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Descartar los descartes

Descartar los descartes

El tiempo en el que se arrojaban los peces no deseados por la borda ha terminado o, al menos, va a terminar. La prohibición entrará en vigor el 1 de enero de 2016 para aún más pesquerías. En los próximos años, se exigirá a los pescadores que desembarquen cada vez más de lo que capturan, hasta un día en 2019 en el que todas sus capturas deberán ser desembarcadas y contadas en las cuotas  

Según la Organización para la Alimentación y la Agricultura, cada año se descartan más de siete millones de toneladas de peces. Vivos o muertos, los peces se devuelven al mar cuando se capturan accidentalmente, bien porque son demasiado pequeños para la comercialización, bien porque se ha superado la cuota anual permitida a los pescadores. Naturalmente, está práctica tiene más de un inonveniente. Desperdiciar tiene poco sentido en un contexto de bajo rendimiento o de escasa viabilidad de las pesquerías. Además, dado que nuestras estadísticas se basan en las capturas que realmente se registran y se llevan a los puertos, los descartes distorsionan la información sobre las capturas y minan el asesoramiento científico adecuado.

© Johann Ragnarsson
Desembarco de bacalao en las aguas noroccidentales del Atlántico. Con las nuevas obligaciones se obtendrán estadísticas mucho más fiables para medir la situación de los caladeros y permitir una mayor precisión en las previsiones relativas al rendimiento máximo sostenible.

Desembarcar todas las capturas, sin embargo, puede ser una labor complicada, especialmente en el caso de las pesquerías mixtas. Los gobiernos de la UE optaron por no imponerlo de forma repentina, sino por introducirlo de forma progresiva y pesquería por pesquería. Este proceso no se decide de forma centralizada en Bruselas, sino con el acuerdo de los propios países, que deciden cuál es la mejor forma de que cada región o cuenca marítima alcance los objetivos de sostenibilidad de la política pesquera común.

La transición empezó en 2014, con nuevas normas para las pesquerías pelágicas e industriales en todas las aguas de la UE, así como para la pesca del bacalao en el mar Báltico. Estas normas llevan en vigor desde el 1 de enero de 2015.

Actualmente, se está pasando a pescar especies que se alimentan en el fondo marino o cerca de él, conocidas como especies demersales, con nuevas obligaciones de desembarco para algunas pesquerías de demersales del océano Atlántico y el mar del Norte que entrarán en vigor el 1 de enero de 2016.

Por ejemplo, en las aguas noroccidentales del Atlántico, la obligación de desembarco será de aplicación para las pesquerías mixtas de bacalao, eglefino, merlán y carbonero, las pesquerías de cigala, las pesquerías de lenguado común y de platija, y las pesquerías de merluza. En el Atlántico suroccidental, la obligación de desembarco será aplicable a las pesquerías de cigala, las pesquerías de lenguado común y de platija, y las pesquerías de merluza.

En el caso de todas estas especies, lógicamente se adaptará la cuota anual asignada a los pescadores, dado que no tendrán la opción de deshacerse de los peces adicionales. A pesar de todo, un enfoque general haría inviable, sino imposible, que los operadores se adaptaran, y esta es la razón por la que la legislación contempla ciertas excepciones.

El primer grupo de excepciones, las denominadas exenciones de minimis, permite a los operadores descartar un pequeño porcentaje de las capturas en aquellas pesquerías en las que incrementar la selectividad es o bien muy complejo o bien muy caro. El segundo grupo, las denominadas exenciones de supervivencia, permite, de forma temporal, que los operadores devuelvan al mar los ejemplares que tienen una alta probabilidad de sobrevivir, como es el caso de la cigala, a la espera de nuevos datos científicos.

Estas excepciones se decidieron en colaboración con el organismo científico consultivo de la UE, el Comité Científico, Técnico y Económico de Pesca (CCTEP, enlace en inglés). Algunas se reevaluarán en 2016 a la espera de nuevas investigaciones científicas y nueva información de los Estados miembros.

Los propios planes de descartes del Atlántico se establecen para un período de hasta tres años, desde enero de 2016 a finales de 2018, pero es probable que después se sustituyan por planes más amplios, hasta que la obligación de desembarco sea generalizada para todas las pesquerías en aguas de la UE.

Hasta el momento, el proceso de eliminación progresiva avanza de forma adecuada, y el enfoque regionalizado adoptado por la nueva política pesquera común está demostrando ser eficaz. Los países de la UE están cumpliendo con la responsabilidad que asumieron en la época de la reforma pesquera. Sin embargo, el próximo año será clave, teniendo en cuenta que las pesquerías de demersales son uno de los retos más complicados, y pondrá a prueba nuestra capacidad conjunta y nuestra voluntad de avanzar hacia la pesca sostenible.

 

Lecturas complementarias:

http://ec.europa.eu/fisheries/cfp/fishing_rules/discards/index_es.htm

http://ec.europa.eu/information_society/newsroom/cf/mare/itemdetail.cfm?type=881&typeName=News&item_id=26297 (en inglés)

http://ec.europa.eu/information_society/newsroom/cf/mare/itemdetail.cfm?type=880&typeName=Press%20Release&item_id=26835 (en inglés)

 

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