Acción por el Clima

Reglamento sobre el uso de la tierra y la silvicultura (2021-2030)

Política

En virtud de la legislación adoptada en mayo de 2018, durante el periodo de 2021 a 2030 los Estados miembros de la UE deben garantizar que las emisiones de gases de efecto invernadero resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura queden compensadas, como mínimo, por absorciones equivalentes de CO2 de la atmósfera.

El 14 de mayo de 2018, el Consejo adoptó el Reglamento sobre la inclusión de las emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero resultantes del uso de la tierra, el cambio de uso de la tierra y la silvicultura (UTCUTS) en el marco de actuación en materia de clima y energía hasta 2030, que previamente había votado el Parlamento Europeo el 17 de abril.

El Reglamento materializa el acuerdo, alcanzado por los dirigentes de la UE en octubre de 2014, de que todos los sectores deben contribuir al objetivo de reducción de emisiones para 2030, incluido el sector del uso de la tierra.

Por otra parte, el Reglamento también se ajusta al Acuerdo de París, en el que se señala el papel fundamental que desempeña el sector del uso de la tierra en nuestros objetivos de mitigación del cambio climático a largo plazo.

El compromiso de la UE

El Reglamento establece un compromiso vinculante por el que cada Estado miembro debe asegurarse de que el cómputo de las emisiones generadas por el uso de la tierra se compense en su totalidad por una absorción equivalente de CO2 de la atmósfera mediante la adopción de medidas en este sector. Esto es lo que se conoce como la "norma de deuda cero".

Aunque los Estados miembros ya asumieron parcialmente ese compromiso de forma individual hasta 2020 dentro del Protocolo de Kioto, ahora el Reglamento lo traslada por primera vez a la legislación de la UE durante el periodo 2021-2030.

Además, el ámbito de aplicación se amplía para abarcar no solo los bosques, como ocurre en la actualidad, sino todos los usos de la tierra (incluidos los humedales a partir de 2026).

Las nuevas normas ponen a disposición de los Estados miembros un marco de incentivos para hacer un uso de la tierra más respetuoso con el clima, sin imponer nuevas restricciones ni burocracia adicional sobre los distintos agentes.

De este modo, se ayudará a los agricultores en el desarrollo de prácticas agrícolas adaptadas al cambio climático y se dará respaldo a los silvicultores, ya que aumentará la visibilidad de los beneficios climáticos de los productos de madera y su capacidad para almacenar carbono captado desde la atmósfera y reemplazar otros materiales que generan un alto nivel de emisiones.

Biomasa

Las emisiones de la utilización de biomasa con fines energéticos se registrarán y contabilizarán en los compromisos climáticos de cada Estado miembro para 2030 mediante la aplicación correcta de la contabilidad en el sector UTCUTS.

Este importante avance da respuesta a la crítica generalizada de que las emisiones de la utilización de biomasa con fines energéticos no quedaban contabilizadas en el anterior marco legislativo de la UE.

Como la gestión forestal es la principal fuente de biomasa para la producción de energía y madera, unas normas contables y de gobernanza más sólidas al respecto proporcionarán una base firme para la futura política europea de energías renovables a partir de 2020.

Mejora de la metodología de contabilidad

El Reglamento UTCUTS:

  • simplifica y moderniza la actual metodología contable según la Decisión 529/2013/UE y el Protocolo de Kioto
  • establece un nuevo proceso de gobernanza de la UE para supervisar de qué manera calculan los Estados miembros las emisiones y absorciones derivadas de las actuaciones en sus bosques
  • amplía el alcance de la contabilidad a todas las tierras gestionadas en la UE, utilizando parámetros de referencia de rendimiento más recientes que permiten mejorar la exactitud de las cuentas.

Consecución justa y rentable de los objetivos

El Reglamento permite cierta flexibilidad a los Estados miembros.

Por ejemplo, si un Estado miembro registra emisiones netas procedentes del uso de la tierra y de la silvicultura, puede utilizar las asignaciones del Reglamento de reparto del esfuerzo para satisfacer el compromiso de "deuda cero". 

Además, los Estados miembros pueden comprar o vender absorciones netas a otros Estados miembros. Con ello, se les incentiva a que aumenten las absorciones de CO2 más allá de sus propios compromisos.

Por otra parte, los Estados miembros pueden optar por favorecer las absorciones o reducir las emisiones en el sector UTCUTS, contribuyendo así a que el sector agrícola cumpla el Reglamento de reparto del esfuerzo, en el que se contabilizan las emisiones procedentes de los fertilizantes y el ganado.

Participación de las partes interesadas

Las partes interesadas participaron en diversas etapas de la elaboración de la propuesta.

En 2015 se realizaron varias consultas, en particular:

Partiendo de estas consultas y del análisis de los objetivos de la UE en materia de política climática para 2030, la Comisión elaboró una evaluación de impacto.

La ciudadanía tuvo la posibilidad de presentar sus reacciones a la propuesta legislativa, después de que esta fuera adoptada por la Comisión Europea. El resumen de las reacciones recibidas se presentó ante el Parlamento Europeo y el Consejo.

Documentación

Legislación

Propuesta legislativa y Comunicación

Documentos relacionados

Estudios

Estudios

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el Reglamento sobre el uso de la tierra y la silvicultura ?

En octubre de 2014, la UE acordó un compromiso inequívoco: todos los sectores, incluido el del uso de la tierra y la silvicultura, debían contribuir al objetivo de reducir, para 2030, las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 40% con respecto a los niveles de 1990. El Reglamento sobre el uso de la tierra y la silvicultura, que establece un compromiso vinculante para cada Estado miembro (junto con las normas contables para determinar su cumplimiento), se aplica al CO2 procedente de la silvicultura y la agricultura.

Este Reglamento contribuirá —junto con la revisión del régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) y el Reglamento sobre el reparto del esfuerzo relativo a los objetivos nacionales de emisiones en todos los demás sectores no cubiertos por el RCCDE (ver la ficha informativa)— a la consecución de los compromisos de la UE en el marco del Acuerdo de París sobre el cambio climático. El nuevo marco reglamentario se fundamenta en los principios básicos de equidad, solidaridad, flexibilidad e integridad medioambiental.

El Reglamento mantiene un equilibrio adecuado entre la mayor oferta de incentivos para la captura de carbono en tierras agrícolas, bosques y humedales y la necesidad de mantener la integridad medioambiental del marco climático de la UE, a fin de estimular la reducción de las emisiones de los edificios, el transporte y la agricultura.

En el uso de la tierra y la silvicultura se incluye la utilización que hacemos de los suelos, los árboles, las plantas, la biomasa y la madera. Por ello, este sector ocupa una posición privilegiada para contribuir a una política climática firme, ya que no solo es emisor de gases de efecto invernadero, sino que también está en condiciones de retirar el CO2 de la atmósfera. Cada año, los bosques absorben el equivalente a casi un 10% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE.

¿Cuáles son las ventajas para los ciudadanos, los agricultores y los silvicultores de Europa?

El Reglamento contribuye a mantener y reforzar la capacidad de nuestros bosques y suelos para capturar CO2 de manera sostenible y, por ello, beneficia a todos los europeos. Por un lado, los Estados miembros y la UE pueden evaluar mejor los beneficios derivados de la agricultura y la silvicultura en relación con el cambio climático y alcanzan una comprensión más completa de la eficacia de las medidas de protección del clima en ambos sectores, al tiempo que garantizan la producción de alimentos y la protección de la biodiversidad y fomentan el desarrollo de una economía de enfoque ecológico.

Además, las emisiones de la utilización de biomasa con fines energéticos quedan registradas y contabilizadas en los compromisos climáticos de cada Estado miembro para 2030. De ese modo se da respuesta a la crítica generalizada de que las emisiones de la utilización de biomasa con fines energéticos no están contabilizadas en la legislación de la UE. Como la gestión forestal es la principal fuente de biomasa para la producción de energía y madera, unas normas contables y de gobernanza más sólidas al respecto proporcionan una base firme para la futura política europea de energías renovables posterior a 2020.

Las nuevas normas prestan apoyo a los agricultores en el desarrollo de prácticas agrícolas adaptadas al cambio climático que establezcan sinergias entre la productividad, la resiliencia y la reducción de emisiones, sin imponer restricciones ni burocracia adicional sobre las explotaciones. También prestan apoyo a los silvicultores y las industrias madereras, al aumentar la visibilidad de los beneficios climáticos de los productos de madera, que poseen una vida útil prolongada y almacenan carbono de la atmósfera durante largos periodos de tiempo. Todo ello proporciona a los Estados miembros un marco para incentivar un uso de la tierra más respetuoso con el clima.

¿Qué es el compromiso de "deuda cero" en el uso de la tierra?

El Reglamento obliga a cada Estado miembro a asegurarse de que el cómputo de las emisiones de CO2 generadas por el uso de la tierra se compense en su totalidad por una absorción equivalente de CO2 de la atmósfera mediante la adopción de medidas en el sector UTCUTS. Ese compromiso recibe el nombre de "norma de deuda cero". Básicamente, cuando un Estado miembro destina sus bosques a otros usos de la tierra (deforestación), debe compensar las emisiones resultantes plantando nuevos bosques (forestación) o mejorando la gestión sostenible de los bosques, tierras de cultivo, pastos y humedales que ya hay en su territorio. De este modo, el compromiso de "deuda cero" supone un incentivo para que los Estados miembros adopten medidas que aumenten la tasa de absorción de CO2 en las tierras agrícolas y los bosques. Aunque los Estados miembros ya asumieron ese compromiso de forma individual hasta 2020 dentro del Protocolo de Kioto, ahora el Reglamento lo traslada a la legislación de la UE durante el periodo 2021-2030.

El Reglamento también contiene las normas contables que han de utilizar todos los Estados miembros para calcular de forma homogénea el cumplimiento del compromiso de "deuda cero". Estas reglas normalizan los procedimientos para el reconocimiento, la medición y la recopilación de las emisiones de CO2 y las absorciones por las tierras agrícolas y los bosques.

¿Qué normas contables establece el Reglamento?

El Reglamento establece unas normas contables más sólidas y perfeccionadas que se basan en las ya establecidas de forma multilateral dentro del Protocolo de Kioto, en el que las Partes asumieron objetivos de emisiones vinculantes a nivel internacional en relación con los bosques.

Las normas técnicas del Protocolo de Kioto se han simplificado y actualizado: la metodología y los principios de contabilidad del uso de la tierra vigentes se conservan en su mayoría, aunque perfeccionados y adaptados al periodo posterior al Protocolo (a partir de 2020), a fin de mejorar la integridad medioambiental. Los cambios principales son los siguientes:

  • Se incorporan las emisiones y absorciones resultantes del uso de la tierra y la silvicultura a los objetivos de la UE para 2030 y al compromiso del Acuerdo de París.
  • Se obliga a cada Estado miembro a garantizar que, de conformidad con las normas contables, la cantidad de gases de efecto invernadero absorbida por el sector UTCUTS sea al menos equivalente a la emitida, con arreglo a la "norma de deuda cero".
  • Se establecen normas para medir los cambios en las emisiones y absorciones de carbono atribuibles a tierras de cultivo, pastos, tierras forestales gestionadas, tierras forestadas y deforestadas y humedales.
  • Se establece el proceso de gobernanza para determinar los parámetros de referencia aplicables a la contabilidad forestal (niveles de referencia forestal) durante 2018 y 2019, que la Comisión deberá adoptar mediante un acto delegado en 2020.
  • Se presenta un conjunto equilibrado de medidas de flexibilidad para hacer frente a la gran variedad de circunstancias nacionales. Destacan las medidas de flexibilidad introducidas por el Parlamento y el Consejo en materia de contabilidad forestal para los Estados miembros en los que el sector es un importante sumidero de carbono y una fuente de actividad económica.

¿Cuáles son los nuevos mecanismos de flexibilidad para que los Estados miembros alcancen sus objetivos?

El Reglamento establece varias medidas de flexibilidad para que los Estados miembros cumplan sus compromisos de "deuda cero" y mantengan, a un tiempo, la integridad medioambiental. Si las absorciones de CO2 contabilizadas en el primer periodo de aplicación (2021-2025) superan a las emisiones resultantes del uso de la tierra, se pueden conservar para hacerlas valer en el siguiente periodo de aplicación (2026-2030). Ello ofrece a los Estados miembros la flexibilidad necesaria para hacer frente a las fluctuaciones derivadas de los ciclos de crecimiento y a otras variables propias del sector UTCUTS.

Si un Estado miembro registra emisiones netas procedentes del uso de la tierra y de la silvicultura, puede utilizar las asignaciones del Reglamento de reparto del esfuerzo para satisfacer el compromiso de "deuda cero". Además, está previsto que los Estados miembros puedan comprar o vender absorciones netas a otros Estados miembros. Con ello, se les incentivará para aumentar las absorciones de CO2 más allá de sus propios compromisos.

Si un Estado miembro genera absorciones netas que superan el compromiso asumido, ya sea por el aumento de su superficie forestal (mediante forestación) o la mejora de sus prácticas agrícolas (en la gestión de pastos, tierras de cultivo o humedales), puede utilizarlas en parte para cumplir sus objetivos nacionales en el Reglamento de reparto del esfuerzo. La parte utilizable se limita a lo estrictamente necesario para garantizar la integridad medioambiental de los objetivos nacionales no incluidos en el RCDE y depende de la proporción que representen las emisiones del sector agrario en cada Estado miembro. Por otra parte, para cumplir el Reglamento de reparto del esfuerzo solo pueden transferirse y utilizarse actuaciones nacionales.

Antes de que se pueda otorgar una flexibilidad similar a las tierras forestales gestionadas, habrá que confirmar mediante un acto delegado la solidez de los niveles de referencia para todos los Estados miembros sobre la base del nuevo proceso de gobernanza de la UE.

¿Cómo notifican los Estados miembros el cumplimiento de las nuevas normas?

El Reglamento establece dos periodos de cumplimiento: 2021-2025 y 2026-2030. Los ciclos de cinco años resultan adecuados para el uso de la tierra, ya que las emisiones y absorciones del sector pueden variar considerablemente de un año a otro debido a las condiciones meteorológicas y a otros fenómenos naturales. De este modo, la propuesta se ajusta tanto al ciclo de revisión de cinco años que se establece en el Acuerdo de París como al compromiso de la Comisión de legislar mejor.

Sin embargo, los Estados miembros han de informar cada año sobre sus emisiones y absorciones, aplicando normas y métodos normalizados, y sobre las políticas y medidas adoptadas en el sector cada dos años. Tras cada periodo de cinco años, la Comisión llevará a cabo una revisión exhaustiva de los datos y determinará el cumplimiento del compromiso de "deuda cero", proponiendo las medidas a que haya lugar.

A fin de garantizar la conformidad global, en caso de que un Estado miembro no cumpla su compromiso en cualquiera de los dos periodos, el déficit en relación con la norma de "deuda cero" se deducirá de su asignación con arreglo al Reglamento de reparto del esfuerzo.

¿Cómo tiene en cuenta el Reglamento UTCUTS las catástrofes naturales que afectan a los bosques?

Fenómenos naturales como las tormentas o los incendios forestales pueden provocar la destrucción de árboles. En los últimos 25 años, las temporadas de incendios forestales han experimentado un crecimiento en duración y gravedad del 20% a escala mundial. Se prevé que esta tendencia empeore en los próximos decenios debido al aumento de las temperaturas en todo el planeta.

La magnitud de las emisiones asociadas a fenómenos extremos de origen natural (es decir, a catástrofes naturales) puede ser considerable. Las emisiones excepcionales ajenas al control de los Estados miembros pueden quedar excluidas de la contabilidad correspondiente al uso de la tierra y la silvicultura. No obstante, se aplican normas claras que limitan esta exclusión, a fin de garantizar que no se produzcan abusos y de ofrecer incentivos para la acción preventiva con vistas a la adaptación al cambio climático.

Próximos pasos

La aplicación jurídica del Reglamento UTCUTS obligará a los Estados miembros a presentar un plan de contabilidad forestal nacional a más tardar el 31 de diciembre de 2018. Un grupo de expertos realizará la evaluación técnica de los planes y de los niveles de referencia forestal y presentará su recomendaciones a la Comisión antes de que finalice 2019. A continuación, la Comisión adoptará en 2020 los niveles de referencia forestal correspondientes a cada Estado miembro, mediante un acto delegado por el que se modificará el anexo pertinente del Reglamento.