Movilidad En El Trabajo

¿Puedo instalarme libremente en otro país para trabajar?

Cada ciudadano de la UE tiene el derecho a vivir y trabajar en otro Estado miembro sin ser objeto de discriminación por razones de nacionalidad. La libre circulación de las personas es una de las libertades fundamentales garantizadas por el Tratado de la Unión Europea (art. 3, 39, 40) y el derecho comunitario.
La legislación comunitaria en materia de libre circulación de trabajadores se aplica igualmente a los Estados miembros del EEE (Islandia, Liechtenstein y Noruega). Suiza firmó un acuerdo bilateral con la UE relativo a la libertad de circulación de las personas.
Es importante destacar que tras las ampliaciones de la UE en 2004 y 2007, existe un periodo transitorio de siete años como máximo en el que las normas comunitarias en materia de libre circulación de los trabajadores no se aplicarán íntegramente  en la Europa ampliada. Se dispone de más información en la sección "Vida y trabajo", "Libre circulación de trabajadores".

¿Por qué promueve la movilidad la Comisión Europea?

Se considera que una gran movilidad de la mano de obra, tanto entre puestos de trabajo (movilidad profesional) como dentro de los países y entre ellos (movilidad geográfica) contribuye al progreso económico y social, a lograr un alto nivel de empleo y a un desarrollo equilibrado y sostenible. Asimismo, permite que la economía, el empleo y la mano de obra en Europa se adapten a las circunstancias cambiantes de manera menos abrupta y más eficaz, así como impulsar los cambios en una economía global competitiva. Un mayor grado de movilidad entre los Estados miembros fomentará también una mayor integración política dentro de la Unión Europea.

¿Por qué los europeos deben beneficiarse de la movilidad?

En Europa existen alrededor de 2 ó 3 millones de empleos sin cubrir mientras que la tasa de desempleo se sitúa alrededor del 10% (25% en los jóvenes). Además, el 59% de las personas que se trasladan mientras están desempleadas consiguen encontrar un trabajo al cabo de un año (en comparación con el 35% de los que permanecen en su país).
Europa ofrece enormes oportunidades a todos aquellos que deseen trasladarse con vistas a progresar; sin embargo, los europeos son sumamente estáticos.
El 1,2 % de la población de la Unión Europea se trasladó de una región a otra en 1999, mientras que en los EE.UU. el 5,9 % de la población se trasladó de un condado a otro. Únicamente 225 000 personas (el 0,1 % de la población de la Unión Europea) se trasladaron entre dos países de la UE en 2000. El 0,2 % del total de la población activa de la UE vive en un país y trabaja en otro. De los 34 millones de trabajadores que viven en regiones fronterizas, el 1,4 % (497 000 personas) trabajan en un país distinto al suyo propio (datos de 1999).

¿Cuáles son las ventajas de trasladarse a otro país?

Un período de estudios o de trabajo en el extranjero puede reportar muchas ventajas: un auténtico cambio de entorno, nuevos horizontes personales, contacto diario con una cultura diferente y la oportunidad ideal de aprender una nueva lengua o de disfrutar trabajando o estudiando con personas de diferentes orígenes, intercambiando ideas y comparando experiencias.

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