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Correl

Ahora que se han acallado los ecos de la discusión sobre emilios y corceles, cuando algunos parecen contentos de haber hallado una buena solución y ésta empieza a verse tímidamente en mensajes (¿o debería decir correles?), es hora de decir la verdad: la discusión ha sido bonita y hasta poética, pero al fin y al cabo inútil. Inútil, ya que trata de solucionar un problema inexistente. Todo parte de la premisa, a mi entender falsa, de que la traducción de e-mail no puede ser correo, mensaje o dirección (electrónica) por ser estas soluciones largas y engorrosas. ¡Como si fuera la única vez que el término español para designar un concepto es más largo que el inglés! Además, como ya se ha indicado en la propia discusión, basta con no decir electrónico/a cuando ya se sabe que lo es para que la longitud deje de ser argumento.

El único problema que presenta la traducción de e-mail es el de las direcciones, por ejemplo en las tarjetas de visita. Ahí está la cuestión y no en otra parte. Acostumbrados como estamos a poner tras la dirección postal el número de teléfono y de telefax con las brevísimas expresiones tel. y fax, dirección electrónica nos resulta escandalosamente largo. Pero no porque lo sea, sino porque en esa posición resulta largo. Parecida cantidad de caracteres tiene apartado de correos y no plantea problema alguno, ni se oyen voces en favor del uso de P.O. Box. La diferencia es que apartado de correos no es una descripción del dato aportado, sino el propio dato. Para complicar más las cosas, otro nuevo dato ha hecho recientemente su aparición en las direcciones personales: el URL, término de una brevedad ejemplar.

¿Qué hacer? Lo más sencillo es no poner nada. Estos últimos datos no precisan descripción. Son claros y obvios. El número de teléfono sí que requiere aclaración, pues un número puede ser de teléfono o de fax. Incluso puede ser privado o profesional. Pero una dirección electrónica o un URL no se prestan a confusión. Y si mucho aprieta la voluntad de mantener un paralelismo con el resto de los datos (aunque delante de la dirección postal no se pone estrictamente nada), bastaría con recurrir a viejas prácticas del español y escribir, como ya he visto hacer y yo mismo he hecho en ocasiones, c/e. Como toda contracción, escrita sin contexto puede parecer ininteligible, pero seguida de agapito.perez@mi.casa.es no se presta a ningún equívoco.

Josep Bonet
josep.bonet-heras@ec.europa.eu

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