Cuentas nacionales y PIB

Datos recogidos en junio de 2017. Datos más recientes: Más información de Eurostat, Tablas principales y Base de datos. Fecha prevista para la actualización del artículo: diciembre de 2018. La versión inglesa es más reciente.
Gráfico 1: Crecimiento real del PIB, 2006-2016
(% de cambio con respecto al año anterior)
Fuente: Eurostat (naida_10_gdp), OCDE y Banco Mundial
Tabla 1: Crecimiento real del PIB, 2006-2016
(% de cambio con respecto al año anterior; % al año)
Fuente: Eurostat (naida_10_gdp), OCDE y Banco Mundial
Gráfico 2: PIB a precios corrientes de mercado, 2006-2016
(miles de millones EPA)
Fuente: Eurostat (prc_ppp_ind), OCDE y Banco Mundial
Tabla 2: PIB a precios corrientes de mercado, 2006 y 2014-2016
Fuente: Eurostat (prc_ppp_ind), (nama_10_pe) y (naida_10_pe), OCDE y Banco Mundial
Gráfico 3: PIB per cápita a precios corrientes de mercado, 2006 y 2016
(EU-28 = 100; en EPA por habitante)
Fuente: Eurostat (naida_10_gdp), (nama_10_pc) y (naida_10_pe), OCDE y Banco Mundial
Tabla 3: Valor añadido bruto a precios básicos, 2006 y 2016
(% del valor añadido bruto total)
Fuente: Eurostat (nama_10_a10)
Gráfico 4: Evolución del valor añadido bruto real, EU-28, 2006-2016
(2005 = 100)
Fuente: Eurostat (nama_10_a10)
Gráfico 5: Evolución del valor añadido bruto real, EU-28, 2006-2016
(2005 = 100)
Fuente: Eurostat (nama_10_a10)
Gráfico 6: Productividad laboral real, EU-28, 2006, 2011 y 2016
(miles EUR por persona empleada)
Fuente: Eurostat (nama_10_a10) y (nama_10_a10e)
Tabla 4: Productividad laboral real, 2006, 2011 y 2016
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp) y (nama_10_a10_e)
Gráfico 7: Evolución del gasto en consumo real, formación bruta de capital, exportaciones e importaciones, EU-28, 2006-2016
(2005 = 100)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp)
Gráfico 8: Tasa anual real de variación de los componentes del gasto del PIB, EU-28, 2006-2016
(%)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp)
Gráfico 9: Componentes del gasto del PIB a precios corrientes de mercado, EU-28, 2016
(% del PIB)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp), o (tec00009), (tec00010), (tec00011) y (tec00110)
Gráfico 10: Formación bruta de capital fijo a precios corrientes de mercado, 2016
(% del PIB)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp)
Tabla 5: Inversión a precios corrientes de mercado, 2005, 2010 y 2015
(% del PIB)
Fuente: Eurostat (nasa_10_ki)
Gráfico 11: Distribución de la renta a precios corrientes de mercado, 2016
(% del PIB)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp)
Gráfico 12: Evolución de la renta a precios corrientes de mercado, EU-28, 2006-2016
(2005 = 100)
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp)
Tabla 6: Gasto en consumo de los hogares, 2006, 2011, 2015 y 2016
Fuente: Eurostat (nama_10_gdp) y (nama_10_pc)

Las cuentas nacionales son la fuente de numerosos indicadores económicos conocidos que se presentan en este artículo. El producto interior bruto (PIB) es la medida más utilizada para valorar la magnitud total de una economía, si bien se utilizan con frecuencia indicadores derivados, como el PIB per cápita —por ejemplo en euros o ajustado en función de las diferencias de los precios— para comparar los niveles de vida o supervisar la convergencia o divergencia económica dentro de la Unión Europea (UE).

Por otra parte, el desarrollo de componentes específicos del PIB y de indicadores relacionados, como los relativos a la producción económica, las importaciones y las exportaciones, el consumo interior (privado y público) o las inversiones, así como los datos sobre la distribución de la renta y el ahorro, pueden ofrecer información valiosa sobre los principales motores de la actividad económica y, por tanto, pueden constituir la base para concebir, supervisar y evaluar políticas específicas de la UE.

Principales resultados estadísticos

Evolución del PIB

La crisis financiera y económica mundial produjo una grave recesión en la UE, Japón y los Estados Unidos en 2009 (véase el gráfico 1), seguida de una recuperación en 2010. La crisis ya se manifestó en 2008, cuando se había registrado una considerable reducción de la tasa de aumento del PIB en la EU-28, a la que siguió una caída del PIB real del 4,4 % en 2009. Durante la recuperación en la EU-28, el índice de volumen del PIB (basado en volúmenes encadenados) aumentó un 2,1 % en 2010, seguido de otro aumento del 1,7 % en 2011. Posteriormente, el PIB se contrajo un 0,5 % en 2012 en términos reales, antes de que paulatinamente se fuesen registrando mayores tasas de variación positivas en 2013 (0,2 %), 2014 (1,6 %) y 2015 (2,2 %). En la zona del euro (ZE-19), las correspondientes tasas de variación fueron muy similares a las de la EU-28 en 2010, mientras que el crecimiento registrado en 2011 fue ligeramente más débil (1,5 %) y la contracción en 2012 fue superior (-0,9 %) y se mantuvo hasta 2013 (-0,3 %). En 2014 y 2015, el crecimiento del PIB real en la zona del euro fue algo más débil que en la EU-28 en su conjunto.

Dentro de la UE, el crecimiento del PIB real varió considerablemente, tanto a lo largo del tiempo como entre los diferentes Estados miembros de la UE (véase la tabla 1). Después de una contracción en todos los Estados miembros de la UE, excepto Polonia, en 2009, el crecimiento económico se reanudó en veintitrés países en 2010, situación que se repitió en 2011. No obstante, en 2012, se revirtió la situación, ya que solo menos de la mitad (trece) de los Estados miembros notificaron una expansión económica. En 2013, la mayoría de los Estados miembros registraron nuevamente crecimiento, llegando a diecisiete los Estados miembros que registraron una tasa de variación positiva en 2013, cifra que ascendió a veinticinco en 2014 y veintisiete en 2015; el único Estado miembro con una tasa de variación negativa en 2015 fue Grecia, que registró una caída del 0,2 % tras un crecimiento del 0,4 % en 2014 y seis reducciones sucesivas en la producción económica durante el período 2008-2013. En 2016, por primera vez desde 2007, ningún Estado miembro notificó caídas en el PIB, veintisiete registraron crecimiento y Grecia no comunicó cambio alguno.

Las tasas de crecimiento más elevadas en 2016 se registraron en Irlanda (5,2 %) y Malta (5,0 %), mientras que las más bajas —aparte de la tasa de variación del 0,0 % de Grecia— correspondieron al crecimiento del 0,9 % en Italia y del 1,2 % tanto en Francia como en Bélgica.

Polonia registró tasas de variación positivas durante todo el período mostrado en la tabla 1, mientras que Dinamarca, Alemania, Estonia, Francia, Lituania, Malta, Austria, Eslovaquia y el Reino Unido registraron su séptima tasa de variación positiva consecutiva en 2016; en otras palabras, su última tasa de variación negativa se produjo en el peor momento de la crisis en 2009; esta misma situación se registró en Noruega y los Estados Unidos, así como en Suiza, Albania, Turquía, Kosovo (RCSNU 1244) y China, con respecto a los cuales los últimos datos disponibles son de 2015.

Los efectos de la crisis económica y financiera mundial redujeron el rendimiento global de las economías de los Estados miembros de la UE analizadas durante el último decenio. Las tasas medias de crecimiento de la EU-28 y la zona del euro (ZE-19) entre 2006 y 2015 fueron de un 0,7 % al año y un 0,5 % al año respectivamente (véase la tabla 1). Medido así, el mayor crecimiento entre 2006 y 2016 se registró en Malta (crecimiento medio del 3,7 % al año), seguido de Polonia (3,5 %), Irlanda (3,4 %) y Eslovaquia (3,1 %). Por el contrario, la evolución global del PIB real durante el período de 2006 a 2016 de Grecia, Italia, Croacia y Portugal fue negativa.

Las comparaciones entre países deben realizarse utilizando el estándar de poder adquisitivo (EPA), que ajusta los valores para tener en cuenta las diferencias en los niveles de precios entre países. Obsérvese que los datos mostrados en el gráfico 2 y el gráfico 3 y en la tabla 2 se ofrecen en precios corrientes y no deben utilizarse para realizar comparaciones a lo largo del tiempo, debido a la inflación y a las fluctuaciones del tipo de cambio. En 2016, el PIB de la EU-28 ascendió a 14,8 billones EPA); como tal, el PIB de la EU-28 en EPA se mantuvo por delante del de los Estados Unidos durante todos los años para los que se presenta el análisis. Resulta interesante observar que históricamente China tenía un nivel de producción económica inferior al de la EU-28 o de los Estados Unidos, situación que ha cambiado con la rápida transformación y la continuada expansión de la economía china. En 2014, el PIB en EPA de China superó, por primera vez, el nivel registrado en los Estados Unidos, y en 2016 la producción económica de China llegó a 15,6 billones EPA, un nivel que supera en un 5,3 % al registrado en la EU-28.

La zona del euro (ZE-19) registró el 70,6 % del PIB de la EU-28 en 2016 (cuando se midió en términos de EPA), lo que supuso un descenso desde el 72,3 % registrado en los años 2006 y 2007. En 2016, la suma de las cinco economías más importantes de los Estados miembros de la UE (Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y España) representó el 67,1 % del PIB de la EU-28, lo que significa que descendió 2,0 puntos porcentuales en relación con una década antes (en 2006).

Para evaluar los niveles de vida, es habitual utilizar el PIB per cápita, es decir, ajustado al tamaño de una economía en términos de población. El PIB per cápita medio en precios corrientes dentro de la EU-28 en 2016 fue de 29 000 EUR. Si se compara a lo largo del tiempo en términos de volumen (utilizando volúmenes encadenados con año de referencia 2010), el PIB per cápita de la EU-28 en 2016 fue de 26 900 EUR, cifra que, por segundo año consecutivo, se situó por encima del máximo alcanzado en 2008 (26 200 EUR), antes de que se sintiesen los efectos de la crisis económica y financiera mundial.

Para comparar el PIB per cápita entre los Estados miembros de la UE (y con países no pertenecientes a la UE), se han analizado los valores expresados en EPA, ya que están ajustados a las diferencias en los niveles de precios entre países. Los EPA se calculan de forma que, para la EU-28, un EPA equivale a un euro. La posición relativa de cada país se puede expresar a través de una comparación con la media de la EU-28, de forma que esta se fije en 100 (véase la tabla 2). El máximo valor entre los Estados miembros de la UE correspondió a Luxemburgo, donde el PIB per cápita en EPA fue de aproximadamente 2,7 veces la media de la EU-28 en 2016 (lo que se explica en parte por la importancia de los trabajadores transfronterizos procedentes de Bélgica, Francia y Alemania). Por otra parte, en Bulgaria, el PIB per cápita en EPA fue inferior a la mitad de la media de la EU-28.

Si bien las cifras relativas a los EPA deberían, en principio, utilizarse para realizar comparaciones entre países en un único año y no a lo largo del tiempo, el análisis de la evolución de estas cifras durante la década pasada indica que se produjo cierta convergencia en los niveles de vida. La mayoría de los Estados miembros que se adhirieron a la UE en 2004, 2007 o 2013 pasaron de estar situados por debajo de la media de la EU-28 en 2006 a acercarse a la media de la UE en 2016, pese a algunos contratiempos experimentados durante la crisis económica y financiera mundial. Eslovenia y Chipre fueron las excepciones, dado que Eslovenia bajó ligeramente de la media de la EU-28 durante este período, al igual que Grecia y Portugal, dos de los Estados miembros de la EU-15 (véase el gráfico 3). Chipre pasó de estar situada por encima de la media de la EU-28 a situarse en una posición inferior, al igual que Italia y España. Mientras que Luxemburgo, Irlanda, Alemania, Dinamarca y Austria aumentaron su distancia respecto a la media de la EU-28, comparando la situación en 2016 con la de 2006, otros Estados miembros de la EU-15, a saber, el Reino Unido, Finlandia, los Países Bajos, Francia y Bélgica, pasaron de estar por encima de la media de la EU-28 en 2006 a acercarse más (aunque siguiendo por encima) a la media de la EU-28 en 2016. Durante el mismo período, Dinamarca y Austria apenas registraron cambios en su nivel de PIB per cápita en EPA con respecto a la media de la EU-28.

Principales agregados del PIB

Respecto al PIB desde la óptica de la producción, la tabla 3 proporciona una visión de conjunto de la importancia relativa de diez actividades en cuanto a su aportación al valor añadido bruto total a precios básicos. Entre 2006 y 2016, la cuota del valor añadido de la industria en la EU-28 cayó 0,9 puntos porcentuales, hasta el 19,3 %, si bien se mantuvo ligeramente por delante del sector de la distribución comercial, el transporte y los servicios de hostelería, cuya cuota del valor añadido bruto total fue similar en 2016 (19,1 %) y 2006 (19,0 %). Por el contrario, la administración pública, la educación y la salud aumentaron su cuota en 0,8 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 19,0 % en 2016. Las siguientes actividades más importantes en 2016 fueron las actividades inmobiliarias (11,2 %), seguidas de las actividades profesionales, científicas, técnicas y administrativas y los servicios auxiliares (en adelante, servicios a las empresas) (11,0 %), la construcción (5,3 %), los servicios financieros y de seguros (5,1 %) y los servicios de información y comunicaciones (5,0 %). Las aportaciones menos importantes procedieron de los servicios de espectáculos y otros servicios (3,5 %) y de la agricultura, silvicultura y pesca (1,5 %).

Los servicios aportaron el 73,9 % del valor añadido bruto total de la EU-28 en 2016 frente al 71,8 % en 2006. La importancia relativa de los servicios fue especialmente elevada en Luxemburgo, Chipre, Malta, Grecia, el Reino Unido, Francia, los Países Bajos, Bélgica, Portugal y Dinamarca, donde supusieron, como mínimo, tres cuartas partes del valor añadido total. Sin embargo, la proporción correspondiente a los servicios no llegó a los tres quintos en Chequie ni en Irlanda.

El cambio estructural se debe, al menos parcialmente, a fenómenos como el cambio tecnológico, la evolución de los precios relativos, la externalización y la mundialización, lo que, a menudo provoca que las actividades de fabricación y ciertos servicios (los que se pueden prestar a distancia, como los que ofrecen los centros de llamadas) se transfieran a zonas con costes laborales más bajos, tanto dentro como fuera de la UE. Varias actividades se vieron afectadas especialmente por la crisis financiera y económica mundial y sus consecuencias. La industria experimentó la mayor contracción entre 2007 y 2009, de forma que el valor añadido de la EU-28 se redujo globalmente un 12,7 % (en volumen); la producción industrial de la EU-28 se redujo otro 2,2 % entre 2011 y 2013, antes de aumentar a un ritmo relativamente rápido en 2014 y 2015 (con incrementos del 2,3 % y el 3,9 % respectivamente) y un ritmo más suave (1,5 %) en 2016. La construcción experimentó la contracción más profunda y prolongada, ya que su producción disminuyó un 18,7 % entre 2007 y 2013, período durante el cual sufrió una disminución cada año: como tal, el incremento del 1,2 % registrado para la construcción en 2014 fue el primer crecimiento anual en siete años y estuvo seguido de un aumento del 1,5 % en 2015 y del 1,1 % en 2016. Tanto los servicios a las empresas como la distribución comercial, el transporte y los servicios de hostelería también experimentaron reducciones relativamente importantes en su valor añadido en 2009, de un -6,9 % y un -6,0 % respectivamente, pero a partir de entonces dichos sectores registraron tasas de variación positivas anuales cada año hasta 2016. Tras una relativa estabilidad (-0,3 %) en 2009, la producción de la agricultura, la silvicultura y la pesca cayó en 2010 un 2,9 % y nuevamente en 2012 un 5,5 %; tras un crecimiento del 3,5 % y del 2,8 % en 2013 y 2014, la producción de la agricultura, la silvicultura y la pesca se redujo en torno a un 1 % tanto en 2015 como en 2016. Durante la crisis se experimentaron reducciones relativamente pequeñas en el valor añadido de otras actividades, sobre todo en 2009, 2010, 2012 y 2014 en el caso de los servicios financieros y de seguros, y en 2009, 2010, 2012 y 2013 en el caso de las artes, el entretenimiento, el ocio y otros servicios (véase el gráfico 5). Dos de las actividades que figuran en los gráficos 4 y 5 no registraron ninguna caída anual del valor añadido durante la crisis: actividades inmobiliarias; administración pública, defensa, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales.

En 2016, el valor añadido bruto de todas las actividades —a excepción de la agricultura, la silvicultura y la pesca— se incrementó en comparación con el de 2015. Las actividades con el crecimiento más acusado fueron las actividades de información y comunicación (4,1 %), los servicios a empresas (3,1 %), y la distribución comercial, el transporte y los servicios de hostelería (2,8 %).

Productividad laboral

Para eliminar los efectos de la inflación, la productividad laboral por persona puede calcularse utilizando datos ajustados a los cambios de precios. Un análisis de la productividad laboral por persona empleada en términos reales (basada en cambios de volúmenes encadenados) a lo largo de la década entre 2006 y 2016 pone de manifiesto que se produjeron incrementos en la mayor parte de las actividades, registrándose los principales aumentos de la productividad en la agricultura, la silvicultura y la pesca (28,0 %), los servicios de información y comunicación (22,8 %) y la industria (14,8 %) —véase el gráfico 6. Obsérvese que solo es posible realizar una comparación precisa de los niveles de productividad laboral entre actividades para el año de referencia 2010, debido a que los volúmenes encadenados no son aditivos. En 2010, el nivel más alto de productividad laboral se observó en las actividades financieras y de seguros, seguido de cerca por el correspondiente a los servicios de información y comunicación, mientras que la agricultura, la silvicultura y la pesca registraron el nivel más bajo.

En la tabla 4 se muestran más datos sobre el desarrollo de la productividad laboral real medida por persona empleada o bien por hora trabajada. La productividad laboral por persona empleada aumentó, en términos reales, entre 2006 y 2016 en prácticamente todos los Estados miembros de la EU, si bien Grecia, Italia, Croacia, Luxemburgo y Finlandia registraron caídas (no hay datos disponibles en el caso de Malta). Durante el mismo período (2006-2016), la productividad laboral por hora trabajada se incrementó en todos los Estados miembros de la UE excepto en Grecia (no hay datos disponibles en los casos de Croacia y Malta). Dejando a un lado los Estados miembros con interrupciones en su evolución, los principales incrementos (en términos de porcentaje) para estas dos medidas de la productividad laboral real se registraron en Bulgaria, Eslovaquia, Lituania y Letonia.

Consumo e inversión

Si se analiza la evolución de los componentes del PIB desde la óptica del gasto, se observa que el gasto en consumo final en la EU-28 aumentó un 8,4 % en volumen entre 2006 y 2016 (véase el gráfico 7), pese a un ligero descenso en 2009 y 2012. El gasto en consumo final de las administraciones públicas ascendió a un ritmo algo superior, hasta un 12,2 %, entre 2006 y 2016. Durante ese mismo período, la formación bruta de capital fue relativamente volátil: aumentó notablemente en 2007 y descendió a un ritmo rápido en 2009, mientras que entre 2010 y 2016 fluctuó entre los valores de 2008 y 2009. El crecimiento de las exportaciones superó al de las importaciones casi todos los años, a excepción de 2007, 2009, 2014 y 2016; durante el período entre 2006 y 2016, las exportaciones crecieron en total un 34,2 %, mientras que las importaciones, un 28,4 %.

Después de su caída en 2009, el gasto en consumo de los hogares y de las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares se recuperó en 2010 (hasta un 0,8 % en volumen) y apenas registró cambio alguno en 2011 (0,1 %) antes de volver a caer en 2012 (-0,5 %) y 2013 (-0,1 %); en 2014, 2015 y 2016 este gasto se incrementó en un 1,2 %, un 2,1 % y un 2,3 %, los mayores incrementos anuales en términos reales desde 2007.

En 2010, el ritmo de crecimiento del gasto de las administraciones públicas de la EU-28 se desaceleró en términos de volumen, y esta tasa de variación se mantuvo relativamente estable (dentro del rango del -0,1 % al 0,4 %) entre 2011 y 2013, antes de volver a experimentar un crecimiento más acusado en 2014 (1,0 %), 2015 (1,4 %) y 2016 (1,7 %).

A pesar de un pequeño aumento en 2011 (1,9 %), la formación bruta de capital fijo de la EU-28 no pudo recuperarse plenamente de su fuerte caída de 2009 (-12,0 %) y registró nuevamente una tasa de variación negativa en 2012 y 2013; sin embargo, en 2014, 2015 y 2016, la formación bruta de capital fijo se incrementó un 2,7 %, un 3,6 % y un 2,7 % respectivamente en términos reales, lo que supuso los mayores incrementos desde 2007.

En términos de precios corrientes, el gasto en consumo de los hogares y de las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares aportó un 56,0 % del PIB de la EU-28 en 2016, mientras que la cuota del gasto de las administraciones fue de un 20,5 % y la de la formación bruta de capital fijo de un 20,0 % (véase el gráfico 9).

Entre los Estados miembros de la UE se produjo una gran variación en la intensidad de la inversión, lo que puede reflejar, en parte, las distintas fases del desarrollo económico y la dinámica del crecimiento a lo largo de los últimos años (véase el gráfico 10). En 2016, la formación bruta de capital fijo (a precios corrientes) como cuota del PIB fue de un 19,7 % en la EU-28 y de un 20,1 % en la zona del euro (ZE-19). La más elevada se registró en Irlanda (29,3 %), Chequia (24,6 %), Suecia (24,1 %) y Malta (23,4 %) y la más baja, en Portugal (14,9 %) y Grecia (11,4 %).

La gran mayoría de la inversión fue realizada por el sector privado, como puede observarse en la tabla 5: en 2015 las inversiones de empresas y hogares supusieron el 17,0 % del PIB de la EU-28, mientras que el porcentaje correspondiente a las inversiones del sector público solo alcanzó el 2,9 %. En términos relativos, la inversión pública fue más alta en Hungría y Bulgaria (6,6 % del PIB), mientras que las inversiones por el sector empresarial más elevadas se registraron en Suecia (16,8 %) e Irlanda (16,7 %) y la correspondiente a los hogares, en Alemania (6,2 %). La inversión de los hogares (como cuota del PIB) en 2015 fue notablemente inferior a la de 2005 en Irlanda, Grecia, España y Chipre, mientras que Rumanía registró una cifra notablemente superior; Alemania y Lituania fueron los únicos Estados miembros de la UE que notificaron un incremento en la cuota de inversión de los hogares en PIB. Una comparación similar arroja una caída relativamente importante en Eslovenia, Eslovaquia, Letonia, Bulgaria y Estonia en cuanto a la inversión de las empresas.

Renta

El análisis del PIB en la EU-28 desde la óptica de la renta muestra que la distribución entre los factores de producción de la renta resultante del proceso de producción se vio dominada por la remuneración de los empleados, que supuso un 47,5 % del PIB a precios corrientes de mercado en 2016. La cuota del excedente bruto de explotación y de la renta mixta fue de un 40,7 % del PIB, mientras que la correspondiente a los impuestos sobre la producción y las importaciones menos las subvenciones fue de un 11,9 % (véase el gráfico 11). Irlanda registró el porcentaje más bajo de remuneración de los empleados en PIB (31,3 %), seguida de Grecia (33,4 %) y Rumanía (34,2 %), mientras que en tres Estados miembros de la UE se registraron porcentajes superiores al 50,0 %, alcanzando el máximo del 52,6 % en Dinamarca.

El gráfico 12 (que también se basa en precios corrientes de mercado) muestra que, en 2011 o 2012, los agregados de la renta se habían recuperado de las pérdidas experimentadas durante la crisis financiera y económica. En 2009 la remuneración de los empleados en la EU-28 se redujo un 2,8 % pero en 2016 fue un 14,4 % superior a su nivel correspondiente registrado en 2008.

En cuanto al excedente bruto de explotación y la renta mixta, se produjo un crecimiento limitado en la EU-28 en 2008, seguido de una caída del 8,2 % en 2009; en 2012 este agregado de ingresos había vuelto a un nivel similar al registrado antes del punto álgido de la crisis (en 2008), y en 2016 se situó en 10,8 % por encima del nivel máximo.

La reducción de los impuestos sobre la producción y las importaciones menos las subvenciones en la EU-28 ya había empezado en 2008 (-3,1 %) y se intensificó en 2009 (-9,3 %); en 2011 estas pérdidas estaban más que recuperadas y en 2016 este agregado de ingresos ascendía al 16,2 % por encima de su nivel máximo anterior (2007).

Consumo de los hogares

El gasto en consumo de los hogares supuso al menos la mitad del PIB (a precios corrientes de mercado) en casi tres cuartos (veinte) de los Estados miembros de la UE en 2016; este porcentaje alcanzó sus valores más altos en Chipre (68,7 %), Grecia (67,8 %), Lituania (64,8 %) y Portugal (63,8 %). En cambio, el más bajo se registró en Luxemburgo (27,8 %), que tuvo, sin embargo, el mayor gasto en consumo medio de los hogares per cápita (EPA 22 200) con diferencia — véase la tabla 6.

Aparte de Luxemburgo, el gasto en consumo medio de los hogares per cápita (ajustado para tener en cuenta las diferencias en los niveles de precios) fue también relativamente alto en 2016 en el Reino Unido (19 300 EPA), Austria (18 800 EPA) y Alemania (18 700 EPA). En cambio, Croacia, Hungría y Bulgaria fueron los únicos Estados miembros de la UE que notificaron que el gasto en consumo medio de los hogares per cápita fue inferior a 10 000 EPA.

Un análisis de la evolución real del gasto en consumo medio de los hogares per cápita en euros (basado en un índice de volúmenes encadenados) durante el período 2011-2016 muestra que el crecimiento más rápido se registró en los Estados miembros bálticos y Rumanía (obsérvese que se produjo una interrupción en la serie de esta). La principal contracción se registró en Grecia, donde el gasto en consumo de los hogares per cápita cayó, de media, un 1,4 % anual durante el período analizado. Se produjeron asimismo reducciones más pequeñas (inferiores al 1,0 % anual) en Italia, Austria, Chipre, Eslovenia y los Países Bajos.

Fuentes y disponibilidad de datos

El Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales de la Unión Europea (SEC) establece la metodología de las cuentas nacionales en la UE. La versión actual, ESA 2010 (en inglés) se adoptó en mayo de 2013 y se está aplicando desde septiembre de 2014. Es plenamente coherente con las orientaciones mundiales relativas a las cuentas nacionales, el 2008 SNA.

PIB y componentes principales

Los principales agregados de las cuentas nacionales se compilan a partir de unidades institucionales, a saber, instituciones financieras o sociedades no financieras, el sector de las administraciones públicas, hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH).

Los datos de las cuentas nacionales incluyen la información sobre los componentes del PIB, el empleo, los agregados relativos al consumo final y el ahorro. Muchas de estas variables se calculan por años o trimestres.

El PIB es la medida más importante de las cuentas nacionales que resume la posición económica de un país (o región). Puede calcularse utilizando distintos enfoques: el enfoque de la producción; el enfoque de gasto; y el enfoque de ingresos.

El análisis de PIB per cápita elimina la influencia del tamaño absoluto de la población, lo que facilita la comparación entre distintos países. El PIB per cápita es un indicador económico general de los niveles de vida. Los datos del PIB expresados en monedas nacionales pueden convertirse en estándares de poder adquisitivo (EPA) utilizando las paridades de poder adquisitivo (PPA), que reflejan el poder adquisitivo de cada moneda, en vez de utilizar los tipos de cambio del mercado; así se eliminan las diferencias en los niveles de precios entre países. El índice de volumen del PIB per cápita en EPA se expresa en relación a la media de la EU-28 (que es igual a 100). Si el índice de un país es mayor/menor que 100, el nivel del PIB per cápita de este país está por encima / por debajo de la media de EU-28; este índice está diseñado para realizar comparaciones entre países en lugar de comparaciones temporales.

El cálculo de la tasa anual de crecimiento del PIB utilizando índices de volúmenes encadenados (cambios reales) pretende permitir comparar la dinámica de la evolución económica a lo largo del tiempo y entre economías de distintos tamaños, independientemente de los niveles de los precios.

Datos complementarios

La producción económica también puede analizarse por actividad: en el nivel más agregado de análisis hay diez rúbricas de la NACE rev. 2: agricultura, silvicultura y pesca; industria; construcción; distribución comercial, transporte, servicios de hostelería; servicios de información y comunicación; servicios financieros y de seguros; actividades inmobiliarias; servicios profesionales, científicos, técnicos, administrativos y de apoyo; administración pública, defensa, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales; artes, entretenimiento, ocio, otros servicios y actividades de los hogares y de las organizaciones y organismos extraterritoriales.

Se puede facilitar el análisis de la producción por actividad a lo largo del tiempo si se utiliza una medida de volumen (cambios reales), en otras palabras, deflactando el valor de la producción para eliminar el impacto de los cambios en los precios; cada actividad se deflacta por separado para reflejar los cambios en los precios de sus productos asociados.

En el contexto de los análisis de competitividad se utiliza otro conjunto adicional de datos de las cuentas nacionales, a saber, indicadores relativos a la productividad del trabajo, como medidas relativas a la productividad laboral. Las medidas relativas a la productividad expresadas en EPA son particularmente útiles para efectuar comparaciones entre países. El PIB por persona empleada tiene por objetivo ofrecer una idea general de la productividad de las economías nacionales. No obstante, ha de tenerse en cuenta que esta medida depende de la estructura del empleo total y, por ejemplo, puede verse reducida por un cambio de jornada completa a jornada parcial. El PIB por hora trabajada ofrece una imagen más clara de la productividad, ya que la incidencia del empleo a jornada parcial varía mucho entre países y actividades.

La información anual sobre el gasto de los hogares se obtiene a partir de las cuentas nacionales compiladas mediante un enfoque macroeconómico. Otra fuente para analizar el gasto de los hogares es la encuesta de presupuestos familiares (EPF): esta información se obtiene pidiendo a los hogares que lleven un diario de sus compras y ofrece muchos más detalles sobre los bienes y servicios y los tipos de análisis socioeconómicos disponibles. La EPF solo se lleva a cabo y se publica cada cinco años: el último año de referencia disponible actualmente es 2010.

Contexto

Las instituciones europeas, las administraciones públicas, los bancos centrales y otros organismos económicos y sociales de los sectores público y privado necesitan un conjunto de estadísticas comparables y fiables en las que basarse para tomar decisiones. Las cuentas nacionales pueden utilizarse para varios tipos de análisis y evaluación. El empleo de conceptos y definiciones aceptados a escala internacional permite analizar economías distintas, como las interdependencias entre las economías de los Estados miembros de la UE, o la comparación entre los Estados miembros de la UE y terceros Estados.

Ciclo económico y análisis de la política macroeconómica

Uno de los usos principales de las cuentas nacionales está relacionado con la necesidad de sustentar las decisiones en materia de política económica europea y la consecución de los objetivos de la unión económica y monetaria (UEM) con estadísticas a corto plazo de alta calidad que permitan supervisar la evolución en el ámbito macroeconómico y obtener asesoramiento relativo a la política macroeconómica. Por ejemplo, uno de los usos más básicos y antiguos de las cuentas nacionales consiste en cuantificar la tasa de crecimiento de una economía, es decir, el crecimiento del PIB. Las cifras de las cuentas nacionales esenciales se utilizan en particular para desarrollar y supervisar las políticas macroeconómicas, mientras que los datos detallados de las cuentas nacionales también pueden emplearse para desarrollar políticas industriales o sectoriales, en especial mediante el análisis de las tablas input-output.

Desde el inicio de la UEM en 1999, el Banco Central Europeo (BCE) ha sido uno de los principales usuarios de las cuentas nacionales. Su estrategia para evaluar los riesgos para la estabilidad de los precios se basa en dos perspectivas analíticas, llamadas «los dos pilares»: el análisis económico y el análisis monetario. Por tanto, se evalúa una gran cantidad de indicadores monetarios y financieros en relación con otros datos pertinentes que permiten combinar el análisis monetario, financiero y económico, como los agregados clave de las cuentas nacionales. De esta forma es posible analizar los indicadores monetarios y financieros en el contexto del resto de la economía.

La Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros supervisa la evolución económica. La UE tiene establecido un ciclo anual de coordinación de la política económica denominado el Semestre Europeo. Cada año, la Comisión Europea lleva a cabo un análisis detallado de los planes de las reformas estructurales, macroeconómicas y presupuestarias de los Estados miembros de la UE, y proporciona recomendaciones específicas por países para los siguientes 12-18 meses.

La Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros también elabora las previsiones macroeconómicas (en inglés) de la Comisión Europea tres veces al año (invierno, primavera y otoño), en coordinación con el ciclo anual del Semestre Europeo. Estas previsiones incluyen a todos los Estados miembros de la UE a fin de obtener previsiones para la zona del euro y la UE, y también contienen previsiones relativas a los países candidatos y algunos terceros países.

Estas estadísticas se utilizan asimismo desde hace tiempo para analizar las finanzas públicas a través de las cuentas nacionales. En el seno de la UE se desarrolló una aplicación específica en relación con los criterios de convergencia de la UEM, dos de los cuales se refieren directamente a la hacienda pública. Dichos criterios se han definido en términos de cifras de las cuentas nacionales, a saber, el déficit de las administraciones públicas y la deuda de estas en relación con el PIB. Para obtener más información, véase el artículo sobre estadísticas de las finanzas públicas.

Políticas regionales, estructurales y sectoriales

Además del análisis del ciclo económico y de la política macroeconómica, hay otros usos de los datos de las cuentas nacionales y regionales europeas relacionados con la política, en particular en relación con asuntos regionales, estructurales y sectoriales.

La asignación del gasto para los fondos estructurales se basa en parte en las cuentas regionales. Asimismo, las estadísticas regionales se utilizan para la evaluación ex post de los resultados de la política regional y de cohesión.

Fomentar el crecimiento y el empleo es una prioridad estratégica tanto de la UE como de los Estados miembros, y forma parte de la Estrategia Europa 2020. Para apoyar estas prioridades estratégicas se aplican políticas comunes en todos los sectores de la economía de la UE, mientras que los Estados miembros aplican sus propias reformas estructurales nacionales (en inglés).

La Comisión Europea efectúa análisis económicos que ayudan a desarrollar la política agrícola común (PAC) analizando la eficiencia de sus distintos mecanismos de apoyo y desarrollando una perspectiva a largo plazo. Ello supone, entre otras cosas, efectuar investigaciones, análisis y evaluaciones de impacto sobre temas relacionados con la agricultura y la economía rural en la UE y en terceros países, en parte utilizando las cuentas económicas para la agricultura.

Establecimiento de objetivos, evaluación comparativa y contribuciones

Las políticas de la UE establecen cada vez más objetivos a medio o largo plazo, de tipo vinculante o no. Para algunos de estos se utiliza el PIB como denominador para una evaluación comparativa, por ejemplo, estableciendo un objetivo de gasto en investigación y desarrollo del 3,00 % del PIB (que es uno de los objetivos de Europa 2020).

Las cuentas nacionales también se emplean para determinar los recursos de la UE con las normas básicas establecidas en una Decisión del Consejo. El importe global de los recursos propios necesarios para financiar el presupuesto de la UE viene determinado por el gasto total menos otros ingresos, y el volumen máximo de los recursos propios está vinculado a la renta nacional bruta de la UE.

Además de usarse para establecer las contribuciones presupuestarias en la UE, los datos de las cuentas nacionales también se emplean para determinar las aportaciones a otros organismos internacionales, como las Naciones Unidas. Las contribuciones al presupuesto de las Naciones Unidas se basan en la renta nacional bruta y una serie de ajustes y límites.

Analistas y elaboradores de previsiones

Los analistas y los investigadores también utilizan ampliamente las cuentas nacionales para examinar la situación y la evolución de la economía. Los interlocutores sociales, como los representantes de las empresas (por ejemplo, asociaciones profesionales) o de los trabajadores (como los sindicatos) también se interesan por las cuentas nacionales para analizar los fenómenos que afectan a las relaciones laborales. Los investigadores utilizan las cuentas nacionales, entre otros fines, para analizar los ciclos económicos, también a largo plazo, y relacionarlos con fenómenos económicos, políticos o tecnológicos.

Véase también

Más información de Eurostat

Tablas principales

Base de datos

Sección especializada

Metodología/Metadatos

Archivos de metadatos ESMS

Manuales de metodología

Otra información metodológica

Fuente de los datos de las tablas y los gráficos (MS Excel)

Otra información

Enlaces externos