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News | 24 Noviembre 2017

Corregir malos hábitos

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En la UE utilizamos 100 000 millones de bolsas al año. Se trata de un enorme desperdicio, máxime porque a menudo las usamos una sola vez. Muchas de ellas terminan en nuestros mares y océanos. Una de las medidas recientes para combatir este desaprovechamiento de recursos es la nueva Directiva 2015/720 de la UE, que obliga a los Estados miembros a reducir drásticamente el consumo de bolsas de plástico de pequeño grosor. Veamos con cuánto acierto lo están consiguiendo.   

El consumo de bolsas de plástico por persona varía considerablemente de un Estado miembro a otro. En algunos se ha conseguido limitar su uso con resultados impresionantes. Gracias a las medidas adoptadas en los últimos dos años, en Dinamarca y Finlandia el consumo anual medio de bolsas de plástico ligeras es de tan solo cuatro por persona. En Irlanda, desde la introducción de una tasa en 2002, el consumo de bolsas de plástico de un solo uso ha caído de 328 por persona al año a tan solo 18, lo que supone una reducción de casi el 95 %. 

Casi el 80 % de la basura que se acumula en los océanos procede del medio terrestre. En su mayoría, es plástico. Ya estamos encontrando bolsas de plástico en el sistema digestivo de las aves marinas o las ballenas varadas; no cabe duda de que tenemos que actuar sin demora.

Karmenu Vella, comisario de Medio Ambiente de la UE

En el otro lado de la balanza, hay países cuyo uso de bolsas en 2010 fue muy superior a la media; por ejemplo, 269 en Grecia y 421 en Bulgaria.

Rebajar el consumo

En virtud de la nueva Directiva 2015/720 de la UE, los gobiernos nacionales han de asegurarse de que a finales de 2019 no se consuman anualmente más de 90 bolsas de plástico ligeras por persona. Para finales de 2025, esa cifra debe reducirse a 40 por cabeza. Para alcanzar estos objetivos se pueden aplicar diversas medidas, tales como cobrar por ellas, abonar tasas o fijar objetivos de reducción nacionales. Estos objetivos pueden lograrse recurriendo a normativas obligatorias o a acuerdos con los sectores económicos. Incluso es posible prohibir las bolsas de plástico, siempre y cuando se haga de conformidad con la legislación de la UE. Los Estados miembros disponían hasta noviembre de 2016 para informar a la Comisión de cómo van a aplicar las nuevas reglas al respecto.

Algunos países han optado por aplicar un coste obligatorio por las bolsas. Otros, como Alemania y Austria, se han decantado por acuerdos con el sector del comercio minorista. En cambio, Francia e Italia han prohibido todas las bolsas de plástico excepto las biodegradables y compostables. El Reino Unido y los Países Bajos, por su parte, se han decidido por cobrarlas. En Estonia tampoco se podrán proporcionar bolsas gratuitamente.

La Comisión considera prioritaria la aplicación de la Directiva 2015/720 de la UE y, por ello, ha enviado cartas de advertencia a los Estados miembros que no han respondido dentro del plazo.

Sin embargo, contener el uso de bolsas de plástico es tan solo uno de los elementos en el proceso para conseguir un consumo más sostenible y reducir el vertido de plásticos al medio ambiente.

Dentro del plan de acción de la UE en materia de economía circular, la Comisión está trabajando en una nueva Estrategia sobre plásticos.

Como explica Karmenu Vella, comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca: «En la Unión Europea tenemos que adoptar una visión económica diferente, en la que los plásticos se inscriban en un modelo circular. Por este motivo, a finales de este año, vamos a publicar una estrategia europea sobre los plásticos en la economía circular».