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A vueltas con outsourcing

Espero no aburrir ni molestar a nadie si traigo nuevamente a colación el concepto de la correspondencia biunívoca. La adhesión a este concepto puede tener consecuencias desafortunadas tanto para la transcripción como para la traducción. Los traductores partidarios de la biunivocidad (¡toma castaña!) estiman que la traducción de una palabra inglesa al español debe ser una palabra española única, una sola, y recíprocamente. ¿Quién lo ha dicho? Y así llegamos a engendros tales como tercerizar y externalizar (oigo los huesos de Antonio de Nebrija y Andrés Bello revolverse en sus tumbas respectivas) como traducción de outsourcing, que es a lo que voy.

Para la traducción de esta palabra inglesa podemos quedarnos siempre con «contratación externa» que figura en el diccionario de Enrique Alcaraz (sin el «sub»). Pero creo que dentro de la variedad de traducciones que presenta PUNTOYCOMA en sus números 44 y 52 se nos olvidó una importantísima, que en mi opinión soluciona el asunto definitivamente. Me refiero a la palabra contrata que la Academia define como «3. Contrato que se hace con el gobierno, con una corporación o con un particular, para ejecutar una obra material o prestar un servicio por un precio o precios determinados.»

No creo que exista una definición que se ajuste más a outsourcing. Para utilizar esta solución en la práctica tendremos que recurrir a expresiones adverbiales del tipo «por contrata» o «a contrata» y así diremos: «El Ayuntamiento de Madrid presta el servicio de recogida de basuras por contrata», o bien «como sigan lloviéndonos los pedidos para estos juguetitos tendremos que darlos a contrata», hablando familiarmente: «darlos fuera». En todo caso, ésta es mi solución favorita y la que utilizo cuando interpreto.

Alfonso Torrents dels Prats

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