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Aguda como un clavo: la atinada búsqueda de trabajo en el extranjero emprendida por un carpintero

Cuando, en marzo de 2007, Daniel Voinea, carpintero de 33 años de edad, consideró por vez primera la posibilidad de desplazarse de su Rumanía natal a otro país para mantener con más holgura a su esposa y sus dos hijas, no imaginó ni por lo más remoto que la correspondiente búsqueda fuera a efectuarse a través de EURES, un servicio del que jamás había oído hablar. Daniel es oriundo de Brezoi, una pequeña localidad del sudeste del país y, tras trabajar durante casi 15 años para diversas empresas de construcción rumanas, es un especialista en su campo. Gracias a un amigo íntimo, que también usaba el portal, Daniel tuvo conocimiento del servicio EURES. Para su sorpresa, descubrió con alegría la oferta de numerosos puestos de trabajo vacantes en el sector de la construcción en Francia, Finlandia y Suecia.

El siguiente paso consistió en visitar la oficina de EURES más próxima, donde conoció a Liviu Cochirlea, el asesor regional. «Daniel llegó a la oficina sabiendo lo que quería», declara Liviu, quien le ayudó a preparar un CV en formato Europass en lengua inglesa y, posteriormente, a enviar diversas solicitudes.

Transcurridos varios días, un empresario sueco se puso en contacto con Daniel y le ofreció un puesto de carpintero en su empresa, L. M. Ericsson. Suecia es uno de los pocos países que han abierto plenamente su mercado de trabajo a Bulgaria y Rumanía. Durante los dos primeros años posteriores a la adhesión de los dos países, el acceso de trabajadores búlgaros y rumanos a los mercados de trabajo de los demás Estados miembros ha estado supeditado a la legislación y las políticas nacionales de los mismos, así como a los acuerdos bilaterales celebrados con Bulgaria y Rumanía (consúltese la Información sobre las normas transitorias). No obstante, numerosos países han comenzado a suavizar tales restricciones.

Daniel aceptó la oferta del Sr. Ericsson con entusiasmo y muy pronto recibió un contrato de empleo y un billete de vuelo a Suecia. En junio de 2007 se desplazó a Adelsö, una hermosa isla situada en medio del lago Mälaren, no lejos de Estocolmo, donde ahora trabaja como carpintero. «El Sr. Ericsson y su esposa estaban esperándome en el aeropuerto cuando llegué. Me gusta mucho mi nuevo empleo: vivo y trabajo con otros cinco rumanos en una hermosa casa en medio de bosque, muy cerca de donde se encuentra la empresa de construcción», exclama Daniel con entusiasmo. «Nuestro empleador nos ha facilitado la vivienda e incluso me paga los billetes de avión cuando deseo volver a casa por vacaciones. El salario es mucho más elevado que en Rumanía y, desde aquí, puedo mantener económicamente a mi familia.»

Daniel está aprendiendo sueco poco a poco pero no tiene tiempo para cursos de idiomas: «Probablemente aprenderé sueco del mismo modo que aprendí inglés hace muchos años: viendo la televisión, leyendo periódicos y conversando», explica. «De momento no tengo ningún problema particular, ya que parece que aquí todo el mundo habla inglés fluidamente. Tengo ya muchos amigos con los que voy pescar y a visitar el país durante mi tiempo libre.»

En cuanto al futuro, Daniel aclara que le gustaría permanecer en Suecia un par de años y luego regresar a su país para estar con su familia. «Con EURES se me han abierto nuevos horizontes: gracias a este empleo puedo mantener a mi familia. Liviu, el asesor de EURES rumano, me ayudó en todo, de la A a la Z, y puede considerar que ha cumplido su misión.»

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