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Con una ayudita de los amigos…

Ieva Bite, 27 años de edad, natural de Riga, Letonia, vive y trabaja en Reykiavik, Islandia, desde finales de septiembre de 2008. En Riga, Ieva estaba empleada en una agencia de publicidad, pero anhelaba nuevas experiencias vitales, profesionales y geográficas. Tras discutirlo con su novio, Martins, y con su amigo, Janis, decidieron embarcarse en la búsqueda de trabajo en otro país: ¡juntos!

“No teníamos la menor idea preconcebida ni de hacia dónde íbamos ni qué íbamos a hacer: estábamos abiertos a todo tipo de sugerencias.” Un día Ieva entabló conversación con amigos lituanos que se habían mudado a trabajar en Islandia, y cuando les dijo que barajaba hacer algo similar, se apresuraron a recomendarle Islandia. “Parecían entusiasmados con Islandia y con las posibilidades que se abrían allí, de manera que nos pusimos a investigar.”

Los amigos de Ieva también le hablaron sobre EURES, que ha jugado un papel fundamental en el hecho de que los tres hayan logrado encontrar trabajo. Ieva no había oído hablar nunca de EURES, pero sus amigos le explicaron su funcionamiento y los servicios que brindaba. “Aprender más sobre EURES nos permitió convertir nuestros sueños en realidad. Nos dimos de alta en la página web antes de abandonar Letonia y consultamos los puestos de trabajo disponibles en Reykiavik. Al día siguiente de nuestra llegada a Islandia mantuvimos nuestro primer encuentro con nuestro Consejero EURES, Arni Stefansson.”

Ieva y sus amigos le expusieron a Arni sus esperanzas y todo lo que buscaban. Arni se comprometió a ayudarles a encontrar trabajo. Aunque a causa de la crisis financiera Islandia no pasa por el mejor momento laboral, en la actualidad los tres han encontrado trabajo. “Nos llevó uno o dos meses, pero actualmente todos estamos instalados y empleados.” Martins y Janis trabajan como limpiadores en un gimnasio y Ieva lo hace en un restaurante hindú, “The Indian Mango”. “Arni se desvivió por ayudarme a encontrar trabajo, y hasta consiguió que me citaran para una entrevista.”

Ieva está muy contenta con su trabajo: el restaurante le parece bonito y acogedor, sus colegas la tratan como a una más y el hecho de que no hable islandés no entraña ningún problema porque muchos de los clientes son turistas, y muchos islandeses hablan inglés. “me sorprendió cuando llegamos; casi todo el mundo habla inglés, tenga la edad que tenga. Todos nosotros llegamos a aprender el suficiente inglés en Letonia, de manera que no experimentamos ninguna barrera lingüìstica.”

Lo que sí han experimentado son ciertas diferencias culturales: “Mientras buscábamos trabajo, nos sorprendió que las personas no respondiesen a las candidaturas, o que no volviesen a llamar, aunque se hubiesen comprometido a hacerlo. No tardamos en comprender que si lo que deseábamos era una respuesta, tendríamos que llamar nosotros mismos.” Aparte de eso, Reykiavik les pareció una ciudad muy relajada y muy tranquila, y han hecho muchos amigos, especialmente de Lituania y Suecia.

¿Y cuánto piensan quedarse en Islandia? “No estamos seguros, nos va tan bien que nos quedaremos al menos un año, pero quizá en algún momento decidamos viajar a algún lugar más cálido: desde octubre ¡no ha dejado de nevar! Creo que estamos en una posición óptima: para aprender muchas cosas nuevas, y abrirnos a muchas nuevas oportunidades. Y también sigo trabajando como escritora free-lance para mis amigos de Letonia, de manera que aún me siento profesionalmente vinculada al país.

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