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CABOS SUELTOS


Lettre de mise en demeure

Cuando la sección de cabos sueltos era aún de cabos por atar (título éste si cabe más «proactivo» que el actual), es decir, allá por el número 9 de PUNTOYCOMA, se abordó el problema de la traducción de lettre de mise en demeure. Entonces se proponía utilizar indistintamente «carta de emplazamiento» o «carta de requerimiento», con cierta preferencia por el segundo equivalente, que se justificaba por los usos de la doctrina jurídica. No obstante, tanto en las sentencias del Tribunal de Justicia como en las conclusiones del Abogado General se viene empleando sistemáticamente escrito de requerimiento, expresión más forense que se recomienda utilizar.



Traceability: trazabilidad

En una conferencia reciente en nuestro Servicio de Traducción, de la que por su interés daremos cuenta ampliamente en estas páginas, Álvaro García Meseguer nos hacía la siguiente aclaración sobre la traducción de traceability en textos comunitarios: «traceability se traduce por "rastreabilidad", lo que no estaría mal de tratarse de una voz nueva; pero sucede que, en Teoría de la Calidad, se emplea desde hace mucho tiempo el término trazabilidad. Significa "seguir el hilo" y se trata de un tecnicismo ampliamente conocido y bien acuñado.»



Escritural

En la maraña de información sobre el euro, en su mayor parte traducida, nos ha llamado la atención el neologismo escritural. Algunos especialistas en la materia no han dejado pasar la ocasión de mencionar el carácter neológico de este término y la conveniencia de su difusión:

«Durante los tres años de la etapa B de la tercera fase de la UM, el euro se convierte en moneda escritural. Se significa con ello que ya será algo más que una moneda de cuenta, pero sin funcionar aún como auténtica moneda emitida y acuñada; es decir a modo de auténtico papel moneda. [...] Aunque en lengua española no existe la palabra escritural, sin embargo, cabe admitirla sin mayores problemas, pues da idea muy precisa de que con esa moneda pueden escriturarse contratos de todas clases y cuantificarse no importa qué tipo de transacciones» (Ramón Tamames, Unión monetaria y euro: La recta final, Ed. Espasa, 1998).

En un texto oficial español, el Plan nacional para la transición al euro, encontramos algunos ejemplos de dicho término:

«El euro comienza a utilizarse de forma escritural (no existen todavía monedas y billetes). Puede utilizarse en transacciones, transferencias, anotaciones, en actos jurídicos, etc.»

«Todos los pagos escriturales (a través de referencias en cuentas bancarias) se efectuarán exclusivamente en euros.»

PUNTOYCOMA

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