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En la sección «Colaboraciones» se recogen opiniones y propuestas firmadas por lectores o por miembros de la Redacción cuando intervienen a título personal. La responsabilidad de los cabos sueltos firmados y de las colaboraciones incumbe a sus autores. PUNTOYCOMA

COLABORACIONES


Risk capital, «bonos basura» y las funciones del traductor

Torrents dels Prats no parece estar de acuerdo con mi idea de que, en algunos contextos, risk capital podría traducirse por «capital en acciones ordinarias». Torrents se pregunta si acaso no sabemos que «todas las sociedades por acciones, para utilizar la terminología italiana, emiten acciones ordinarias» Entonces, prosigue, «¿cómo vamos a distinguir las unas de las otras?».

Quizás si Torrents hubiera leído con más detenimiento lo que escribí y en concreto la cita del Penguin Dictionary of Economics según la cual risk capital es «sometimes used as a synonym for equity capital», no se hubiera hecho esa pregunta retórica, ya que equity capital es precisamente el capital en acciones, que serán por supuesto «ordinarias», si no se especifica otra cosa. Los economistas llevan siglos (y no exagero) discutiendo sobre conceptos, términos y definiciones y la jerga económica está llena de ambigüedades e incoherencias. Torrents dice que en expresiones como «capital de riesgo», «capital riesgo» o «capital-riesgo» se hace caso omiso del método clásico utilizado para las definiciones, consistente en recurrir al género próximo y la diferencia específica. De acuerdo, pero el problema es que eso mismo es aplicable al inglés risk capital (que no es high-risk capital). Está fuera de las atribuciones (y de la capacidad) de los traductores «arreglar» terminológicamente los ámbitos en los que actúan cuando en dichos ámbitos hay ambigüedad. El traductor ha de limitarse a reconocer los problemas y verter el texto lo mejor posible. Si se pregunta a un economista qué es el capital, uno dirá que el capital son «las máquinas e instrumentos» de producción (Böhm-Bawerk), otro contestará que el capital es «el dinero» que valen dichos instrumentos (Clark, Knight), otros incluso dirán que el capital es «una relación social», un valor que tiende a expandirse (Marx). Quizá la polémica más importante entre economistas del siglo xx fueron precisamente las capital controversies entre los dos Cambridge (Inglaterra y Massachussets), que enfrentaron a Joan Robinson y Paul Samuelson. Y un aspecto principal de esas controversias fue en concreto el del concepto de capital.

Por otra parte, si Torrents dels Prats convence a alguien de alguna institución financiera -sea un banco de un país hispanohablante, el fmi o la reciente y tristemente famosa Gescartera- para que la denominación equivalente en castellano al venture capital o risk capital del inglés sea «capital de alto riesgo», yo no me opondré, evidentemente eso será muy válido... en algunos contextos. Pero dudo que, en general, en medios financieros se acepte «capital de alto riesgo» como traducción habitual de risk capital. Probablemente le dirían al traductor metido a buscar precisión terminológica que un risk capital no es lo mismo que un junk bond. Como explica el Diccionario de términos financieros y de inversión de Mochón y Aparicio (Madrid, McGraw-Hill, 1995, p. 59), los bonos emitidos por sociedades de poca solvencia o para operaciones financieras de alto riesgo como «opas hostiles» o compras con fondos «apalancados» (prestados), que prometen alta rentabilidad «por los altos riesgos a los que se encuentran sujetos», se denominan junk bonds, «bonos basura». Y risk capital puede referirse a este tipo de loan capital (bonos), efectivamente, pero también puede referirse a otras cosas, por ejemplo, a equity (es decir, acciones ordinarias) de empresas simplemente dedicadas a actividades nuevas. Lo que propone Torrents es como traducir British por «inglés», lo cual tampoco está tan mal, si no importa ignorar la existencia de lo galés y lo escocés.

José A. Tapia Granados
New School University - Nueva York
tapiaj01@newschool.edu

 

 

PUNTOYCOMA cierra con este artículo el debate sobre la traducción del término risk capital que se inició hace dos años y sigue el hilo de las siguientes colaboraciones:

61. J. Calvo Basarán: «¿Ángeles o apalancadores? Algunos términos de capital-riesgo».
62. J. L. Martín Yuste: «La disposición gráfica de los compuestos "vulgares" españoles: a propósito de capital-riesgo».
64. J. A. Tapia Granados: «Sobre "capital-riesgo" y otros aspectos de la jerga económica».
65. J. L. Martín Yuste: «Breve réplica a José A. Tapia».
65. J. Calvo Basarán: «Apalancado pero contento. Réplica».
66. J. F. Aguiló Piña: «Algo más sobre el capital-riesgo».
68. J. A. Tapia Granados: «Sobre leyes, capitales y riesgos de la traducción: más sobre "capital-riesgo"».
69. A. Torrents dels Prats: «Capital de alto riesgo».
71. J. A. Tapia Granados: «Risk capital, "bonos basura" y las funciones del traductor».

Dice Álex Grijelmo que en cuestiones de lengua no es tan importante tener razón como tener debate. Dado que la traducción es ella y su circunstancia, el lector habrá de decidir qué solución responde mejor a los imperativos y necesidades de sus textos. Pero, para que no se nos acuse de no salir al albero, diremos que preferimos y recomendamos el término utilizado en la legislación española: «capital-riesgo». Remitimos al glosario que publicamos en el número 61 de este boletín. Para elaborar dicho glosario se tomó como base la legislación española y se contó con la colaboración del profesor José Martí Pellón, especialista en la terminología relacionada con el capital-riesgo.
PUNTOYCOMA

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