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Justo pasada la frontera

La globalización ha influido decisivamente en las profundas transformaciones que ha experimentado el mercado de trabajo en todo el mundo. La deslocalización a otros países de ocupaciones manuales que exigen poca especialización, y hasta en ocasiones de plantas enteras de fabricación, con el fin de abaratar costes, se ha convertido en una práctica habitual. Este fenómeno, que empezó a manifestarse nítidamente a finales de la década de los 80, ha transformado radicalmente el panorama industrial europeo.

En 2004, la empresa francesa Michelin, especializada en la fabricación de neumáticos, cerró gran parte de la planta de fabricación que ocupaba en la ciudad germanooccidental de Trier para instalarla en el exterior. En la factoría se habían producido cordajes especiales para cuerpo de neumáticos, pero al parecer la ubicación en Alemania encarecía excesivamente los costes. Sólo 90 de los 285 empleados se mantuvieron en sus puestos de trabajo.

Hans-Jürgen Karthäuser, con una dilatada experiencia laboral en Michelin, fue uno de los que se vieron obligados a apencar con la pérdida de su puesto de trabajo. Podría haberse limitado a percibir su subsidio de desempleo, pero en lugar de eso decidió buscar una alternativa.

La experiencia en el trabajo a turnos ayudó a encontrar un nuevo trabajo

Al iniciar su andadura profesional, Hans-Jürgen –que había seguido estudios de comercio- no se sentía atraído en absoluto por el sector productivo. Comenzó trabajando durante algún tiempo como monitor de conducción en el ejército alemán, la Bundeswehr y pasó los diez años siguientes al volante de un camión. Finalmente, el deseo de contar con más tiempo para su familia le llevó a iniciar su carrera en Michelin.

Tras perder su trabajo en la empresa de neumáticos, Hans-Jürgen se puso inmediatamente en contacto con la antena para Alemania de EURES en Trier, la Bundesagentur für Arbeit. Su consejero de empleo examinó atentamente las habilidades y la experiencia profesional de Hans-Jürgen y no tardó en encontrarle colocación en la empresa Euro-Composites ubicada en el vecino Luxemburgo y en la que ha trabajado durante dos años. Desde la pequeña ciudad de Echternach, la empresa fabrica los productos ligeros utilizados, por ejemplo, en aeroplanos o trenes de alta velocidad. “Además de mis habilidades manuales, obtuve el trabajo gracias a los 10 años de experiencia acumulados en el trabajo a turnos”, explica Hans-Jürgen.

Trabajar en Luxemburgo

Trabajar en Luxemburgo compagina bien con Hans-Jürgen. “La atmósfera es más relajada que en Alemania, casi íntima”, afirma. “La relación con la dirección también es más cordial”. Según Hans-Jürgen, podría deberse a la diferencia de mentalidad, pero también al hecho de que las empresas en Luxemburgo están menos presionadas económicamente. “Las contribuciones a la seguridad social y en consecuencia los gastos empresariales son muy inferiores aquí, en relación con Alemania”, añade.

Euro-Composites cuenta con una plantilla de unos 600 trabajadores y tiene planes de expandirse considerablemente en el futuro. Así se refleja en los anuncios de vacantes de empleo publicadas con regularidad en la página web de la empresa www.euro-composites.com . Las buenas condiciones laborales, la cordialidad de las relaciones con colegas y supervisores y la oportunidad de seguir desarrollándose profesionalmente han terminado por convencer a Hans-Jürgen de que al fin ha encontrado su destino profesional: apenas pasada la frontera.

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