Medio ambiente

Innovaciones en la cadena de suministro del acero con beneficios ecológicos

Eu
19/09/2011
Steel supply chain innovations deliver green benefits

Una cadena de suministro más integrada y una contabilidad basada en el consumo podrían favorecer un uso más eficiente del acero y rebajar la producción de residuos, reduciendo con ello la huella ecológica de la industria.

El sector del acero tiene que pensar cómo dar el mismo servicio con menos acero. En estos términos se expresó Julian Allwood, de la Universidad de Cambridge, en la 2ª conferencia anual SBB Green Steel Strategies, celebrada en abril de 2011. Según este experto, la industria del acero ha hecho grandísimos avances en eficiencia energética y reciclado, hasta el punto de que está cerca de sus límites. Por ejemplo, se estima que en el Reino Unido la eficiencia podría mejorar como máximo otro 10%. Paralelamente, la legislación que limita los vertidos ha hecho que ya se recicle casi una tercera parte del acero.

Existen pocas innovaciones en los procesos con potencial para reducir de forma sustancial las emisiones de CO2 del sector. La única opción realmente prometedora es la captura y el almacenamiento de carbono. Un informe de CE Delft publicado en 2010 sugería que, con ayuda de esta tecnología, el sector podría reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 80% de aquí a 2050. Pero lo cierto es que se encuentra en fase precomercial.

No obstante, el sector del acero sí tiene una oportunidad para innovar y utilizar menos acero, reduciendo con ello las emisiones de carbono y el consumo de materias primas vírgenes: cooperar más estrechamente con los operadores aguas abajo de la cadena de suministro, como los fabricantes de automóviles o las constructoras.

En este sentido, el proyecto Wellmet 2050 está explorando cinco líneas para el acero y el aluminio: diseño de productos con menos metal, reducción de residuos, reutilización de componentes, canalización de los residuos a otros usos y extensión de la vida de los productos.

Muchos productos como, por ejemplo, las latas de conserva, podrían diseñarse con un 30% menos de metal y seguir cumpliendo la misma función, según las conclusiones del proyecto. La cantidad de acero que se convierte en residuos se reduciría, ya que alrededor de una cuarta parte del material de fundición acaba por convertirse en chatarra. No existen barreras técnicas para reutilizar perfiles de acero en la construcción; el argumento económico también es convincente. Para alargar la vida de los productos, los edificios podrían construirse con un núcleo de acero macizo, empleando este material en las reformas solo en componentes accesorios, como las ventanas.

El reto para los responsables políticos consiste en estimular las mejoras. Por ejemplo, el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE se aplica a la producción y no exige recortes en las emisiones de carbono descendentes al sector del acero.

Es preciso cambiar a una contabilidad basada en el consumo, un concepto que, según explicó Sonia Thimmiah, de Accenture, en la conferencia SBB, está ganando popularidad. Sin embargo, muchos países desarrollados son reacios a implantar sistemas de este tipo porque, para la mayoría de los recursos, eso les atribuiría una proporción mucho mayor del uso y de la contaminación asociada.

No obstante, las empresas están identificando oportunidades y podrían marcar el ritmo. La empresa metalúrgica finlandesa Ruukki ha desarrollado un contenedor que proporciona un ahorro de CO2 durante su vida útil equivalente a 30 veces lo que se emite durante su producción. Además, es muy ligero, lo cual resulta muy atractivo para los consumidores.

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