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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


Fog of war

«Ahora las guerras van a ser así:
guerra de corresponsales que
se disputan la noticia que no hay.»

FRANCISCO UMBRAL

Fog of war se ha convertido, en palabras de la historiadora militar Eugenia C. Kiesling, en una de las metáforas más naturales de la lengua inglesa1. Desde la perspectiva de la traducción, es interesante hacerse una idea de las derivaciones contemporáneas de un concepto que surgió en Prusia hace casi dos siglos como tecnicismo estrictamente militar y emerge hoy con vida propia, un significado político y sociológico más amplio y un vigor renovado gracias a las modernas estrategias de la guerra y al ímpetu bélico del nuevo siglo.

Origen de la niebla

La expresión fog of war tiene hoy dos variantes en su traducción española: una cibernética, «niebla/neblina de guerra», y otra metafórica, «niebla de la guerra». La primera pertenece al lenguaje de los videojuegos de estrategia2. La segunda es un tecnicismo militar con ramificaciones políticas y sociológicas.

Aunque nos han llegado por medios distintos ¾por un lado el lenguaje de las videoconsolas y por otro el de los manuales de estrategia¾, ambas expresiones y el mismo término inglés tienen su origen en el concepto Nebel des Krieges, que formuló en la primera mitad del siglo XIX el general prusiano Carl von Clausewitz, padre de la estrategia militar contemporánea, en su obra clásica De la guerra3.

Niebla estratégica

La niebla es una metáfora de la incertidumbre, inestabilidad, ambigüedad y complejidad inherentes a las operaciones bélicas4. Partiendo del análisis de Clausewitz, la teoría militar usa la aliteración fog and friction para referirse a los imprevistos y contingencias que dificultan las operaciones: por una parte los obstáculos físicos y psicológicos (friction) y por otra los factores de incertidumbre, como la falta de información o la desinformación (fog).

Lejos de perder actualidad, la teoría de la niebla y la fricción ha recibido un vigoroso impulso en los últimos años gracias a las doctrinas modernas en torno a la «guerra informática», la «guerra cibernética» y la «guerra en red»5. En la estrategia de la guerra del siglo XXI, el dominio de la información constituye un factor decisivo, en la medida en que reduce las condiciones de incertidumbre (fog). Toda la ventaja está del lado del contendiente que consigue disipar la niebla y mantener al enemigo cegado por ella.

Niebla sociológica

Por analogía con el tecnicismo militar propiamente dicho, la expresión fog of war ha adquirido un significado político y sociológico mucho más amplio. La niebla de la guerra alude, en este contexto, al sentimiento de confusión, desazón e incertidumbre que se apodera de las sociedades inmersas en un conflicto armado, especialmente en su fase inicial, cuando se perfilan los frentes ideológicos y políticos en el imaginario colectivo. Una bruma espesa que cristaliza en reducciones expeditivas y maniqueas como el bien y el mal, nosotros y los otros, conmigo o contra mí.

Niebla retórica

Los densos vapores bélicos difuminan razones y argumentos. La niebla genera una retórica propia, salpicada de eufemismos, disimulos y sentencias de gran calado lingüístico, como las palabras que pronunció el presidente Clinton en la antesala de la intervención militar en Kosovo: «We face a great battle between the forces of integration and the forces of disintegration, the forces of globalism versus tribalism, of oppression against empowerment.»6 (Esta frase merecería por sí sola la organización de un taller interdisciplinar de traducción de dos días como mínimo.) Una retórica que cuenta con un vocabulario extenso y específico: bombas inteligentes, bombas sucias, daños colaterales, aviones furtivos, Estados rebeldes7, países infieles, limpiezas étnicas, cruzadas morales, guerras justas, guerras santas, guerras limpias, guerras invisibles, guerras por delegación, bombardeos quirúrgicos y humanitarios...

Niebla humanitaria

Se ha criticado a veces la traducción «guerra humanitaria» porque disimula, según dicen, una flagrante y escandalosa contradictio in terminis. Al traductor no le queda más remedio que aducir que «guerra humanitaria» vierte exactamente el significado de las expresiones equivalentes en otras lenguas: humanitarian war, guerre humanitaire, humanitärer Krieg. La traducción es impecable. Otra cosa es que alguien se proponga analizar los efluvios ideológicos y políticos que emanan del concepto; pero este no es el cometido primordial del traductor, sino de analistas políticos, juristas, sociólogos y lingüistas.

Dicho esto, no estaría de más que los redactores de los textos originales tuvieran en cuenta que el uso abusivo del adjetivo «humanitario» ha sido objeto de críticas tan duras como autorizadas:

«Much of today's international response to a conflict situation, including the one that involves the use of armed force, tends to be labelled «humanitarian». From various sources - international fora, statesmen, mass media - we hear the expression «humanitarian intervention» and sometimes even more paradoxical and startling phrases, such as «military humanitarism», «humanitarian war» and even «humanitarian bombardment». This discourse is revealing. I cite these words (statements) not only to illustrate the strong feelings aroused by this issue, but also to express concern about the use of the word «humanitarian». As an organisation whose mandate stems from international humanitarian law, the International Committee of the Red Cross is indeed worried by this far too broad and indiscriminate use.» («"Humanitarian Intervention" and International Humanitarian Law». Discurso de Jacques Forster, Vicepresidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, ante los diplomáticos acreditados en las Naciones Unidas, Ginebra, 8/9 de marzo de 2000.)

Niebla informativa

Es ya un tópico que la verdad es la primera baja en cualquier guerra. Decía Sir Winston Churchill que en la guerra la verdad es tan preciosa que debería custodiarla siempre una guardia de mentiras. En una interpretación algo alejada del concepto original, encontramos la niebla como un instrumento de desinformación, camuflaje, propaganda, restricción y censura de los medios de comunicación en las sociedades inmersas en un conflicto bélico:

«Después de la guerra de Vietnam, aprendida la lección en Granada y Panamá, se dejaron de alegrías informativas, cerraron el grifo y cayó el telón sobre los periodistas, la llamada fog of war, la niebla de la guerra. Antes la patria que la verdad. Se volvió a la censura, a la autocensura y a las restricciones de la II Guerra Mundial, cuando el enviado especial y futuro Nobel de Literatura John Steinbeck trataba de burlar a los censores por medio de las descripciones en clave de pasajes de La guerra de las Galias, de Julio César.» (Del artículo «Antes la patria que la verdad», del corresponsal de guerra Manuel Leguineche, El País, 11.4.1999.)

Niebla traductora

Volvamos, para terminar, a las fuentes doctrinales. ¿La práctica de la traducción puede sacar algo en claro de la teoría del gran estratega prusiano? Sin duda alguna. Que nunca hay que ocultar lo que es diáfano ni descubrir lo que es opaco. A menos que queramos dejar al autor sin camuflaje y en la línea de tiro del contrario.

Amadeu Solà
amadeo.sola-gardell@ec.europa.eu

P.S.: El autor de este artículo agradece a Miguel Ángel Navarrete que le recordara que, también con la teoría de la niebla, los antiguos se habían adelantado ya a los modernos: «De nuevo asaltó Menelao a Paris para matarle con la broncínea lanza; pero Afrodita arrebató a su hijo con gran facilidad, por ser diosa, y llevóle, envuelto en densa niebla, [...]» (Homero, Ilíada, III, 381, trad. de Luis Segalá Estalella).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. E.C. Kiesling, «On War. Without the Fog», Military Review, September-October 2001.
2. Los traductores optan a veces por el término inglés: «F7 activa/desactiva niebla de guerra»; «activar/desactivar fog of war»; «NO FOG - Elimina la Fog of War»... Fog of war es el nombre de una técnica utilizada en juegos como Age of Empires y Command & Conquer que mantiene oculto al enemigo hasta que el jugador explora la zona en que se encuentra.
3. Carl von Clausewitz, Vom Kriege, Berlín, 1832. Traducción española: De la guerra, Editorial Labor, Barcelona, 1984.
4. La terminología militar moderna comprime estas condiciones en el acrónimo VUCA (volatile, uncertain, complex, and ambiguous).
5. La guerra informática o infoguerra (information warfare, infowar o I-War) consiste en la infiltración en las redes y sistemas informáticos del adversario para sabotear o destruir su capacidad operativa. La guerra cibernética o ciberguerra (cyberwar) tiene un significado mucho más amplio que remite al uso generalizado de las nuevas tecnologías en los componentes de la guerra convencional (armamento, comunicaciones, espionaje, logística, abastecimiento...). El concepto de guerra en red (netwar) se refiere a la confrontación, en una dimensión internacional o planetaria, con actores no estatales o paraestatales organizados en redes (fuerzas irregulares, grupos terroristas y paramilitares, bandas de traficantes...) e incluye, entre otros medios, la guerra informática, el espionaje, el sabotaje, las operaciones de fuerzas especiales y las tácticas de propaganda y subversión.
6. «War and Analogy», International Herald Tribune, 19.4.1999.
7. La traducción española de rogue states (Schurkenstaaten en alemán) es un problema todavía no resuelto. Es fácil reunir más de una docena de variantes en textos políticos y periodísticos, en un abanico de calificativos que recoge todas las lacras y maldades de la especie humana: estados bandidos, estados bellacos, estados bribones, estados canallas, estados criminales, estados delincuentes, estados gamberros, estados granujas, estados ilegales, estados irresponsables, estados parias, estados pícaros, estados piratas, estados rufianes, estados truhanes, estados terroristas, estados tramposos, estados villanos... Acaba de traducirse al español la obra Rogue States. The Rule of Force in World Affairs, de Noam Chomsky, con el título Estados canallas. El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales, Paidós, Barcelona, 2001 (traducción de Mónica Salomón). «Estados rebeldes» encaja bien con la condición de un grupo de países que las potencias que han formulado el concepto consideran en situación de rebeldía tácita o explícita contra el orden internacional. Es la traducción que utiliza el historiador estadounidense Gabriel Jackson, buen conocedor de la lengua española (cf., por ejemplo, «A propósito de las armas de destrucción masiva», El País, 23.11.2001). «Although the origin of the word 'rogue' is unknown, a rogue has come to mean an unprincipled, disorderly character. It may have come from the term 'rogue elephant,' designating a vicious, male elephant rampaging outside the herd. Now the word is used in conjunction with the word 'state' as a derogatory label for a country led by a crazy, habitually belligerent person rampaging outside the norms of civilized society and international law» (Nicholas Berry, «The Self-Serving 'Rogue State' Doctrine», Center for Defense Information, Washington, 16.6.2001).

 

 

 

 

 

 

 

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