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No solo para jóvenes

Decho Simeonov Valchanov es un mecánico de 39 años originario de Razgrad, una ciudad al nordeste de Bulgaria. Su historia refleja que encontrar un trabajo en el extranjero, con la ayuda de EURES, no solo beneficia a los europeos de entre 20 y 30 años, sino que también es una gran oportunidad para los «más maduros» de entre nosotros.

En diciembre de 2007, descontento con su salario y deseoso de tener una experiencia laboral en el extranjero, decidió pedir ayuda al servicio público de empleo de Bulgaria. Aunque sabía que su dilatada experiencia laboral era una gran ventaja, se sentía un poco inseguro por temor a que su edad y el hecho de que solo hablaba búlgaro pudieran limitar sus opciones. «Para ser sincero, no tenía ni idea de cuáles eran mis opciones por lo tanto estaba abierto a todo», confiesa Decho. EURES vino en su ayuda.

En el servicio público de empleo le remitieron a la consejera de EURES Elitsa Shenkova, que le informó de las posibles oportunidades que podía tener y le ayudó a decidir qué país sería el más adecuado para él. Elitsa Shenkova pronto dio con el trabajo ideal en la base de datos de vacantes de EURES: Carrocerías Hnos. Rega, una empresa española, buscaba un mecánico de coches en la pequeña ciudad de Alfoz, en Galicia. (Cabe recordar que los visitantes del sitio web de EURES pueden también buscar por sí mismos en la base de datos de vacantes y que los consejeros de EURES más próximos estarán encantados de ayudarles cuando sea necesario.)

Elitsa ayudó a Decho a elaborar un CV y una carta de presentación, y los envió a España; pronto supo que lo había logrado. Decho nunca había salido de Bulgaria antes y comenzó rápidamente a prepararse para su nueva vida. «Estaba muy emocionado por tener una oferta de trabajo en un sitio completamente nuevo», afirma Decho, «sobre todo porque podía seguir trabajando en lo que realmente me gusta».

Cuando llegó a la pequeña ciudad de Alfoz, su jefe fue muy amable, ya que le facilitó un pequeño apartamento y le tramitó todos los documentos legales necesarios para que pudiera vivir y trabajar en España. Asimismo, Decho se adaptó muy rápidamente y disfrutaba con su trabajo. Aunque al principio no hablaba español, comenzó a aprenderlo pronto gracias al contacto con sus compañeros y al hecho de estar obligado a hablarlo todos los días.

Decho estaba muy contento con los servicios que le prestó EURES y destaca que toda esta experiencia le ha abierto la mente a nuevas posibilidades. A pesar de que tuvo que marcharse de España y volver a Bulgaria al cabo de dos meses por problemas familiares, le habría encantado quedarse más tiempo. De hecho, alberga la esperanza de regresar tarde o temprano a España, y no dudará en recurrir nuevamente a EURES para solicitar ayuda de nuevo.

«Me encantaba el hecho de que nunca me sentí como un extraño en España», dice Decho. «Creo que esa fue una de las principales razones por las que disfruté tanto de la experiencia. Realmente me di cuenta de que nunca es demasiado tarde para probar algo nuevo.»

La historia de Decho revela que, con un poco de ayuda de EURES, personas de todas las edades y cualificaciones pueden trabajar en el extranjero por primera vez en su vida. Entonces, ¿a qué esperas?

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