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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


Nuevas formas de gobierno (y efectos terminológicos de la globalización)

«Es gobernanza, la palabra castiza.»
Carlos Fuentes

A runaway world. Anthony Giddens, el padre de la «tercera vía», condensa en esta imagen la vorágine del cambio en Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Taurus, Madrid, 2000. Los efectos de la globalización se reflejan también en el torbellino de neologismos de las ciencias sociales. Y en aquellas traducciones que se aferran a la seguridad aparente de ideas caducas y entablan un diálogo de sordos con una realidad que las desborda.

Es curioso que, en diez años de búsqueda y entre tantas traducciones dispares de governance ¾dejemos de lado las disparatadas, que las hay¾, muy pocos tropezaran en el diccionario con la voz «gobernación», el feliz hallazgo del diario Avui que nos brinda Alfonso Torrents dels Prats en el número 70 de PUNTOYCOMA. Más curioso es, ciertamente, que prosperara tanto y durante tanto tiempo la espuria «gobernabilidad» sin que el Ejército de Salvación de la Lengua dijera esta boca es mía. Bien es verdad que, ante la premura de los neologismos técnicos, los bomberos del idioma suelen llegar tarde y echar agua al fuego que no deben. De poco nos ha servido el consejo de García Márquez: «Asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir.»

Algunos estudiosos de la ciencia política habían barajado ya, como es lógico, el término «gobernación»; con muy poco éxito, quizá porque esta palabra por sí sola no resolvía el problema, confundía el discurso y dejaba al lector a dos velas. El analista Fernando Vallespín, de la Universidad Autónoma de Madrid, propuso alguna vez «nueva gobernación» para referirse a esa «nueva forma de ejercicio del poder en las sociedades complejas» o a esa «nueva situación de conducción de una nave sin timón centralizado» (destaquemos aquí el adjetivo «nuevo»)1. El profesor Vallespín es un especialista en la investigación académica de esta materia. Un detalle nada fútil: hay quien aventura alegremente propuestas basadas en simples criterios lingüísticos ¾que a menudo se reducen a mirar la veleta de «lo que suena bien»¾ sin perder un minuto en averiguar de qué va la cosa.

No nos engañemos. Las traducciones de governance son numerosas y variopintas (superan la quincena de variantes)2, pero se olvida que en los textos españoles se encuentra muy arraigado el término inglés duro y crudo: «governance». Y no se trata de traducciones en la mayoría de los casos, sino de textos redactados por expertos en desarrollo y medio ambiente, economistas, urbanistas, sociólogos y analistas políticos hispanohablantes. ¿Puro esnobismo? ¿Bendita ignorancia? Y eso que han tenido durante años la palabra «gobernación» a mano... Decía uno de ellos, yendo sin ambages al grano del problema: «Gobernancia [sic] es la única alternativa a usar governance»3. Añádase a esta variante la opción académica4 y se verá cuál es el margen de maniobra para traducir de forma verosímil el término de marras.

Más valdría preguntarse a qué se debe esa irresistible querencia por la palabra inglesa entre los profesionales que usan el concepto; es decir, que no se limitan a traducirlo mocosuena. La respuesta es obvia: el debate sobre la gobernanza, que tiene su epicentro en la cultura política anglosajona, trata de nuevas formas de gobierno o gobernación que la teoría académica define precisamente por contraste con el significado tradicional de estos términos.

No entraremos en juicios de valor sobre el carácter y el sentido de esas nuevas formas de gobierno; doctores tiene la Iglesia5. Bastará recordar que dicha teoría se ocupa de los modelos de funcionamiento, regulación y coordinación de las redes de poder e interdependencia que articulan y conforman las sociedades modernas desde los niveles local y regional hasta los planos continental y planetario (redes políticas, económicas y financieras, redes logísticas, de infraestructuras, de seguridad, de información, etcétera). Y que su interés se centra en las interacciones entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil.

Si el significado tradicional de gobernación se refiere al ejercicio vertical y jerárquico del poder por el gobierno y el sistema político-administrativo ¾en una concepción decimonónica del Estado y del orden interestatal que entra en crisis en las postrimerías del siglo XX¾, la noción de gobernanza remite a nuevas formas de dirigir la sociedad con los poderes públicos e, incluso, sin los poderes públicos (governance without government)6. Se trata de un concepto que integra en muchos casos, pero que trasciende en gran medida, el significado de buen gobierno (good government en inglés); «buen gobierno» suele ser una traducción insuficiente, o a todas luces incorrecta, de governance.

La reflexión sobre la gobernanza condensa, en suma, el propósito de la teoría política de ofrecer modelos viables de dirección descentrada -y, por supuesto, descentralizada- de la sociedad en un mundo cada vez más complejo e interconectado y en rápido proceso de globalización. Este es el marco en que se inscriben y adquieren sentido términos especializados como network society (impulsado en inglés por el sociólogo Manuel Castells), policy networks, network governance, multi-level governance, e-governance, Internet governance7, environmental governance8, global governance y muchos otros.

En italiano se ha impuesto ya el término inglés tal cual (la Accademia della Crusca propuso, demasiado tarde tal vez, el neologismo governanza)9. Lo mismo ocurre en alemán y en neerlandés. Por el contrario, franceses y brasileños ¾de forma dirigista los primeros y espontánea los segundos¾ han conseguido imponer, después de la lógica vacilación inicial, traducciones propias, genuinas y transparentes en sus respectivos idiomas: gouvernance y governança; en ambos casos, voces arcaicas reactivadas, al igual que governance en inglés. Se trata en realidad de la misma palabra. La presión de la cultura anglosajona nos devuelve ahora, por medio del inglés americano, numerosas palabras procedentes de esa red que tejió la herencia grecolatina en el dominio lingüístico anglosajón, que nos llegan con un desplazamiento de significado o con un significado totalmente distinto.

Cabría preguntarse en qué fase de aculturación se encuentra una lengua que, para nombrar una nueva realidad, duda de sus propios recursos, cuando los tiene, y se aferra a los anglicismos crudos como única tabla de salvación.

En textos políticos, la equivalencia governance / gouvernance / governança = «gobernanza» es juiciosa y práctica; aunque solo sea porque nos libra del magma terminológico de los últimos años. La bondad de un término técnico habrá de juzgarse al fin por sus resultados (la traducción técnica no es un concurso de belleza). La opción que aquí comentamos abre la puerta a la solución definitiva de un problema endémico, pone coto a la expansión del anglicismo crudo y confiere lógica y sentido a la traducción acotada de governance, governability y good government, una tríada que vive junta pero no revuelta (salvo en muchas traducciones españolas)10. El término reactivado se encuentra hoy ¾un año después de la decisión académica¾ en más de un millar de documentos españoles e hispanoamericanos, muchos de ellos de organismos internacionales.

«El idioma se construye desde el pueblo», decía Luis María Ansón, rompiendo una lanza a favor del uso impropio de «gobernabilidad» en consideración a su raigambre11. Tenía toda la razón el veterano periodista. Solo que, siendo «gobernanza» un tecnicismo de las ciencias sociales, el pueblo está constituido aquí por un foro de analistas políticos, sociólogos, urbanistas, expertos en desarrollo y medio ambiente, economistas12. Españoles e hispanoamericanos. Que decida, pues, «el pueblo»...

Con un talante mucho más práctico que patriótico, podría afirmarse, en efecto, que si ellos tienen governance, nosotros tenemos gobernanza. Un lujo que solo algunas lenguas latinas pueden permitirse.

Amadeu Solà
Amadeo.Sola-Gardell@ec.europa.eu

Notas y artículos sobre la traducción del término governance publicados en PUNTOYCOMA:

40. D. Deferrari: «Governance o las tribulaciones de un terminólogo».
65. A. Solà: «La traducción de governance».
66. «Libro Blanco sobre la gobernanza europea».
66. B. Sosa Martínez: «Governance: la comprensión y la expresión».
67. «Gobernanza: nueva acepción en el
DRAE».
67. J. A. Tapia Granados: «Gobierno, gobernanza, gobernancia, gobernatura, gobernación».
70. A. Torrents dels Prats: «La chanza de la gobernanza o el dragomán catalán».
71. A. Solà: «Tecnicismos posmodernos y traducción fosilizada»; «Nuevas formas de gobierno (y efectos terminológicos de la globalización)».
PUNTOYCOMA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Fernando Vallespín, «La sociedad ya no se deja moldear por el Estado vertical y jerárquico», La Jornada, México, 29.11.2000; del mismo autor, «Gobierno, gobernanza y responsabilidad», El País, 20.1.2001. Sobre este nuevo concepto político, véase el apartado «¿Qué significa 'gobernar'?» en F. Vallespín, El futuro de la política, Taurus, Madrid, 2000, pp. 119 y ss.
2. Relación no exhaustiva de traducciones del término governance documentadas en textos políticos: buena administración, buena gestión pública, buen gobierno, buena conducción, buena gobernación, ejercicio del poder, función de gobierno, gestión de los asuntos públicos, gobernabilidad, gobernabilidad democrática, gobernabilidad participativa, gobernalidad, gobernacia, gobernación, gobernancia, gobernanza, gobierno participativo, nueva gobernación, nueva gobernación participativa, sistema de gobierno... Es inútil buscar alguna lógica en esta panoplia de variaciones, a menos que se interprete como un paradigma de la «riqueza de matices» de la traducción asimétrica y modulada.
3. Roberto Espíndola, autor del artículo «Democracia y gobernancia en América Latina», Situación, Bilbao, 1996.
4. La Real Academia Española ha recogido la nueva acepción de gobernanza en la vigésima segunda edición de su Diccionario (2001).
5. Por ejemplo R.A.W. Rhodes, autor de un manual básico en esta materia: Understanding Governance, Open University Press, Buckingham,1997. O la socióloga Renate Mayntz: «New Challenges to Governance Theory», Jean Monnet Chair Papers, European University Institute, 1998; versión española en Instituciones y Desarrollo, nº 7, noviembre de 2000 (en esta traducción, supervisada por la autora, se optó por dejar en inglés el término central del artículo). Un resumen de la cuestión en dos páginas: «Understanding the concept of Governance», Global Development Research Center, 2001.
6. Cf. F. Vallespín, El futuro de la política, p. 132.
7. Algunos documentos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual se refieren ya a la «gobernanza (en el ámbito) de Internet». Los textos ingleses distinguen entre Internet management e Internet governance.
8. Los textos ingleses distinguen entre environmental management y environmental governance, water management y water governance, etcétera.
9. Daniele Vitali, 'La governance: un termine adatto per un concetto già notto?', Inter@lia, nº 16, Bruselas-Luxemburgo, 2001.
10. Cf. A. Cerrillo, «La cooperación al desarrollo y el fomento de la gobernabilidad», Instituciones y Desarrollo, nº 8-9, mayo de 2001; véase especialmente el apartado «Gobernanza, gobernabilidad y buen gobierno: una aproximación teórica». Véase también César Nicandro Cruz, «Gobernabilidad y governance democráticas: el confuso y no siempre evidente vínculo conceptual e institucional», Desarrollo Humano e Institucional en América Latina, nº 23, 6 de noviembre de 2001.
11. L.M. Ansón, «El idioma del pueblo», La Razón, 11.1.2001.
12. Véase un caso práctico en J.A. Sánchez de Juan, «La ciudad y la innovación», Scripta Nova, nº 69, agosto de 2001: «Utilizo aquí el término 'nueva gobernanza urbana', en relación a su homónimo inglés new urban governance, para indicar las transformaciones experimentadas en las formas de gobierno urbano contemporáneo. [...] El término 'gobernanza', tal y como aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, expresa a mi entender mejor que ningún otro [...] los contenidos de dicha transformación en las formas del gobierno urbano contemporáneo.» Como tecnicismo lo ha interpretado también Ramón Tamames en «Gobernanza europea y Libro Blanco ad hoc», Estrella digital, 31.8.2001.

 

 

 

 

 

 

 

 

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