Protection Civile et Operations d'Aide Humanitaire Européennes

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Los programas de Reducción de Riesgo de Desastres de ECHO en Sudamérica muestran resultados

Con más de 500 comunidades mejor preparadas para hacer frente a los desastres, 7.000 empleados públicos formados, 380 escuelas más seguras y más de 400 simulacros, el programa de Reducción de Riesgos de Desastres, que en los últimos 18 meses ha llevado a cabo el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), está llegando a su fin y, al tiempo que se evalúan sus logros, ya se están estableciendo a través de un amplio proceso de consulta las prioridades de acción que orientarán el próximo programa.

Nueve países de América del Sur – Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Venezuela, Paraguay, Chile, Argentina y Brasil – se han beneficiado del último plan de acción, dotado con 15 millones de euros (12 millones para proyectos de Preparación Ante Desastres y otros 3 para la Iniciativa para la Sequía).

“En este plan se ha trabajado más cerca de las instituciones y se han conseguido hitos importantes”, dijo la responsable para América del Sur de ECHO, Dorothy Morrisey.

Morrisey hablaba al inicio de un encuentro de tres días, en el que los expertos de ECHO, junto con quienes han ejecutado los proyectos del plan en los nueve países beneficiarios (ONGs agencias de la ONU y las sociedades de la Cruz Roja, los sistemas nacionales de gestión y prevención de riesgo e instituciones locales), se han reunido para analizar qué se ha logrado y qué debe tener en cuenta en el próximo plan, que comenzará a mediados de 2013.

Los resultados del plan en cuanto a incidencia política son excelentes. Se ha conseguido impulsar o cambiar 56 ordenanzas o normativas municipales, 16 leyes o políticas subnacionales y 9 leyes o políticas nacionales para que contengan disposiciones sobre la gestión del riesgo, o incorporen normas sobre cómo deben actuar los organismos públicos encargados de la respuesta ante una emergencia.

“Con pocos fondos logramos mucho” señaló Morrisey. Y es que los programas de reducción de riesgo son relativamente modestos en comparación con los grandes programas de ayuda humanitaria. Pero se estima que por cada dólar invertido en prevención se ahorran 7 dólares en respuesta cuando ocurre un desastre. Los proyectos buscan aumentar la capacidad de respuesta de las poblaciones más vulnerables y más expuestas a los desastres: entre otras cosas, dotándolas con sistemas para alertar sobre la inminencia de un fenómeno extremo antes de que éste llegue y arrase sus viviendas, cosechas o ganado; o realizando pequeñas obras de infraestructura que ayudan a evitar daños, como por ejemplo diques o pequeños puentes. También se entrena a las autoridades locales sobre cómo organizar una evacuación y se las aprovisiona con material de emergencia para responder ante una catástrofe hasta que llegue ayuda externa.

Estos conocimientos perduran. Hace poco visitábamos varias comunidades en Pachacutec, en la periferia de capital peruana, Lima, que fueron beneficiarias de un proyecto de preparación ante desastres en 2009 y 2010. Con orgullo nos contaban cómo años después ese conocimiento les sigue siendo útil y moviliza a la comunidad.

“Nos sirvió de mucho porque nos puso al tanto de todo, tenemos más conocimiento, en toda la población sabemos como actuar antes y después de un desastre, conocimientos que no teníamos antes, aparte de lo que habíamos oído en la radio y televisión”, explicaba Cynthia Díaz, una de las residentes y beneficiarias del proyecto de preparación ante desastres que llevó a cabo la ONG italiana COOPI.

“Nos dieron capacitaciones sobre cómo desenvolvernos en los terremotos, charlas de primeros auxilios… se trabajó con las escuelas y se crearon brigadas con los jóvenes”, añadía Cynthia.

Como uno de los principales donantes humanitarios, la Comisión Europea ha proporcionado un importante apoyo a víctimas de catástrofes y crisis en todo el mundo. De los aproximadamente 155 millones de euros (210 millones de dólares) que ECHO ha destinado a ayuda humanitaria en América del Sur desde 1994, un total de 51 millones de euros (67 millones de dólares), es decir, más de un tercio, han sido para programas de preparación ante desastres.

“Sois el mayor donante de asistencia humanitaria en la región”, afirmó Martín Santiago, coordinador residente del sistema de Naciones Unidas en Argentina. “Pero más allá de los recursos reconocemos a ECHO la presencia y el liderazgo que mostráis en cuanto a la creación de conocimiento y la acción decidida en la reducción de vulnerabilidades”.

ECHO se diferencia de otro donantes porque tiene expertos permanentemente en el terreno que monitorean los proyectos de ayuda humanitaria financiados con los impuestos de todos los europeos. Y a la hora de definir las líneas maestras de sus planes de acción, ECHO promueve todo un proceso de consulta que va desde los municipios hasta el nivel nacional y regional para debatir entre todos los actores implicados qué es lo más prioritario a financiar.

Isabel Coello
Responsable de Comunicación para América Latina & el Caribe (ECHO)