Estadísticas sobre vivienda

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Datos de junio de 2019.

Fecha prevista para la actualización del artículo: octubre de 2020.

Datos destacados

En 2017, la mayoría de la población de cada Estado miembro de la UE residía en una vivienda en propiedad; los porcentajes iban desde el 51,4 % en Alemania al 96,8 % en Rumanía.

En 2017, más de un 15 % de la población de la UE residía en viviendas sobreocupadas; la tasa más elevada de los Estados miembros se registró en Rumanía (47,0 %).

En toda la UE, el 4 % de la población sufrió privación en la vivienda grave en 2017.

En la UE, en 2017 el mayor sobrecoste de la vivienda de alquiler para las personas que alquilan su vivienda a precios de mercado fue en Grecia: el 83,9 % de sus ciudadanos dedicó más del 40 % de su renta disponible equivalente a la vivienda. La media de la UE fue del 26,3 %.

Tasa de hacinamiento, 2017

Este artículo presenta una visión general de las estadísticas recientes sobre la vivienda en la Unión Europea (UE), en tres de los países de la AELC y en tres de los países candidatos, y se centra en los tipos de vivienda, su régimen de tenencia (propiedad o alquiler), su calidad y su asequibilidad.

Una vivienda digna, a un precio asequible y en un entorno seguro constituye una necesidad fundamental y muchos la consideran un derecho humano. Garantizar que se cubra esta necesidad, con su potencial para aliviar la pobreza y la exclusión social, constituye todavía un reto considerable en algunos países europeos.

Artículo completo

Tipo de vivienda

Gráfico 1: Distribución de la población por tipo de vivienda, 2017
(% de la población total)
Fuente: Eurostat (ilc_lvho01)


En 2017 más de cuatro de cada diez personas (41,9 %) de la EU-28 vivían en pisos, cerca de una cuarta parte (24,0 %) lo hacía en viviendas adosadas y solo poco más de una tercera parte (33,6 %) en viviendas aisladas (véase el gráfico 1).

  • La proporción de personas que vivían en pisos fue igual o superior al 60 %, entre los Estados miembros de la UE, en Letonia (66,4 %), España (66,1 %), Estonia (61,8 %) y Grecia (60,0 %), mientras que una proporción similar de personas vivía en pisos en Suiza (63,2 %).
  • El porcentaje de personas que residían en viviendas aisladas alcanzó su cota más alta en Croacia (70,7 %), Eslovenia (65,2 %), Rumanía (64,7 %) y Hungría (63,8 %); Macedonia del Norte (74,3 %), Serbia (63,6 %) y Noruega (58,5 %) también notificaron que una elevada proporción de su población residía en viviendas aisladas.
  • Las mayores proporciones de personas que vivían en viviendas adosadas se registraron en el Reino Unido (60,4 %), los Países Bajos (58,7 %), Irlanda (51,7 %), Bélgica (40,3 %) y Malta (40,0 %). Estos fueron los únicos Estados miembros en los que dos quintas partes o más de la población residían en viviendas adosadas.

Régimen de tenencia

En 2017, más de una cuarta parte (26,5 %) de la población de la EU-28 residía en una vivienda en propiedad con una hipoteca o un préstamo, mientras que más de dos quintas partes (42,8 %) de la población lo hacían en una vivienda en propiedad sin préstamo ni hipoteca (véase el gráfico 2). Así, siete de cada diez personas de la EU-28 residían en viviendas en propiedad (69,3 %), mientras que el 20,0 % alquilaba sus viviendas a precio de mercado y el 10,7 % alquilaba sus viviendas en alquiler protegido o alojamiento gratuito.

Gráfico 2: Distribución de la población por régimen de tenencia, 2017
(% de la población total)
Fuente: Eurostat (ilc_lvho02)


En 2017, más de la mitad de la población de cada Estado miembro de la UE residía en una vivienda de su propiedad; los porcentajes iban desde el 51,4 % en Alemania al 96,8 % en Rumanía. Así, ninguno de los Estados miembros de la UE registró una cuota de arrendatarios que fuera más elevada que la de personas que vivían en viviendas en propiedad. Por el contrario, en Suiza, la proporción de personas que vivían en viviendas alquiladas superó a la de personas alojadas en viviendas en propiedad, ya que el 58,7 % de la población eran arrendatarios. En los Países Bajos (60,7 %) y Suecia (52,2 %) más de la mitad de la población residía en una vivienda en propiedad, con una hipoteca o un préstamo; así ocurría también en Islandia (63,9 %, datos de 2016) y Noruega (60,5 %).

En 2017, el porcentaje de personas que residían en viviendas de alquiler a precio de mercado era inferior al 10,0 % en 11 Estados miembros de la UE. Por el contrario, cerca de dos quintas partes de la población de Alemania (40,0 %) y Dinamarca (37,7 %) residían en viviendas de alquiler a precio de mercado, al igual que aproximadamente una tercera parte de la población de Suecia (34,0 %), Austria (30,1 %), los Países Bajos (29,8 %) y aproximadamente una quinta parte en Grecia (21,0 %), Luxemburgo (20,8 %) y Francia (19,2 %). El porcentaje de la población que residía en viviendas de alquiler a precio de mercado fue aun más alto en Suiza, donde superó ligeramente la mitad (50,9 %). El porcentaje de la población que residía en viviendas de alquiler protegido u ocupaba una vivienda gratuita fue inferior al 20,0 % en todos los Estados miembros de la UE y en los seis países no miembros para los que se muestran datos.

Calidad de la vivienda

Una de las dimensiones clave para evaluar la calidad de la vivienda es la disponibilidad de espacio suficiente en la misma. La tasa de hacinamiento indica la proporción de personas en viviendas sobreocupadas con arreglo al número de habitaciones disponibles en la vivienda, el tamaño de esta y la edad y la situación familiar de sus ocupantes.

En 2017, el 15,7 % de la población de la EU-28 residía en viviendas sobreocupadas

Gráfico 3: Tasa de hacinamiento, 2017
(% de la población especificada)
Fuente: Eurostat (ilc_lvho05a)


La tasa de hacinamiento más alta en los Estados miembros de la UE (véase el gráfico 3) se registró en Rumanía (47,0 %), mientras que se registraron tasas superiores al 50 % en Serbia (56,2 %). Macedonia del Norte (46,3 %) y Turquía (43,7 %) también registraron tasas de hacinamiento relativamente altas. Chipre e Irlanda (2,8 %, cada uno), Malta (3,0 %), el Reino Unido (3,4 %) y los Países Bajos (4,1 %) registraron las tasas de hacinamiento más bajas, mientras que otros ocho Estados miembros de la UE, así como Noruega, Suiza e Islandia, notificaron que menos del 10 % de sus respectivas poblaciones residía en viviendas sobreocupadas.

Entre la población en riesgo de pobreza (es decir, las personas que viven en hogares con una renta disponible equivalente por persona inferior al 60 % de la mediana nacional), la tasa de hacinamiento en la EU-28 en 2017 fue del 26,5 %, aproximadamente 10,8 puntos porcentuales (pp) por encima de la tasa del conjunto de la población (véase el gráfico 3). Las tasas de hacinamiento más altas entre la población en riesgo de pobreza se registraron en Rumanía (58,3 %), Eslovaquia (55,6 %), Polonia (49,8 %), Bulgaria (48,6 %) y Letonia (47,0 %). Turquía (70,7 %), Serbia (65,2 %) y Macedonia del Norte (63,7 %) registraron asimismo tasas de hacinamiento particularmente altas entre sus poblaciones en riesgo de pobreza. En el otro extremo de la escala, las tasas de hacinamiento más bajas de las personas en riesgo de pobreza se registraron en Irlanda (7,5 %), el Reino Unido (6,4 %), Chipre (6,0 %) y Malta (5,9 %); estos fueron los únicos Estados miembros de la UE en los que se registró que menos de una de cada diez personas en riesgo de pobreza vivía en condiciones de hacinamiento.

Además del hacinamiento, se han tenido en cuenta otros elementos de privación en la vivienda (como la falta de baño o aseo, la presencia de goteras o la falta de luz), con objeto de elaborar un indicador más completo de la calidad de las viviendas. La tasa de privación en la vivienda grave se define como el porcentaje de la población que reside en viviendas consideradas sobreocupadas, que también presentan, al menos, uno de los elementos de privación en la vivienda mencionados.

En 2017, en el conjunto de la EU-28, el 4,0 % de la población sufría una privación en la vivienda grave

Gráfico 4: Privación en la vivienda grave, 2016 y 2017
(% de la población)
Fuente: Eurostat (ilc_mdho06a)


En cuatro Estados miembros de la UE, más de una de cada diez personas sufrió una privación en la vivienda grave: Bulgaria registró una tasa de 10,6 % y se registraron tasas más altas en Letonia (15,2 %) y Hungría (16,2 %), así como en Rumanía, donde se alcanzó la tasa más elevada, ya que casi una de cada cinco personas (16,5 %) sufrió privación en la vivienda grave (véase el gráfico 4). Por el contrario, un 1,0 % o menos de la población de los Países Bajos (0,9 %), Irlanda (0,8 %), Chipre (0,8 %) y Finlandia (0,7 %) sufrió privación en la vivienda grave en 2017. La proporción total de personas afectadas por privación en la vivienda grave en la EU-28 disminuyó ligeramente entre 2016 y 2017 (menos de 0,7 puntos porcentuales). Entre los Estados miembros de la UE, los mayores incrementos de la proporción de población que sufrió privación en la vivienda grave se registraron en Letonia y Dinamarca, con un aumento de 1,0 y 0,9 puntos porcentuales respectivamente entre 2016 y 2017; los mayores descensos entre los Estados miembros de la UE se produjeron en Rumanía (-2,7 pp) e Italia (-2,0 pp), mientras que en Chequia, Portugal y el Reino Unido se observaron descensos de 0,9 pp. Se registraron descensos de 1,0 pp y 1,9 pp en Turquía y Macedonia del Norte, respectivamente.

Asequibilidad de la vivienda

En 2017, un 10,4 % de la población de la EU-28 vivía en hogares que destinaban, al menos, el 40 % de su renta disponible equivalente a la vivienda

Tabla 1: Tasa de sobrecoste de la vivienda por régimen de tenencia, 2017
(% de la población especificada)
Fuente: Eurostat (ilc_lvho07c) y (ilc_lvho07a)


La proporción de la población cuyos costes de vivienda superaban el 40 % de su renta disponible equivalente alcanzó el nivel más alto en el caso de los arrendatarios con alquileres a precios de mercado (26,3 %) y el más bajo en el de las personas que vivían en una vivienda en propiedad con préstamos o hipotecas (4,7 %) (véase la tabla 1).

La media de la EU-28 encubre diferencias importantes entre los Estados miembros: en un extremo hubo una serie de países en los que una proporción relativamente reducida de la población vivía en hogares con costes de vivienda superiores al 40 % de su renta disponible, como Malta (1,4 %) y Chipre (2,8 %). En el otro extremo, dos de cada cinco personas (39,6 %) en Grecia y cerca de una de cada cinco personas (18,7 %) de la población de Bulgaria gastó más del 40 % de su renta disponible equivalente en vivienda, al igual que una de cada seis personas en Dinamarca (15,7 %) y Alemania (14,5 %).

Atendiendo al régimen de tenencia con la mayor proporción de la población cuyos costes de vivienda superaron el 40 % de su renta disponible, es decir, los arrendatarios con alquileres a precios de mercado, existieron grandes diferencias también entre los Estados miembros de la UE, registrándose en algunos de ellos proporciones muy elevadas en 2017. En nueve Estados miembros, más de un tercio de la población que vive en viviendas con alquileres a precio de mercado gastó en vivienda más del 40 % de su renta disponible equivalente, siendo esta proporción de la población superior a dos quintas partes en España (42,1 %), Lituania (42,5 %) y Croacia (48,6 %), ligeramente superior a la mitad en Bulgaria (51,0 %) y Rumanía (60,4 %), y hasta un 83,9 % en Grecia.

Datos de las tablas y los gráficos

Fuentes de datos

Los datos utilizados en el presente artículo proceden fundamentalmente de microdatos de las estadísticas de la UE sobre la renta y las condiciones de vida (EU-SILC). La población de referencia es el conjunto de hogares privados y sus miembros actuales, residentes en el territorio de un Estado miembro de la UE en el momento de recopilar la información; las personas que viven en hogares colectivos y en instituciones no están, en general, incluidas en la población objetivo. Los datos para la EU-28 y la zona del euro son medias ponderadas en función de la población de los datos correspondientes a los Estados miembros.

Contexto

La vivienda afecta a la calidad de vida de los hogares de muchas formas: proporciona alojamiento, seguridad, privacidad y un lugar donde relajarse, aprender y vivir. Las viviendas pueden considerarse también en el contexto de su entorno local, en términos de su facilidad de acceso a servicios de guardería, centros educativos, empleo, oportunidades de ocio, tiendas, servicios públicos y otros. La financiación de la vivienda, tanto en compra como en alquiler, es una cuestión principal para muchos hogares, a menudo vinculada a la calidad de la vivienda.

La Unión Europea no posee competencias específicas en lo que respecta a la vivienda, sino que son los Gobiernos nacionales los que desarrollan sus propias políticas de vivienda. Sin embargo, muchos Estados miembros de la UE se enfrentan a problemas similares, como la renovación de las viviendas existentes, la planificación y la limitación de la expansión urbana, el fomento del desarrollo sostenible, la ayuda a los jóvenes y los grupos desfavorecidos para entrar en el mercado de la vivienda o la manera de fomentar la eficiencia energética entre los propietarios de viviendas.

Los aspectos de la vivienda social, las personas sin hogar y la integración desempeñan un importante papel en la agenda de política social de la UE. La Carta de los Derechos Fundamentales establece en su título IV, artículo 34, que «con el fin de combatir la exclusión social y la pobreza, la Unión reconoce y respeta el derecho a una ayuda social y a una ayuda de vivienda para garantizar una existencia digna a todos aquellos que no dispongan de recursos suficientes, según las modalidades establecidas por el Derecho comunitario y las legislaciones y prácticas nacionales». En este contexto, el Consejo Europeo celebrado en Niza en 2000 llegó a un acuerdo sobre un conjunto de objetivos comunes para la estrategia de la UE contra la pobreza y la exclusión social, incluidos dos objetivos relacionados con la vivienda: el primero, «aplicar políticas que tengan por objetivo el acceso de todos a una vivienda digna y salubre, así como a los servicios esenciales necesarios, teniendo en cuenta el contexto local, y a una existencia normal en dicha vivienda (electricidad, agua, calefacción, etc.).» y el segundo, «aplicar políticas que tengan por objetivo evitar las crisis en las condiciones de vida que puedan conducir a situaciones de exclusión, especialmente en lo que se refiere a los casos de endeudamiento excesivo, exclusión escolar o pérdida de la vivienda». Este mandato se amplió en 2010, cuando la Plataforma Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social [COM(2010) 758 final] estableció una serie de medidas para ayudar a reducir la población en riesgo de pobreza o exclusión social en al menos 20 millones de personas de aquí a 2020 (en comparación con las cifras de 2008); véase también el artículo sobre personas en riesgo de pobreza o exclusión social.

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