Políticas basadas en datos

La Comisión Europea consolida la base empírica en el campo de las lenguas, especialmente mediante un seguimiento periódico. Esto es fundamental para ayudar a los gobiernos a comprender los niveles actuales de competencia en una segunda lengua y les permite tomar medidas para mejorar los resultados del aprendizaje de idiomas.

¿Qué papel tiene la Unión Europea?

Para garantizar la elaboración políticas pertinentes e iniciativas eficaces, la Comisión Europea está creando una base de datos sólida.

De ahí que utilice todas las fuentes disponibles para mantenerse al corriente de la evolución del aprendizaje y la enseñanza de lenguas.

La Comisión Europea colabora con Eurostat, la Unesco y la OCDE para recoger y analizar datos sobre la enseñanza de idiomas en toda Europa. A partir de esta base se están creando para toda Europa indicadores y baremos fiables de las competencias lingüísticas.

Las Cifras clave de la enseñanza de lenguas en los centros escolares de Europa, que publica periódicamente la red Eurydice, también añaden información importante sobre la situación nacional.

¿Por qué es necesario?

La Comisión Europea refuerza la base de datos concretos en el ámbito de las lenguas, especialmente mediante un seguimiento periódico. Esto es fundamental para ayudar a los gobiernos a comprender los niveles actuales de competencia en una segunda lengua y les permite tomar medidas para mejorar los resultados del aprendizaje de idiomas.

El seguimiento periódico también informa de cómo influyen las variables demográficas, sociales, económicas y educativas en las competencias lingüísticas de cada Estado miembro y el conjunto de la Unión.

¿Qué se ha hecho hasta ahora?

La Comisión publica cada año el Monitor de la Educación y la Formación, herramienta que impulsa y favorece las políticas basadas en datos. Se trata de un breve informe anual sobre la evolución de los sistemas de educación y formación en toda Europa. Incluye toda una serie de baremos e indicadores, además de estudios y noticias recientes, que permiten enmarcar los debates con cada Estado miembro dentro del marco estratégico para la cooperación en el ámbito de la educación y la formación (ET2020).

El primer gran paso para sentar los fundamentos de una política basada en datos en el campo de los idiomas fue el indicador europeo de competencia lingüística, que permite a los Estados miembros elaborar sus políticas de aprendizaje lingüístico y mejorar sus niveles nacionales.