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«De Inglaterra me gusta todo excepto conducir por la izquierda»

Al principio, cuando Matej, un joven de 19 años de Izola, una ciudad pintoresca de la costa eslovena, se puso en contacto con la Consejera local de EURES, Mirela Pekica, para que le ayudara a encontrar un trabajo de verano en Inglaterra, su único objetivo era mejorar el inglés. Por eso, cuando Wakefield Careforce, un proveedor de servicios sociales a domicilio, con sede en West Yorkshire, le ofreció un trabajo como asistente sanitario, el joven esloveno no imaginaba el impacto que esto iba a tener en él.

Matej saltó de lleno al mundo laboral y al de las formalidades administrativas gracias al excelente inglés que aprendió en el colegio: «Cuando llegué a Inglaterra lo primero que tuve que hacer fue ir a Leeds a hacer una entrevista en el centro local de empleo para que me dieran el National Insurance Number (número de identificación fiscal y de la Seguridad Social) y luego tuve que completar un programa de formación que me cualificaba como asistente sanitario. Tuve cinco días para estudiar dos libros sobre sanidad y pasar un examen.»

Una vez demostrados sus nuevos conocimientos en sanidad, el ambicioso joven se enfrentó a los retos de su nuevo trabajo. «Terminado el programa de iniciación, la empresa me proporcionó un coche y comencé a trabajar. Fue duro al principio porque tenía que hacerme cargo de muchos pacientes con diferentes necesidades». Matej iba a casa de personas que necesitaban asistencia sanitaria y les ayudaba en los quehaceres cotidianos: en su higiene diaria, tomándoles la presión sanguínea y cambiándoles las vendas.

Trascurridas un par de semanas el panorama empezó a mejorar: «Cuando empecé a conocer un poco mejor a los pacientes, todo fue más fácil. Disfrutaba con mi trabajo y todos los días iba a trabajar con una sonrisa dibujada en la cara. Fue fantástico ayudar a la gente; disfrutaba cada segundo. Durante ese tiempo, empecé a mirar al mundo de otra manera. Antes no era consciente de que hubiera personas que estaban sufriendo tanto ni de que tuvieran tanta necesidad de ayuda y asistencia.»

Conforme transcurría el tiempo, Matej no sólo comenzó a amar su trabajo. «Al principio no me gustaba la comida inglesa porque era muy diferente de la comida a la que estaba acostumbrado pero después empecé a comer sólo comida inglesa. Me encanta todo de Inglaterra. Lo único que supuso un desafío fue conducir por la izquierda».

Matej sacó realmente el máximo provecho de su experiencia en el extranjero. Hizo amigos ingleses, checos, polacos e, incluso, guatemaltecos. Con ellos viajó por el país, disfrutó de los pubs británicos y fue al cine. «Conocí a muchísima gente fantástica e hice cantidad de amigos con los que todavía estoy en contacto».

Después de estar cuatro meses trabajando para Wakefield Careforce, tuvo que regresar a Eslovenia para terminar la educación secundaria. Fue justo entonces cuando se dio cuenta del impacto que había tenido ese trabajo de verano en su actitud y en sus planes futuros. Además de estar comiendo regularmente sándwiches de banana y Yorkshire pudding, habla en inglés con su madre que, afortunadamente, es profesora de inglés y, lo que es mejor, está esforzándose en conseguir excelentes resultados en sus exámenes finales porque ha decidido estudiar medicina y ya ha solicitado plaza en facultades italianas e inglesas. «Mi experiencia laboral en Inglaterra me inspiró tanto que he decidido estudiar medicina. Espero que un día pueda volver a Inglaterra y trabajar como médico».

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