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¿Es suficiente con el Programa de nuevas habilidades?

24/11/2017
by NSS UK
Idioma: ES
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Is the new Skills Agenda enough? Mark Ravenhall


Hace un año, el Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la Educación de Adultos (enlace externo) de la UNESCO puso de manifiesto el impacto positivo que ejerce el aprendizaje sobre los adultos, las empresas y las comunidades en las que se viven. El aprendizaje para adultos es beneficioso para nuestra salud, capacidad de empleo y posibilidad de progresar en el trabajo, así como para nuestra participación en la sociedad (como para actividades de voluntariado o nuestra posibilidad de votar). Según el informe, estas ventajas se «solapan», lo que indica que el aprendizaje es una manera rentable de abordar una serie de problemas a los que nos enfrentamos en un mundo caracterizado por la existencia de poblaciones que envejecen, migración forzada, empleo inestable y cambio tecnológico en rápido movimiento. Como sociedad necesitamos sistemas mejores que nos ayuden a entender el mundo en que vivimos y a adaptarnos mejor a los cambios.

El informe mundial ha tenido eco en las investigaciones que está llevando a cabo actualmente el equipo Foresight del Gobierno Británico sobre el futuro del aprendizaje y las habilidades a lo largo de la vida (enlace externo), el Grupo Interparlamentario sobre Educación de Adultos (enlace externo) y el reciente blog de Alan Tuckett para el Foro Económico Mundial (enlace externo). 

El mensaje es claro: participar en el aprendizaje posee numerosas ventajas para los adultos, sus familias, las comunidades y las empresas. Sin embargo, muy a menudo se considera que la educación para adultos únicamente se dirige al desarrollo económico. En términos de financiación pública, esto da lugar al respaldo de aquellos cursos que se cree que generan más beneficios económicos.

Sin embargo, la economía es un asunto complejo. Nuestra capacidad para trabajar más productivamente o durante más tiempo depende de nuestra salud y, a menudo, para los cuidadores, de la de nuestra familia. La inversión empresarial está vinculada a la vida cívica y cultural que las naciones y las ciudades son capaces de sostener. Si el aprendizaje para adultos posee un impacto positivo en nuestra salud y participación cívica, como muestra la evidencia, seguramente también ejercerán un impacto económico todos los tipos de cursos.

Pero estos son problemas difíciles de abordar para los gobiernos. En gran medida, las políticas y la financiación —tanto si se trata de sanidad como de educación, empleo o “comunidades”— se encuentran separadas o, en palabras de la UNESCO, en “silos”. En cierto modo, esto es comprensible, ya que los departamentos o los ministerios tienen que abordar una serie de obstáculos complejos. A menudo dichos obstáculos se presentan en forma de problemas que hay que resolver: problemas de salud, déficits de capacidades, desempleo y comportamientos antisociales. Así pues, en el área de la sanidad, por ejemplo, destinamos la mayor parte de nuestros fondos públicos a tratar las enfermedades y las lesiones, en lugar de a prevenirlas.

La intención del gobierno es abordar nuestros problemas, no potenciar nuestros puntos fuertes. Para las burocracias resulta más cómodo tratar los “déficits”, porque son más fáciles de medir. Por ejemplo, si un país tiene un déficit de capacidades, se mide a través de los niveles académicos, en lugar de la capacidad para desempeñar un trabajo. El problema que tienen las cualificaciones es que son estáticas: acreditan la competencia en un punto temporal determinado.

No obstante, las cualificaciones sí proporcionan un factor predictivo útil de nuestra posibilidad de ganar más dinero, de estar más sanos y de participar en la vida de la comunidad, aunque no es la cualificación lo que cuenta, sino el aprendizaje que hay que realizar para conseguirla. Para algunos adultos que no han tenido una primera oportunidad, las cualificaciones pueden ser un importante elemento disuasorio. La provisión según su criterio de sistemas a corto plazo diseñados para las necesidades de los adultos puede tener consecuencias similares y a un menor costo.

Centrarse en los resultados y en el impacto, en lugar de en la producción (como las cualificaciones), posee importantes consecuencias para los responsables políticos y los proveedores por igual. Para los primeros, los problemas complejos que tratan de abordar poseen numerosas facetas. Abordar un único problema a menudo exige que profesionales de diversas áreas trabajen conjuntamente en equipos multidisciplinares. Por ejemplo, el programa piloto Citizens’ Curriculum (Plan de estudios para los ciudadanos) (enlace externo) del Instituto de Aprendizaje y Trabajo (L&W, por sus siglas en inglés) de Rochdale (Manchester) se centraba en los varones ancianos desempleados que a menudo se encontraban aislados socialmente, en riesgo de problemas de salud mental o de toxicomanías. En estos casos, un aprendizaje informal sin certificación diseñado en torno a las necesidades de los alumnos suponía un ahorro para los sistemas sanitarios, de bienestar social y de justicia social. Existen numerosos ejemplos de este tipo a lo largo del Reino Unido y en otros ámbitos. Sin embargo, son menos frecuentes los ejemplos en los que los servicios sanitarios, la policía y, particularmente, las oficinas de empleo, contribuyan a financiar esta oferta. Se espera que esto cambie cuando las administraciones y las regiones metropolitanas británicas reciban una mayor devolución de su financiación.

El reto para los proveedores de educación para adultos será responder a este cambio. Durante muchos años, las cualificaciones han sido la moneda de cambio del aprendizaje para adultos en el Reino Unido, y constituyen la base del sistema de financiación y de las ayudas para los alumnos. Pero en este momento existe menos financiación, y las ayudas sociales para cualificaciones plenas simplemente han dejado de ser sostenibles. Por ejemplo, en el Gran Manchester, el nivel de financiación destinado a educación de adultos es de 80 millones de libras al año, mientras que situar a la ciudad-región en el promedio de cualificación nacional (del nivel 2 en adelante) costaría 279 millones de libras. En otras palabras, se necesitarían tres años y medio para abordar solamente este tema. Así pues, las zonas descentralizadas tienen que actuar de una forma más inteligente: buscar una serie de resultados más generales (trabajos, progresión, ingresos) e iniciativas focalizadas (como los desempleados a largo plazo). Esto hará que los proveedores habituados a impartir cualificaciones trabajen de otra manera, tal vez de forma más próxima a la de los proveedores de aprendizaje y desarrollo comunitarios.

Programa de nuevas habilidades

Las zonas descentralizadas también se enfrentan ante la dificultad de predecir la escasez de puestos que requieran habilidades de alto nivel o especializadas.  En el mundo post-Brexit del Reino Unido, menos accesible (o atractivo) para los inmigrantes altamente calificados, será necesario que las zonas descentralizadas creen sus propias vías para el desarrollo de talentos. Pero esto no es solamente un problema británico. El Programa de nuevas habilidades (2016) de la Comisión Europea reconoce que “la gente cada vez aprende más en entornos situados fuera de la enseñanza formal —en línea, en el trabajo y mediante cursos profesionales, actividades sociales o voluntariado”.

El Programa de nuevas habilidades encaja muy bien dentro del ámbito del empleo y del trabajo, pero también reconoce que la adquisición de habilidades “sociales” y transferibles (“la capacidad de trabajar en equipo, el pensamiento creativo y la resolución de problemas”) se pueden conseguir a través de un aprendizaje no formal. Es más, este tipo de cursos (por ejemplo, de aprendizaje familiar o comunitario) debe reconocerse y validarse como proveedor de dichas habilidades y competencias. 

Esta fue una de las conclusiones principales del informe Learning Through Life (El aprendizaje a lo largo de la vida) (2009), donde estas habilidades vitales recibían el nombre de “capacidades”. En él, Schuller y Watson proponían un planteamiento similar al del Citizens’ Curriculum antes mencionado. En lugar de contemplar a los adultos como una amalgama de déficits, este enfoque se basa en los valores que aporta la gente a su propio aprendizaje.  Más recientemente, el Citizens’ Curriculum se ha utilizado en el marco de una vía de entrada para que los adultos adquieran capacidades cívicas, sociales, económicas y digitales, así como algunas habilidades de carácter básico. Esto ha tenido una profunda resonancia en un Programa de nuevas habilidades, que hace un llamamiento a “elevar el nivel de las vías de adquisición de habilidades”, pero tiene poco que decir sobre cómo conseguirlo.

El principio del crecimiento inclusivo (crecimiento económico que reduzca las desigualdades sociales) se vuelve fundamental cuando resulta más difícil, por el motivo que sea, importar mano de obra de otros lugares de Europa. Los planteamientos conjuntos gubernamentales implican que otro de los objetivos de la provisión de habilidades consiste en reducir las reclamaciones y demandas de prestaciones sociales sobre los servicios sanitarios. Así pues, cuando un adulto decide que quiere hacer un curso sobre alimentación saludable, contra el acoso escolar, de pintura sobre vidrio o en torno a los medios de comunicación social, los proveedores de cursos deben satisfacer sus deseos.

Hay mucho con lo que trabajar en la Agenda de nuevas cualificaciones: una recomendación para estudiar cuáles son las “competencias clave” que necesitan los adultos; cómo diseñar conjuntamente la impartición del aprendizaje con las empresas y los alumnos; el hincapié sobre las habilidades digitales (para los adultos, los educadores de adultos y el lugar de trabajo); el mapa de cualificaciones internacionales; la elaboración de perfiles de habilidades para los migrantes; las estrategias para sectores industriales específicos (a menudo multinacionales); un mejor conocimiento del empleo de los titulados y la “fuga de cerebros” que sufren los países y las ciudades más pequeños.

Sin embargo, se trata de un enfoque insuficiente.

Establecimiento del programa 

Hay que ir más allá de contemplar el papel de la educación para adultos para respaldar un crecimiento económico reducido. Para que el aprendizaje de los adultos influya sobre nuestra salud y bienestar, nuestra capacidad de empleo y nuestra vida laboral, así como la vida de nuestras familias y comunidades, probablemente haya que adoptar una estrategia más amplia. Este es el argumento en que se basa el Programa Europeo para el aprendizaje de adultos, de la que el Learning and Work Institute es Coordinador nacional para el Reino Unido. 

Nos interesa su opinión con respecto al establecimiento de este programa. Únase al debate y participe en las Comunidades de práctica ”A UK lifelong learning strategy” (Una estrategia de aprendizaje permanente para el Reino Unido).

Este artículo es una traducción del inglés

Mark Ravenhall

Investigador principal

Learning and Work Institute

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Setting the Agenda conference partners

 

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