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En la sección «Cabos sueltos» se publican notas breves en que se exponen argumentos o se facilitan datos para solucionar problemas concretos de traducción o terminología. El carácter normativo o meramente orientador de las soluciones aportadas se desprende de la categoría de las fuentes. PUNTOYCOMA

RESEÑAS


Una visión optimista sobre el futuro del español

Humberto López Morales
La globalización del léxico hispánico
Espasa Calpe, Madrid, 2005, 203 páginas
ISBN: 84-670-2099-7

La primera cosa que se agradece de este libro es su título. Puede que resulte escandaloso para un grupo de irreductibles que se resisten (¡todavía!) a utilizar el término globalización por considerarlo calco innecesario del inglés. Afortunadamente algunos ya se dieron por vencidos en esta batalla cuando García Márquez llamó al español «lengua global» y todo el mundo pareció entenderlo. Por si acaso, el autor, conocido sociolingüista y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, dedica el primer capítulo de esta obra a reflexionar sobre el sentido de la expresión «globalización lingüística», partiendo para ello de la nueva acepción del término, relativa a la cultura, que figurará en la próxima edición del diccionario académico: «Difusión mundial de modas, valores o tendencias que fomentan la uniformidad de gustos y costumbres».

Esta obra se centra en el estudio del léxico, el ámbito de la lengua que ofrece mayor  variedad, prestando especial atención a los términos neutralizadores —autobús (camión, micro, colectivo, guagua, bus, ómnibus) o acera (banqueta, bordillo, vereda, senda, andén)— que constituyen la llamada «nómina pasiva», es decir, las variantes que los hablantes pueden comprender, aunque no las usen normalmente. Los términos neutralizadores no son (al menos no necesariamente) los del español de España, sino los del llamado «español general». En apoyo de esta afirmación, cita López Morales el proyecto «Variación léxica del español en el mundo», de los profesores japoneses Ueda y Takagaki, quienes confirman, por ejemplo, que auto/automóvil (que no es el término usual en España) es el término neutralizador de la serie auto/automóvil, coche, carro y máquina.

El llamado «español neutro» es, para el autor, una etiqueta claramente peyorativa por cuanto implica la desaparición de «rasgos definitorios de la personalidad cultural» de las variedades léxicas y se asocia con una reducción del vocabulario que lleva inevitablemente a una simplificación expresiva. No se comparten en este libro los sombríos vaticinios sobre un supuesto enflaquecimiento del idioma porque todo parece indicar que estamos asistiendo a un proceso de globalización y no de «neutralización» del español. La globalización de una lengua solo es posible gracias a la labor (no siempre destructora del idioma) de los medios de comunicación. Se dedican en este libro cuatro capítulos a los medios de comunicación (agencias de prensa —destacando la aportación de la Agencia EFE—, prensa escrita, radio y televisión) y se abordan también algunos casos de globalización léxica en la literatura escrita y en géneros de ficción televisiva (culebrones) o cinematográfica.

Parece que tenemos razones históricas para el optimismo. Nos recuerda López Morales que, a finales del siglo xviii, la América hispana contaba con poco más de tres millones de hispanohablantes (una tercera parte de la población) y que fueron los fundadores de las nuevas repúblicas americanas quienes decidieron, en su afán ilustrado y liberal, que el español fuera la lengua unificadora de sus nuevos países. A finales del siglo xix y hasta mediados del xx, las migraciones de españoles a América contribuyeron a consolidar el español, con una sorprendente y perdurable unidad a ambos lados del Atlántico. Estos antecedentes son los que han facilitado la internacionalización de nuestra lengua porque los medios de comunicación utilizan conscientemente una «variedad general» que entronca (o por lo menos lo pretende) con la norma culta hablada en México, en España, en Argentina, etc., que (a diferencia de lo que ocurre con los usos populares) es muy similar en todos estos países.

Para acabar esta breve noticia de una obra más que aconsejable, que se lee como una buena novela y contiene utilísima información, vamos a barrer un poco para casa. En este libro no se habla de traducción tanto como nos gustaría (aunque entendemos que no es ese su propósito); sin embargo, a través de la Agencia EFE, se hace una pequeña pero significativa alusión a nuestro trabajo que nos remonta al nº 65 de puntoycoma, en el que Amadeu Solà publicó el artículo «La traducción de governance», contribución al debate abierto en el Servicio de Traducción de la Comisión Europea sobre la traducción coherente y homogénea de tan borroso término. Gracias a aquellas reflexiones, la Academia decidió actualizar con una nueva acepción el arcaísmo gobernanza, evitando de paso muchos quebraderos de cabeza a quienes por aquellos días teníamos que vérnoslas casi a diario con el dichoso governance. Es un ejemplo de que la globalización del español puede hacerse bien y de que los traductores podemos contribuir al proceso con todas nuestras armas y medios.

Luis González
DGT, Comisión Europea
Luis.Gonzalez@ec.europa.eu

 

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