Medio ambiente

Cocheras de tranvías: un camino hacia la construcción ecológica

Eu
12/12/2011
Tram depots: a blueprint for green building

Cinco ciudades europeas se sitúan a la vanguardia del urbanismo sostenible con cuatro innovadoras cocheras para tranvías

Una nueva generación de cocheras de tranvías ofrece una respuesta al desafío de construir nuevas infraestructuras públicas que, por un lado, son esenciales para el desarrollo de las ciudades pero que, por otro, están obligadas a cumplir exigentes criterios medioambientales, económicos y sociales.

Las cocheras de tranvías son grandes naves en las que se estacionan, limpian y reparan los tranvías. Deben estar situadas cerca de las zonas urbanas y tienen horarios de actividad muy amplios. Pero, al mismo tiempo, deben contaminar poco y consumir unos recursos mínimos. Se construyen para durar cien años.

A la vista de estos requisitos tan estrictos, las cocheras de los tranvías están en una situación ideal para alumbrar el camino hacia una construcción urbana sostenible. Esa es precisamente la esencia de TramStore21, un proyecto cofinanciado al 50% por el programa de cooperación regional INTERREG, en el que cinco ciudades europeas se han aliado para construir cuatro cocheras de vanguardia para sus tranvías.

Los socios del proyecto son: RET (que gestiona el transporte público de Róterdam), el Ayuntamiento de Blackpool, el gobierno metropolitano de Dijon, STIB (el principal operador de transporte público de Bruselas) y el Instituto Fraunhofer de Flujo de Materiales y Logística.

Entre 2008 y 2013, estos socios colaborarán entre sí para aprender unos de otros cómo construir las cocheras del futuro. «Más que ninguna otra cosa, se trata de comprender los procesos de toma decisión de todos», explica el Jefe de proyecto STIB, Lode Schildermans, «y, por ejemplo, por qué un proyecto en concreto adopta una determinada tecnología que se descarta en otro».

La primera de las cocheras, Beverwaard, se abrió en Róterdam en agosto de 2011. La siguió Starr Gate, en Blackpool, en septiembre. La apertura de la cochera de Ateliers, en Dijon, está prevista para septiembre de 2012. La futura cochera Marconi de Bruselas obtuvo el pasado verano su permiso medioambiental y de urbanización.

Todas estas cocheras tienen varias características en común: conservan el agua (en todas ellas se emplea exclusivamente agua de lluvia para la limpieza; el 80% de ella se recicla cada vez y el 20% que se vierte al alcantarillado se filtra previamente); emplean materiales de construcción sostenibles (como residuos de las plantas de incineración locales); minimizan el consumo de energía (con iluminación de bajo consumo, por ejemplo) y maximizan el uso de renovables (como las bombas de calor de Róterdam). También se ha tenido en cuenta su emplazamiento (por ejemplo, la cochera de Bruselas se ubicará en una zona industrial abandonada, mientras que la de Róterdam cuenta con un aparcamiento en el tejado para coches y bicicletas).

Algunas buenas prácticas son aplicables a todos los casos –por ejemplo, el uso de aguas pluviales recicladas– pero, con frecuencia, las decisiones vienen dictadas por las circunstancias locales: por ejemplo, el aprovechamiento de la energía solar puede funcionar bien en Dijon pero es menos efectivo en la nubosa Róterdam. Como dice Schildermans, la innovación radica tanto en aprender unos de otros como en las tecnologías finales seleccionadas. Ahí es donde el proyecto genera su verdadero valor añadido.

«La minimización del impacto se reduce, al fin y a la postre, a una cuestión de precio», concluye el directivo de STIB. «Pero como las cocheras de tranvías duran tanto tiempo, merece la pena invertir en ellas». TramStore21 ofrece lecciones de lo que un enfoque coordinado, holístico, tecnológico e innovador puede aportar a la construcción de nuevas infraestructuras urbanas. Podría ser el camino que los responsables políticos buscan para materializar la construcción del siglo XXI.

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