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Avanzando con ritmo hacia el futuro

La creciente movilidad laboral de los europeos es ampliamente reconocida como un avance muy positivo de la sociedad porque contribuye al bienestar económico y ayuda a mejorar la comprensión mutua. Algunos demandantes de empleo se enfrentan al desafío de trabajar en el extranjero contando con cualificaciones insuficientes y escasa preparación, haciéndoles vulnerables a “asesores” sin escrúpulos. Algunas de las agencias que operan bajo la denominación de “agencias de contratación” ofrecen promesas de trabajo falsas a demandantes ingenuos quedándose con el dinero que les ha costado tanto ganar a cambio de “servicios” de naturaleza dudosa.

La fascinante historia de Gunars Peipins, joven trabajador procedente de Letonia, tuvo un comienzo bastante triste. Deseando dar un giro su vida, decidió buscar un trabajo en el Reino Unido. Como no conocía muy bien el mercado laboral británico, pagó casi 1000 euros a una agencia de empleo “profesional” letona para que le ayudara. Desafortunadamente, este “servicio asesor” extremadamente costoso se convirtió pronto en una decepción.

Gunars comenzó su nueva vida en Londres, pero en lugar de tener el trabajo decente que le garantizaron acabó trabajando de forma ilegal por un salario ínfimo en el sector de la construcción. Para colmo, a esta desesperada situación se sumó el hecho de tener que vivir en un garaje sin acondicionar con otras cuatro personas. Finalmente, transcurrido solamente un mes, su desdichada situación se hizo todavía más desesperada cuando perdió el trabajo y se vio en la calle sin un duro en el bolsillo. Ayudado por algunas personas generosas encontradas al azar volvió a Letonia.

Pudiera pensarse que después de pasar por una primera experiencia tan terrible, Gunars hubiera reconsiderado la idea de trabajar en otro país, pero no fue así. El joven obviamente había tenido mala suerte con su trabajo pero le había justado vivir en el Reino Unido y estaba convencido de que su futuro estaba allí, así que se puso en contacto con EURES.

Gunars le contó su historia a Zanna Ribakova, asesora de EURES en la Agencia Estatal de Empleo de Riga, y le expresó su deseo de intentarlo otra vez. Zanna examinó cuidadosamente las cualificaciones de Gunars y le proporcionó toda la información necesaria para vivir y trabajar en el Reino Unido. Poco tiempo después se produjo una vacante en una empresa de pescado de Escocia y Gunars abandona Letonia por segunda vez en septiembre de 2006 para comenzar en su nuevo trabajo.

Zanna volvió a verlo el pasado enero cuando éste la visitó en su oficina de EURES y le cuenta su experiencia con una historia sorprendente pero ciertamente más gratificante. El trabajo en la empresa de pescado, aunque peculiar y arduo, le había permitido tener un empleo legal y un salario digno y fijo.

Sin embargo su vida estaba a punto cambiar de nuevo. Un día, después de una jornada de fatigoso trabajo en la fábrica de pescado, fue a una discoteca con unos amigos. Gunars no era un bailarín profesional pero su talento natural y sentido del ritmo debieron llamar la atención del encargado de la discoteca que le ofreció esa misma tarde un trabajo como animador. El joven letón se quedó muy sorprendido por la propuesta pero aceptó el nuevo reto sin dilación.

Siempre le había encantado bailar y ahora que lo ha comenzado a hacer de forma más profesional ha hecho de alguna forma realidad su sueño. “Agradezco muchísimo a EURES su ayuda y amabilidad conmigo”, afirmó. “Me habéis ayudado a tomar un nuevo rumbo y ahora estoy disfrutando de mi nueva vida”.

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