Skip to main content
News | 10 Octubre 2017

Colaborar para lograr un sistema fiscal más ecológico

20171009_ieep.jpg

Los impuestos medioambientales pueden contribuir a mejorar la salud del planeta y de las personas, además de propiciar un comportamiento medioambiental más responsable en los ciudadanos. Además, impulsan la creación de empleo y el crecimiento. Las organizaciones de la sociedad civil pueden cumplir una importante función en el éxito de cualquier impuesto medioambiental, según un nuevo estudio encargado por la DG de Medio Ambiente.

El estudio investiga la función que cumple la sociedad civil en el desarrollo de impuestos eficaces para reducir la contaminación y gestionar los recursos naturales. Abarca temas como la contaminación atmosférica, el estrés hídrico, los residuos, los recursos, la economía circular, la calidad del agua, la basura marina, la biodiversidad y el uso del suelo.

Debe producirse una cooperación natural orientada a objetivos comunes: un medio ambiente limpio y la protección de los recursos para las generaciones actuales y futuras.

Las ONG, los grupos de reflexión y las instituciones académicas pueden desempeñar una importante función en una reforma de los impuestos medioambientales, como ponen de manifiesto los casos prácticos estudiados. Su participación abarca desde la identificación inicial de los problemas y su inclusión en la agenda política hasta la aplicación, supervisión y evaluación de políticas.

Por ejemplo, la ONG húngara Clean Air Action Group puso en marcha una serie de debates sobre una tasa de contaminación atmosférica que, posteriormente, se adoptó. En Austria, la presión pública y de las ONG suscitó la introducción de un impuesto a los vertederos, mientras que académicos, científicos y ONG inspiraron las transferencias fiscales ecológicas en Portugal y los planes de compensación de la biodiversidad en Alemania.

Impulsar la aceptación

Los distintos agentes de la sociedad civil también pueden contribuir en gran medida a la aceptación y la asimilación de los nuevos impuestos. Por ejemplo, la licencia para la pesca de salmón en Irlanda ha sido consecuencia de una serie de reuniones con 46 organismos, organizaciones y agentes individuales, lo que ha propiciado la percepción de una distribución justa de las cargas entre los pescadores con fines recreativos y comerciales. Las consultas formales sobre los impuestos de contaminación atmosférica suecos, la tasa de las bolsas de plástico irlandesa y la ley forestal eslovena han ayudado a conseguir la aceptabilidad y eficacia de estos instrumentos.

En cuanto al futuro, los autores del estudio Emma Watkins y Patrick ten Brink del Institute for European Environmental Policy (IEEP), un grupo de reflexión sobre sostenibilidad, afirman lo siguiente: «Los gobiernos nacionales deben interaccionar más con las organizaciones de la sociedad civil para promover cambios que cuenten con un respaldo generalizado de la ciudadanía. Los gobiernos sirven al interés común y las organizaciones de la sociedad civil están muy bien situadas para pulsar la opinión pública y hacerla oír».

Semestre europeo

Los impuestos ecológicos y la retirada progresiva de las subvenciones que perjudican el medio ambiente ofrecen una manera eficaz y eficiente de lograr algunos de los objetivos de las políticas medioambientales. Si bien corresponde a los Estados miembros establecer sus propios sistemas tributarios, la Comisión está estudiando el potencial de los impuestos medioambientales en el contexto del Semestre europeo. Este nuevo informe, que contiene 40 casos prácticos, proporciona información de gran utilidad sobre este proceso, ya que presenta las lecciones aprendidas sobre los instrumentos de mercado que se han utilizado satisfactoriamente hasta la fecha.