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COMUNICACIONES


II Congreso Internacional de la Lengua Española

Del 16 al 19 de octubre se celebró en Valladolid, con impecable organización de la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, el segundo Congreso Internacional de la Lengua Española, continuación del que en 1997 tuvo lugar en Zacatecas (México). Una «e» por logotipo (la e de «español», pero también la e- prefijal del inglés que tanto nos complica la vida a los traductores: ¿«electrónico», «cíber», «en línea», «internético», «digital»?) condensaba el lema «el español en la sociedad de la información», que en realidad daba cobertura a cuatro grandes bloques temáticos:

  • El activo del español.
  • El español en la sociedad de la información.
  • Nuevas fronteras del español.
  • Unidad y diversidad del español.

Cada uno de estos bloques, coordinado por una o varias personalidades que actuaban como ponentes principales, incluía varios paneles, con una loable pretensión de exhaustividad, quizás poco práctica para quien pretendiera in situ exprimir todo el jugo al Congreso; menos mal que nos queda el recurso a la Red: el sitio oficial del Congreso o el archivo con las ponencias y debates. Dentro del tercer bloque, coordinado por el académico Ángel Martín Municio, se inscribía el panel dedicado a la traducción en español, dirigido por Maria Teresa Cabré, que contó con la presencia de traductores profesionales (entre los que figuraba uno de nuestros redactores), profesores de traducción y expertos en traducción automática.

De las sesiones plenarias y mesas redondas destacamos las sensatas opiniones de José Antonio Millán sobre el futuro del español en la Red y algún juicio iconoclasta y demoledor, como el del empresario argentino Martín Varsavsky: «el español en Internet va bien, lo que va mal es que la mayoría de los países hispanohablantes son pobres». El Congreso sirvió para difundir iniciativas ya consolidadas (como la biblioteca virtual Miguel de Cervantes) y para anunciar proyectos futuros, como el Observatorio de Neologismos de las Academias de la Lengua. Los discursos políticos, siempre previsibles, fueron pronunciados con renovados bríos y ese inútil afán competitivo que suelen rezumar las comparaciones entre lenguas. Bastante mejores, como cabía esperar, los discursos de los literatos, exceptuando el de Cela, que repitió el mismo que leyera cuatro años atrás en Zacatecas (parece que el autoplagio es ya una vieja costumbre de don Camilo). Si García Márquez escandalizó a muchos en Zacatecas con su «español global», Carlos Fuentes nos recordó en Valladolid que el español es «una lengua impura y en su impureza reside su valor, su tradición, su renovación y su comunicabilidad». La Academia, gracias a su nuevo portal lingüístico -que ofrece servicios tan valiosos como la posibilidad de consultar en línea el ntlle: Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española-, está en mejores condiciones de afrontar la aparente contradicción de «dar esplendor» a nuestra común impureza.

PUNTOYCOMA

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