Desarrollo social integral y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja

Desarrollo social integral y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja

Si no existiera un proyecto como este yo hoy fuera otra cosa. Todo ese sueño de niño que tuve se hubiera derrumbado, todo hubiera quedado en el aire. Por este proyecto estoy haciendo lo que me gusta y hoy tengo esperanzas.

César Antonio Pons

CONTEXT

El taller de artes plásticas Coup de Fouet se desarrolla desde 2011 como parte del proyecto Desarrollo social integral y participativo de los adolescentes en la Habana Vieja, que tiene como propósito promover y apoyar la inclusión social e inserción profesional de los adolescentes en la zona más antigua de la capital cubana.

OBJECTIVES

  • Contribuir al desarrollo integral y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja, con un enfoque de derechos y equidad.

RESULTS

  • Lograda una mejor articulación de los actores locales y sus acciones para la atención integral a la adolescencia.
  • Diseñado e implementado un programa de talleres y servicios diversos para el desarrollo integral y participativo de los adolescentes en La Habana Vieja.
  • Creado un centro de referencia para la atención integral y la participación de los adolescentes en La Habana Vieja.

FACTS AND FIGURES

  • En el marco del proyecto se han desarrollado talleres en paleontología, macrofotografía, historieta, arquitectura, modelismo naval, pintura mural, orfebrería, radio, cerámica, poesía, apreciación audiovisual y artes plásticas, entre otras temáticas.

TESTIMONY

"Por este proyecto estoy haciendo lo que me gusta"

En el Espacio Cultural Barcelona-La Habana, en el centro de la capital cubana, un centenar de adolescentes y jóvenes han encontrado en los lienzos un mundo posible gracias al taller de artes plásticas Coup de Fouet, que se desarrolla desde 2011 como parte del proyecto Desarrollo social integral y participativo de los adolescentes en la Habana Vieja.

César Antonio Pons es uno de ellos. Allí, en medio de otra cuadra de La Habana que alguna vez fue hermosa y que hoy está corroída por el salitre del mar, la desventura económica y el paso implacable del tiempo, este muchacho de 21 años halló el rumbo de su vida. "Desde chiquito me gustó el dibujo, la pintura, pero era solo un deseo, no tenía nada claro. Terminé doce grado y me quedé sin carrera. Entonces una amistad me habló del taller y me trajo."

Hasta la fecha César ya ha participado en cinco exposiciones colectivas y protagonizado una muestra personal. Sus profesores consideran con orgullo que puede tener un futuro como artista plástico. Pero no olvida sus comienzos, ni deja de reconocer que debe lo que sabe a la entrega permanente de sus mentores así como a la tenacidad y el empeño personal que desplegara en estos años. "Nunca falté. Todos los días me ponía a dibujar y dibujar y dibujar. Enseguida fui viendo un cambio."

Para César, como para el resto de los adolescentes y jóvenes cubanos que han deseado matricularse en el taller, no ha habido otro requisito que el interés por la pintura y el compromiso de aprovechar esta oportunidad vocacional. Sin embargo, este espacio ha llegado a ser para ellos mucho más que un aula para el estudio de las artes plásticas: “estos proyectos te enseñan a convivir como una familia y a ver los problemas de tus compañeros. Uno viene estresado de la casa y llega aquí y hay un ambiente agradable del que no te quieres ir.”

“Si no existiera un proyecto como este yo hoy fuera otra cosa. Todo ese sueño de niño que tuve se hubiera derrumbado, todo hubiera quedado en el aire. Por este proyecto estoy haciendo lo que me gusta y hoy tengo esperanzas".