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Los nuevos retos del trabajo temporal

El trabajo temporal adquiere una importancia cada vez mayor en el contexto del mercado de trabajo europeo. El número total de trabajadores interinos, así como su participación en el conjunto de la población activa, aumenta en la mayoría de los países de la UE a medida que surgen nuevas tendencias en este sector del trabajo. Dicho aumento debe ser considerado a la luz del alto desempleo y de la escasez de trabajadores cualificados en toda Europa, lo que hacen necesarias una mayor flexibilidad y formas alternativas de ocupación.

En una conferencia internacional celebrada en Luxemburgo el pasado mes de noviembre se abordaron los problemas y las cuestiones que plantea el trabajo temporal. Este acto, coordinado por EURES Luxemburgo, reunió a diversas partes interesadas procedentes de servicios públicos de empleo, agencias privadas de trabajo temporal, sindicatos, empresarios y académicos para debatir en torno a los nuevos retos que plantea el trabajo temporal.

A pesar de su importancia creciente en el mercado de trabajo y de sus repercusiones sociales y económicas, a menudo se subestima el papel que desempeña el trabajo en régimen de interinidad. Diversos estudios demuestran que la asignación de puestos de trabajo interinos facilita la mayoría de las transiciones en el mercado de trabajo: la movilidad de un puesto de trabajo a otro, la transición del desempleo al empleo, la integración de los estudiantes en el mercado de trabajo, etc. El trabajo temporal brinda a los jóvenes la oportunidad de adquirir experiencia y ofrece a quienes no ejercen una profesión de forma permanente la oportunidad de salir del círculo vicioso del desempleo. Según un estudio realizado por la filial belga de la agencia de trabajo temporal Randstad, tan solo alrededor del 10% de los trabajadores interinos vuelve a encontrarse en situación de desempleo tras ocupar un puesto de trabajo interino. Por otra parte, cada vez son más las empresas que recurren a trabajadores temporales para hacer frente a la presión de la competencia, beneficiándose de la flexibilidad que ofrecen los contratos interinos. El incremento del número de trabajadores temporales responde, en gran medida, a las cambiantes necesidades de los empresarios.

En algunas regiones de Europa, los trabajadores interinos participan activamente en la movilidad transfronteriza. En Luxemburgo, por ejemplo, entre los trabajadores contratados por agencias de trabajo temporal hay un porcentaje sorprendentemente alto de trabajadores transfronterizos. Viven en otros países pero, atraídos por los sueldos y las prestaciones de seguridad social relativamente superiores, optan por trabajar en Luxemburgo. Los trabajadores residentes tan solo representan el 20% de los trabajadores interinos, mientras que el 80% se corresponde con trabajadores que residen en un país vecino. Cabe destacar que, en Luxemburgo, los trabajadores transfronterizos ocupan efectivamente puestos de trabajo temporal con el doble de frecuencia que puestos de trabajo tradicionales. Por otra parte, también hay ciudadanos luxemburgueses que optan por residir en el extranjero y desplazarse diariamente a su ciudad natal. El hecho de trasladarse a Francia, por ejemplo, y conservar su puesto de trabajo en Luxemburgo les ofrece la ventaja de un sueldo más alto y de unos costes de vida más bajos, al convertirse en trabajadores transfronterizos en su propio país. Otro ejemplo de la creciente “internacionalización” del mercado de trabajo lo constituye el caso de la cesión de trabajadores, en el que, por ejemplo, un trabajador belga inscrito en una agencia de trabajo temporal de Luxemburgo es enviado a Alemania a trabajar.

A pesar de la creciente importancia  que reviste el trabajo temporal, muchos países europeos cuentan con una normativa insuficiente o imprecisa en materia de empleo y condiciones contractuales en este sector, e incluso persisten diferencias considerables en la legislación nacional. Si consideramos, por ejemplo, las normativas jurídicas sobre la duración máxima que puede alcanzar el desempeño de un trabajo temporal, veremos que éstas varían entre un máximo de tres años en los Países Bajos y hasta tan solo 15 días en Bélgica, mientras que en el Reino Unido no existen disposiciones específicas para los contratos de trabajo temporal. De ahí que muchos actores reconozcan la urgente necesidad de establecer una normativa europea uniforme en la materia.

El trabajo en régimen de interinidad es un tipo específico de trabajo temporal que exige un acuerdo tripartito entre el trabajador, el empresario y una agencia intermediaria. Los motivos por los que los solicitantes de empleo eligen esta opción son numerosos: desde la falta de experiencia y competencias hasta una preferencia personal por cambiar constantemente de entorno de trabajo. A pesar de algunos de los inconvenientes que supone ocupar un puesto de trabajo temporal, como la inseguridad y la discontinuidad de ingresos y prestaciones sociales, hay quienes optan voluntariamente por el régimen de interinidad como forma permanente de ocupación. De ahí que surja el controvertido concepto de trabajadores temporales “permanentes”, a los que se ofrecen contratos interinos cuya duración llega a alcanzar los diez años.

La naturaleza específica de este tipo de trabajo requiere una evaluación razonable de los pros y los contras del trabajo interino. Para evitar que se transforme en lo que algunos califican como mercado de trabajo “de segunda mano”, es preciso encontrar el justo equilibrio entre las ventajas en cuanto a flexibilidad, por una parte, y los riesgos de inseguridad, por otra.

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