyan con más facilidad y garantizar que las piezas clave y la información sobre reparación y mantenimiento estén a disposición de los usuarios finales y los reparadores profesionales, según proceda, durante un período mínimo de entre siete y diez años en función del producto de que se trate. Las normas de diseño ecológico modificadas para lavadoras, lavavajillas, frigoríficos y congeladores, y pantallas electrónicas entraron en vigor el 1 de marzo de 2021.

Documentos

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