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En la sección «Cabos sueltos» se publican notas breves en que se exponen argumentos o se facilitan datos para solucionar problemas concretos de traducción o terminología. El carácter normativo o meramente orientador de las soluciones aportadas se desprende de la categoría de las fuentes. PUNTOYCOMA

CABOS SUELTOS


Gripe aviar

Me permito humildemente indicar que no todos los argumentos expuestos por los autores que se citan en el cabo suelto sobre la «gripe aviar» (número 85 de puntoycoma) son válidos para zanjar tan tajantemente, como hacen estos especialistas, la dicotomía «gripe»/«influenza». El único argumento de peso sería para mí el de usar el término más corriente, que no creo que se deba a nada más que a una mayor facilidad de pronunciación, porque tanto «gripe» como «influenza» son aportaciones extranjeras. Pero, ojo: «influenza» no es anglicismo, sino italianismo puro y duro, y sería un error descartarlo solo por combatir la invasión —por otra parte indiscutible— de la terminología inglesa, porque, insisto, no es vocablo inglés. Se introdujo probablemente en la lengua inglesa al mismo tiempo que en la francesa y la española, con la epidemia de influenza que partió de Italia en 1743; fue con esta epidemia con la que el término francés grippe adquirió, por lo visto, la acepción patológica que tiene hoy, puesto que la famosa influenza le pillaba a uno (gripper, agripper) de golpe y porrazo. El francés no eliminó, sin embargo, la denominación que traía puesta la enfermedad, conservándola quizá más para el ámbito estrictamente médico. El español supongo que adoptaría grippe por esas mismas fechas (en la Enciclopedia Espasa, la palabra figura aún con la ortografía francesa: GRIPPE - «(...) los nombres de "grippe" e "influenza"comienzan en el siglo XVIII, conociéndose en el siglo XIX con el de "catarro epidémico" (...)»), y el inglés, otro tanto, pero con menos éxito, aparentemente.

En el Dictionnaire étymologique de la langue française de O. Bloch y W. von Wartburg (Ed. PUF, París 1964), puede leerse lo siguiente a propósito del origen de estos términos:

INFLUENZA, 1782, emprunté de l'italien influenza propr. «influence», d'où «écoulement d'une chose fluide», puis spécial. «épidémie»; le mot s'est répandu à la suite de l'épidémie de 1743 qui prit naissance en Italie (...).

GRIPPE. Au sens de «sorte de maladie», 1743, serait ainsi nommée parce qu'elle saisit brusquement. Empr. par l'all., vers 1782, et par l'angl., vers 1776. Cf. «Ces mauvais rhumes épidémiques, auxquels les Français, qui nomment tout, ont donné le nom de grippe, qui est en effet très significatif» Bonnet, de Genève, vers 1780.

 El diccionario Robert viene a decir más o menos lo mismo. No me parece exacto, por lo tanto, decir que «influenza» es «angloitalianismo», porque parece ser solo italianismo, o que «gripe» se incorporó al español desde más antiguo que «influenza», porque su incorporación parece haber sido coetánea, o que «es correcto utilizar "gripe aviar", ya que influenza no es una palabra española», porque no es española ninguna de las dos o lo son tanto ya la una como la otra. Lo único que me parece cierto es que la palabra «gripe» ha prendido en español, como su vacuna, mucho mejor que la palabra «influenza». Y es un hecho que durante los últimos episodios de «influenza aviar», los medios de comunicación se han hartado de pronunciar y escribir «gripe aviar» para designarla. ¿Es éste argumento suficiente para proponer la sustitución de «influenza» por «gripe»? A mi juicio, podría serlo, aunque solo sea para evitar posibles confusiones.

Inés Azaola
Traductora para la OIE
Blamont_azaola@compuserve.com

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