Medio ambiente

De aquí a 2020: el nuevo Programa de Acción en materia de Medio Ambiente de la UE

29/04/2014

En 2050 los europeos vivirán bien; eso sí: respetando los límites ecológicos del planeta. Esa es la visión que transmite el Séptimo Programa de Acción en materia de Medio Ambiente de la Unión Europea, que fue adoptado en noviembre de 2013 y que guiará la política hasta el año 2020.

Una economía circular innovadora será la garantía de la prosperidad humana y de un medio ambiente saludable. Nada se desperdiciará y se reconocerá y protegerá el verdadero valor de la biodiversidad. El crecimiento se basará en un uso de la energía que minimice las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y los recursos se utilizarán de forma sostenible: será un modelo para un desarrollo mundial verde.

El VII PMA tiene nueve objetivos prioritarios. Tres de ellos hacen referencia a las principales áreas de acción: la protección de la naturaleza; la creación de una economía hipocarbónica, eficiente en el uso de los recursos; y la protección de los ciudadanos frente a las presiones medioambientales para la salud. Otros cuatro se centran en lo que pueden hacer los Estados miembros de la UE para alcanzar esos objetivos. Por su parte, los últimos dos objetivos tienen carácter horizontal y se refieren a la sostenibilidad urbana y a la cooperación internacional.

Desde principios de los años setenta, la política de medio ambiente de la UE se ha enmarcado en planes de acción a largo plazo. Desde que entró en vigor el VI PMA en 2002, la crisis económica ha generado desafíos más diversos; entre ellos la necesidad de una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Por ello, el crecimiento verde se ha perfilado como un elemento importante para la recuperación de Europa.

El VII PMA exige detener la pérdida de biodiversidad en la UE para el año 2020.

El VII PMA constituye un marco transversal para todas las políticas de la UE que afecten al medio ambiente de aquí al año 2020. Es coherente con la actual estrategia Europa 2020, que identifica el crecimiento sostenible como una de sus tres grandes prioridades y la eficiencia en el uso de los recursos como una de sus iniciativas emblemáticas.

«Afrontar los retos medioambientales y climáticos de Europa no solo es algo esencial por sí mismo; también es una oportunidad para generar crecimiento a largo plazo y bienestar social», declaró el Comisario de Medio Ambiente, Janez Potočnik. «Es esencial que las instituciones de la UE y los Estados miembros conviertan sus compromisos en acciones, y que asumamos nuestras responsabilidades colectivas e individuales. Eso aportará beneficios tangibles a las personas y al medio ambiente».

Las acciones cotidianas de los ciudadanos europeos son importantes para mejorar la calidad de nuestro medio ambiente. Por eso, durante la fase de redacción del nuevo programa, la Comisión llevó a cabo un amplio proceso de consulta en el que, aparte de las organizaciones relacionadas con el medio ambiente y autoridades públicas, se buscó la opinión del público en general. En total, respondieron al cuestionario 164 organizaciones, a las que se añadieron aportaciones escritas de doce ONG medioambientales y de quince organizaciones de la industria.

Nuestros recursos naturales son nuestro sustento

La primera prioridad se refiere al «capital natural», es decir, a los servicios básicos de la naturaleza de los que depende nuestra existencia, como agua dulce, aire limpio y suelos sanos en los que producir nuestros alimentos. También cubre todos los elementos que se interconectan para crear ecosistemas saludables, como insectos que polinizan las plantas, mares capaces de albergar peces, bosques que absorben carbono y mitigan el cambio climático, humedales y vías de agua que protegen las zonas bajas, y muchas más cosas.

A pesar de que se han hecho algunos progresos, Europa sigue perdiendo biodiversidad como consecuencia del impacto medioambiental de la actividad humana. Y eso a pesar de que existe legislación en la materia desde hace más de veinte años. Los ecosistemas y la vida silvestre están protegidos por la
Estrategia de biodiversidad 2020
, las Directivas de Hábitats y Aves, y por otras medidas más amplias, como la Directiva Marco del Agua con su ambicioso calendario para mejorar la calidad del agua en toda la UE. Entre otros objetivos, el VII PMA quiere poner fin a la pérdida de biodiversidad para el año 2020, año en el que al menos el 15 % de los ecosistemas degradados deberían haber recuperado un estado saludable.

La segunda prioridad pone el acento en la necesidad de «hacer más con menos». La humanidad consume los recursos del planeta más deprisa de lo que estos se renuevan. La creciente escasez está haciendo subir los precios. Para crecer de forma sostenible y mantener su competitividad mundial, la UE debe hacer una transición hacia una economía hipocarbónica, más verde, que administre sus materias primas y recursos de manera sostenible. Por ejemplo, actualmente desperdiciamos hasta el 40 % del agua de Europa, y lo mismo ocurre con grandes cantidades de comida. Se necesitan nuevas tecnologías para reducir o reciclar los residuos, para generar energía verde y para atenuar el impacto medioambiental del consumo humano. La
Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos
señala el camino; al mismo tiempo, deberán aplicarse con decisión medidas como el paquete sobre clima y energía y la
Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica
, si queremos alcanzar los objetivos de 2020.

La prioridad número tres incide en la importancia fundamental del medio ambiente para nuestro bienestar. La contaminación del aire y del agua, el ruido excesivo y las sustancias químicas peligrosas suponen importantes amenazas para la salud humana. El VII PMA espera que, para 2020, la legislación sobre ruido y calidad del aire se haya puesto al día. Asimismo, reclama mejoras en la calidad del agua potable y las aguas de baño. Para 2018 debería existir una estrategia de la UE que hiciera posible un entorno no tóxico; para ello será preciso sustituir determinadas sustancias peligrosas por alternativas no químicas y sostenibles.

De las palabras a la acción

El VII PMA explica cómo alcanzar estos objetivos. En concreto, mediante:

  • una mejor aplicación de la legislación medioambiental de la UE;
  • ciencia e investigación avanzadas para mejorar la base de evidencias en la que fundamentar las políticas;
  • inversiones más integradoras y prudentes, con iniciativas verdes y con unos precios que reflejen los costes medioambientales;
  • una mayor integración de la problemática medioambiental en otras áreas políticas.
«
Afrontar los retos medioambientales y climáticos de Europa no solo es algo esencial por sí mismo; también es una oportunidad para generar crecimiento a largo plazo y bienestar social.
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La UE ya cuenta con el cuerpo legislativo más completo del mundo en materia de protección del medio ambiente. Esa legislación es, precisamente, la base del nuevo programa. Se han fijado objetivos para las emisiones de gases de efecto invernadero; para la eficiencia energética y el uso de energías renovables; para la calidad del agua y del aire; para los residuos, los productos químicos, la biodiversidad, los recursos naturales y muchas más cosas. Pero la legislación solo es eficaz si se aplica correctamente. Por eso es vital que se hagan cumplir las leyes actuales. Ahorraremos dinero y nos aseguraremos un medio ambiente más sano. La aplicación de la reglamentación sobre residuos podría, por sí sola, ahorrar a la UE 72 000 millones de euros al año. Y si se hace cumplir el paquete sobre limpieza del aire, adoptado en diciembre de 2013, el beneficio para la salud de la población podría cuantificarse en 40 000 millones de euros cada año.

En 2020, es probable que cuatro de cada cinco europeos vivan en una ciudad o en sus alrededores. Por ello, el VII PMA reclama un mejor urbanismo y una mayor cooperación internacional para proteger el planeta... en interés del conjunto de la humanidad.

Connie Hedegaard, Comisaria de Acción por el Clima, calificó el VII PMA como «otro paso adelante para convertir la UE en una economía hipocarbónica, eficiente en el uso de los recursos, ecológica y competitiva». Y añadió: «Ya hemos establecido objetivos climáticos para 2020 y tenemos intención de reducir nuestras emisiones de GEI entre un 80 y un 95 % de aquí a 2050. Ahora, el siguiente gran paso en este proceso es acordar un paquete sobre clima y energía para 2030 y llegar a un nuevo acuerdo legalmente vinculante en 2015».

 

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