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Artículo de opinión: la educación de personas adultas es un sector eminentemente «femenino», ¿será ese el motivo por el que no recibe suficientes fondos?

30/03/2016
by Gina Ebner
Idioma: ES
Document available also in: EN ET FR DE IT PL HU LV LT CS BG

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Feminine sector

 

La educación no formal de personas adultas, ya sea general o libre, es un sector en el que predominan las mujeres. Sirva como ejemplo el caso de los centros de educación de personas adultas (Volkshochschulen) de Alemania y Austria, en los que el 75 % de los participantes son mujeres. Lo mismo ocurre con el profesorado de libre educación. No es el único sector en el que predominan las mujeres (como participantes y como formadoras): se observan situaciones similares en la enseñanza de lenguas extranjeras o en la sanidad. Por consiguiente, en el caso de la educación de personas adultas en Europa, lograr la igualdad de género no estriba en involucrar en acciones de aprendizaje a las mujeres sino a los hombres, especialmente en ámbitos como el de la salud.

En un nivel más abstracto, como es el de los sectores formales, y más en concreto la educación superior, la enseñanza se asienta en la investigación académica y teórica organizada y se percibe como algo importante, como una narrativa masculina. Si pasea por el patio de mi antigua universidad (Viena) encontrará montones de pedestales con bustos de hombres.

La educación de personas adultas es un sector femenino

Hace pocas fechas, en una reunión del «grupo de interés sobre aprendizaje a lo largo de la vida» (Interest Group for Lifelong Learning), abordamos la temática de la educación como instrumento de desarrollo y bienestar personal; una cuestión difícil de plasmar en clave política. Todos coincidimos en que dicha dificultad reside en parte en que el desarrollo y el bienestar personal se asocia a mujeres de mediana edad. Se percibe como algo femenino, no masculino.

En este mismo orden de cosas, cuanto más «básico» es un nivel de enseñanza y aprendizaje, más femenino se considera. No deja de ser curioso que compartamos esta misma circunstancia con el profesorado de enseñanza infantil, integrado casi exclusivamente por mujeres. También en ese segmento educativo los salarios suelen ser muy bajos. Parece existir la creencia velada de que cuidar a niños es una tarea muy sencilla o bien que las mujeres desempeñan de todas formas, por lo que no requieren una formación o un salario adecuados. Lo mismo ocurre con la enseñanza de competencias básicas para adultos: debe ser algo sencillo; al fin y al cabo, la imparten fundamentalmente mujeres ¿no?

La educación no formal de personas adultas suele presentar un panorama fragmentado y aborda competencias básicas, concretas y de carácter práctico. Ello convierte a la educación general y de personas adultas en un sector femenino, mientras que la educación superior, más monolítica y abstracta, es un sector masculino. Las escuelas y la educación y formación vocacional se encuentran en un terreno intermedio, dependiendo del caso.

La brecha salarial de género del sector

Hablemos ahora de dinero, recursos y reconocimiento. Durante décadas, las feministas y sus simpatizantes han luchado contra la segregación de género en los distintos sectores del mercado laboral y las consiguientes diferencias salariales. En la práctica, sus reivindicaciones han pasado de «el mismo salario por el mismo trabajo», algo que ya costó mucho esfuerzo, a «el mismo salario por trabajo del mismo valor», una aspiración aún no lograda. En el sector del aprendizaje a lo largo de la vida hemos asistido a muchos cambios: se siguen valorando mucho las competencias académicas y técnicas, pero no han sido pocos los intentos de igualarla a otras formas de aprendizaje. Los cuatro pilares de la educación de la UNESCO siguen estando vigentes y en desarrollo: aprender a ser, aprender a hacer, aprender a conocer y aprender a vivir juntos.

Pero no sin matices: cuanto más teórico y «masculino» es un sector, más dinero recibe. Los profesionales de la educación básica y de personas adultas —un sector femenino—, no recibimos suficientes fondos. ¿Es pura casualidad que los países más avanzados en materia de igualdad de género sean también los que cuentan con sistemas de educación de personas adultas más sofisticados? Yo creo que no.

Cerrar la brecha

Estas son mis modestas propuestas:

  • Iniciemos un debate amplio sobre competencias, destrezas y conocimientos necesarios en el siglo XXI. ¿Es necesaria la ciencia? Sin duda, incluso sugeriría poner en marcha una iniciativa para mejorar el conocimiento científico general de la población, en vista de las creencias absurdas que existen sobre, por ejemplo, las vacunas. Pero también hay que prestar más atención al desarrollo personal y la salud (mental) de los hombres. Si tenemos en cuenta que se prende fuego a los centros de acogida de demandantes de asilo, queda claro que también tenemos mucho que aprender en el apartado de la convivencia.
  • Hablemos también del valor de esta labor de enseñanza y formación. ¿Buscamos calidad? ¿Queremos garantizar que las personas (las mujeres) que desempeñan estas funciones puedan ganarse la vida dignamente? ¿Tiene realmente más valía el hombre que enseña química que la mujer que se dedica a la alfabetización de adultos?

Quizás debemos, por último, plantear la pregunta clave: ¿cómo es que las mujeres contribuyen tanto a la sociedad (cuidan de sus familias y hogares, realizan labores de voluntariado, trabajan en sectores mal remunerados, reciben pensiones más bajas, pagan más por «productos diferenciados por género», etc.) y los beneficios van siempre a parar a hombres ricos? Por citar un ejemplo muy evidente y actual en el que los hombres se reparten grandes cantidades de dinero por motivos nada loables: si destinamos parte del dinero que recibe la FIFA a la educación de personas adultas, realmente notaríamos la diferencia.

Gina Ebner es la secretaria general de la Asociación Europea para la Educación de Adultos (EAEA).

¿Quiere saber cómo contribuye el aprendizaje de adultos a la igualdad de género? Participe en el debate aquí
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Mostrando del 1 - 6 al 6
  • Imagen de Kkristīne Jukna
    Ļoti stereotipisks raksts ,visādi pieņēmumi. Un šis teikums :''Un varbūt mums beidzot vajadzētu uzdot galveno jautājumu: kā tas var būt, ka sievietes sniedz sabiedrībai tik daudz (pienākumi ģimenē un rūpes par citiem, brīvprātīgo darbs, darbs zemu atalgotās nozarēs, mazākas pensijas, lielāki izdevumi par „sieviešu precēm” utt.)'' Nepiekrītu, arī vīriešiem ir pienākumi ģimenē, arī vīrieši dara brīvprātīgo darbu, un arī vīriešiem dažās nozarēs ir zems atalgojums. Bet piekrītu, ka jārīkojas ,lai pasaulē nebūtu tādas diskriminācijas. Arī sievietes grib un būtu pelnījušas pelnīt vairāk. 
  • Imagen de Jausma Rozenšteine
    Piekrītu, ka zglītība ir sieviešu joma.
     Vidēji atalgojums ir ļoti zems un nav konkurēt spējīgs.  
  • Imagen de Agata Koban

    Bardzo ciekawy artykuł, stawiający śmiałe tezy.

    Jako studentka Uniwersytetu obserwując jego struktury i funkcjonowanie, nie do końca zgadzam się z twierdzeniem, że jest to sektor zdominowany przez kobiety, w mojej opinii udział obu płci jest tu zrównoważony. Zgadzam się z opinią, że nauczanie "podstawowe"/ początkowe jest zdominowane przez nauczycieli płci żeńskiej. Za słuszną uważam też zależność między płacami na niekorzyść kobiet oraz z tym, że najwięcej pieniędzy zyskują sektory teoretyczne i męskie.

  • Imagen de Dagmara Buller

    Wydaje mi się, że co do feminizacji tego obszaru ma Pani rację. Już na uczelniach wyższych zauważa się znacznie przewyższający odsetek studentów płci pięknej w stosuku do mężczyzn. Z czego to może wynikać? Być może z faktu, iż edukacja dorosłych łączy się jeszcze mocno z pedagogiką i odrębnego nauczania andragogiki w Polsce jest niewiele. A sam ten fakt w dużej mierze powodować może zniechęcenie do szkolenia się w tytule andragoga. Co do płac, nie jestem w stanie się wypowiedzieć, gdyż nie mam w tym absolutnego doświadczenia.

  • Imagen de Aleksander Kobylarek

    Bardzo ciekawe i prowokujące tezy. Wydaje mi się jednak, że na edukację dorosłych i jej finansowanie należałoby patrzeć nieco szerzej niz poprzez sfeminizowanie i niedoinwestwoanie, gdyż takie ujęcie sprawy może łatwo zwieść nas na manowce. Przede wszytkim sektor edukacji dorosłych jest bardzo zróznicowny i nie da się tak łatwo przeciwstawić np szkolnictwu wyższemu (nawiasem mówiąc uniwersytety też są sfeminizowane). W ramach edukacji dorosłych odbywają się przecież szkolenia kadry menedżerskiej i bardzo prestiżowe szkolenia wewnętrzne, wysoko opłacane i wymagające bardzo specyficznych specjalistycznych umiejętności od trenerów/ trenerek. To, że są niewidoczne z perspektywy systemu szkoleń zapewnianych przez państwo lub organizacje pozarządowe, które je finansują z projektów edukacyjnych, powoduje, że często o nich zapominamy. Nie znam badań, ktore by pokazywały, czy te szkolenia są sfeminizowane, ale podejrzewam, że o zatrudnieniu w charakterze trenera/trenerki, coacha, czy mentora/ metnorki, najczęściej decyduje profesjonalizm, przygotowanie i doświadczenie a nie płeć. W firmach szkoleniowych, które znam najczęściej pracują i kobiety i mężczyźni.

    Faktem jest niedoinwestowanie sektora edukacji dorosłych- przynajmniej w Polsce, ale nie upatrywałbym tu źródła problemu w feminizacji, lecz w niskim priorytecie jaki nadają edukacji dorosłych różnego rodzaju decydenci. Czasem odnoszę wrażenie, że istnieje powszechne przekonanie zwłaszcza u decydentów), iż edukację dorosłych powinni sobie finansowac przede wszytkim beneficjenci, bo to ich interes. Tymczasem uczące się społeczeństwo jest wartością samą w sobie i warto inwestować zarówno w podwyższanie kwalifikacji instruktorów/ instruktorek, jak i kompetencje kluczowe uczących się dorosłych. 

  • Imagen de vicky Duckworth

    Interesting blog which for me illuminates how transferrable  caring and domestic capitals, which  gendered are so powerful and yet often 'othered'  and not valued in the public domain of work