Enfermedades crónicas y de alta prevalencia

Salud mental

La salud mental está influida por muchos factores, como la predisposición genética, el origen socioeconómico, las experiencias infantiles adversas, las afecciones crónicas o el abuso de alcohol o drogas.

Por lo tanto, la salud mental y el bienestar son cuestiones interrelacionadas que se ven afectadas por políticas y acciones en una serie de sectores, como la educación, la salud, el empleo, la inclusión social y las actuaciones para luchar contra la pobreza.

Esta relación es recíproca: sin una prevención, un apoyo y un tratamiento adecuados en materia de salud mental, se incrementan los riesgos de una peor educación o de desempleo.

Ser una persona mentalmente sana significa ser capaz de autorrealizarse, sentirse cómodo cuando se establecen relaciones con otras personas, contribuir a la vida en la comunidad y ser productivo en el trabajo. Una persona mentalmente sana también es capaz de superar las tensiones normales, las penas y los reveses a lo largo de la vida.

Ya antes de la pandemia de COVID-19, el estado de salud mental de la población en Europa era motivo de preocupación. Un capítulo específico en el informe Health at a Glance Europe 2018 puso de relieve que los problemas de salud mental afectan a unos 84 millones de personas en toda la UE. Los costes totales de las enfermedades mentales se estiman en más del 4 % del PIB (más de 600 000 millones de euros) en los 28 países de la UE.

La salud mental y la COVID-19

La pandemia ha agravado la situación al provocar miedo, crear aislamiento e inseguridad y causar la pérdida de estabilidad e ingresos, y por la pérdida de seres queridos.

El informe Health at a Glance Europe 2020 señaló que la pandemia de COVID-19 y la posterior crisis económica supusieron una carga cada vez mayor para el bienestar mental de los ciudadanos, y existen pruebas de mayores niveles de estrés, ansiedad y depresión. Se considera que los jóvenes y los grupos con menores recursos corren un mayor riesgo. Las perturbaciones en la atención sanitaria de las personas con trastornos de salud mental preexistentes constituyen una parte significativa del impacto negativo que la pandemia ha tenido en la salud mental.

El reto para la salud mental que presenta la pandemia de COVID-19 se está haciendo cada vez más complejo e impulsa a la Comisión Europea a encontrar respuestas a sus consecuencias inmediatas y a largo plazo. La Dirección General SANTE ha creado un espacio específico en la red en su Plataforma de Política Sanitaria para las organizaciones sanitarias y de agentes sociales a fin de que intercambien prácticas y conocimientos específicos en materia de salud mental en relación con la COVID-19.

Coordinada por Mental Health Europe, esta red virtual se centra en las necesidades de los grupos vulnerables, como las personas sin hogar, las personas con patologías previas y las personas de edad avanzada. El espacio web también cuenta con una biblioteca virtual.

El 16 de octubre de 2020 se celebró un primer seminario web para compartir los resultados de un ejercicio de escrutinio inicial, centrado en las necesidades de salud mental de los trabajadores sanitarios.

Acciones

La Comisión Europea siempre se ha dedicado a mejorar la salud mental de la población, lo que puede observarse con una visión general de las actividades pasadas.

La actuación de la Comisión en relación con las enfermedades no transmisibles y la salud mental se basa en marcos políticos internacionales, en particular los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y los nueve objetivos voluntarios mundiales establecidos por la Organización Mundial de la Salud sobre Enfermedades No Transmisibles. Los esfuerzos de la Comisión se centran en apoyar y complementar las políticas de los países de la UE.

El Grupo director sobre promoción de la salud, prevención de enfermedades y gestión de las enfermedades no transmisibles (SGPP, por sus siglas en inglés, que es un grupo de expertos con representantes de los ministerios de sanidad de los países de la UE) se creó oficialmente en 2018 para ayudar a los Estados miembros a alcanzar los objetivos sanitarios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Comisión presenta al Grupo Director las mejores prácticas y los mejores enfoques seleccionados en función de las prioridades nacionales y de la UE. A continuación, los países de la UE indican cuáles de ellos están interesados en llevar a la práctica o en expandir.

En el Portal de Buenas Prácticas se publican convocatorias abiertas y específicas de mejores prácticas. También se ofrece una visión general de las prácticas recopiladas y transmitidas en las acciones cofinanciadas en el marco de los Programas de Salud.

En 2018, el SGPP dio prioridad a la salud mental como ámbito de aplicación de las mejores prácticas. En mayo de 2019 se presentó una preselección de buenas prácticas a los países de la UE, que las clasificaron a continuación en función de la pertinencia para sus prioridades nacionales.

Se ha previsto una ayuda financiera a través del plan de trabajo anual de 2020 del Programa de Salud para cofinanciar la aplicación de tres prácticas que obtuvieron la clasificación más alta:

  • una reforma del sistema de salud mental centrada en el refuerzo de los servicios comunitarios centrados en el cliente, tal como se ha desarrollado en Bélgica;
  • un programa nacional de prevención del suicidio a varios niveles desarrollado en Austria;
  • un programa de intervención gradual para luchar contra la depresión, desarrollado a través de la colaboración europea.

En 2021 se está aplicando una propuesta de acción conjunta (ImpleMENTAL) para desplegar la reforma del sistema de salud mental y los ejemplos de prevención del suicidio. El programa de intervención gradual para luchar contra la depresión se ejecutará a través del proyecto EEAD-Best.

Las actividades realizadas por la UE en el ámbito de la salud mental tienen por objeto apoyar una actuación real sobre el terreno donde los países de la UE consideren más importante.

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