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Contaminación atmosférica y calidad del aire en la UE

La mala calidad del aire debida a la contaminación y las emisiones pone en peligro la salud de las personas y ocasiona muchas muertes prematuras en Europa.

Son muchos los europeos a quienes preocupa la contaminación atmosférica: daña los pulmones y las vías respiratorias y puede provocar asma, bronquitis y enfermedades cardiovasculares.

Pese a una mejora general de la calidad del aire, cada año la contaminación por partículas finas y el ozono troposférico siguen causando muchas muertes prematuras en la UE y reducen la esperanza de vida. La contaminación atmosférica cuesta miles de millones de euros al año en asistencia sanitaria.

También perjudica de diferentes maneras al medio ambiente.

La acidificación debida a agentes como el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno y el amoníaco provoca la lluvia ácida, que contamina bosques, ríos, lagos y otros espacios naturales.

La eutroficación se produce debido a los altos niveles de nutrientes a base de nitrógeno que penetran en la naturaleza. Se trata de uno de los principales factores de la pérdida de biodiversidad. Esos nutrientes se infiltran en los lagos y ríos y provocan floraciones de algas que asfixian a los peces y otros seres vivos.

El ozono troposférico daña las hojas de las plantas y ralentiza su crecimiento, perjudica a los bosques y plantas silvestres y reduce el rendimiento de las cosechas.

La mayor parte de la contaminación atmosférica procede del sector de la energía, las calefacciones domésticas, las industrias pesadas —refinerías y acerías— el transporte, la agricultura y el tratamiento de residuos.

La legislación de la UE establece normas estrictas sobre:

  • Partículas (una fracción de milímetro de diámetro): sus fuentes son, entre otras, el transporte, la mayoría de las formas de combustión y determinados procesos industriales.
  • Ozono troposférico: se forma por reacción de los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles a la luz del sol, lo que resulta especialmente problemático en verano.
  • Compuestos orgánicos volátiles: emitidos por disolventes, pinturas y barnices, tubos de escape y estaciones de servicio.
  • Óxidos de nitrógeno: incluyen el dióxido de nitrógeno, generado por la combustión, por ejemplo, de motores de vehículos y centrales térmicas.
  • Dióxido de azufre: generado por la combustión de combustibles fósiles.
  • Amoníaco (NH3): liberado por los residuos animales y los fertilizantes.
  • Metales pesados: se deben a procesos industriales tales como la depuración de metales y la galvanoplastia, la incineración de residuos y la combustión de carbón en centrales eléctricas (mercurio).
  • Benceno: disolvente industrial de uso generalizado y emitido por muy diversas fuentes, tales como las actividades industriales, los tubos de escape, las gasolineras o el humo de la madera y los cigarrillos.