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La traducción de e-mail y el caracol cartero

En el número anterior de puntoycoma, Miguel Candel proponía acuñar el neologismo corr.el para traducir el e-mail inglés. Se trata de una solución breve, pronunciable y que admite perfectamente la derivación para formar el verbo y el adjetivo correspondientes. No conozco ninguna propuesta mejor que esta, a la que solo cabe hacer una mínima objeción: el punto, que marca muy bien el origen híbrido de la palabra -como el guión de e-mail-, puede dar problemas ahora que la mayoría de los tratamientos de textos corrigen automáticamente todo signo de puntuación seguido de texto sin el preceptivo espacio de separación. Por esta razón creo que podría dejarse simplemente en correl. Una abreviatura de este tipo puede lexicalizarse sin mayor problema, como ocurre con los acrónimos de uso frecuente y fácilmente pronunciables. Hasta ahora ninguna de las propuestas de hispanización de e-mail parece haber conseguido la aceptación general. Hay, por lo tanto, cierto margen para intentarlo con esta nueva propuesta. José Antonio Millán señala, en la sección "vocabulario" de Ciberp@ís (nuevo suplemento semanal de El País), que soluciones como "Correoe y corrEo [...] funcionan mal en la lengua hablada". Pero hay otras y él mismo cita, sin defenderla, "emilio".

"Emilio", que los políglotas convierten en "ismael", se nos presenta como una alternativa castiza e ingeniosa al e-mail, pero ambos son la prueba de que no nos hemos atrevido a crear un término sencillo, pronunciable, motivado y, sobre todo, productivo como puede ser correl. Elevar a rango de neologismo técnico (como lo son e-mail y to e-mail) estas simpáticas ocurrencias significa renunciar a recursos más sólidos para salir al paso de la versatilidad léxica del inglés. Correl demuestra, creo, que se pueden encontrar soluciones válidas sin necesidad de "electrificar" nombres propios.

Los partidarios de emilio e ismael dicen defender la creatividad y el juego como factores lexicogénicos, pero también corr.el (correl) —como señalaba Miguel Candel en su nota— puede hacernos pensar en correveidile (y hasta en corcel, fonéticamente próximo y que denota también rapidez). Además de ser más transparente, correl es más "original" que emilio o ismael, basados ambos en la grafía o en la pronunciación de e-mail. El uso de un registro neutro puede ser otro argumento a favor de correl: a nadie sorprendería oír a dos chavales hablar, refiriéndose al correo electrónico, de emilios, ismaeles o lo que se les pueda ocurrir (que eso han de decidirlo ellos), pero ¿quién no se extrañaría ante, por ejemplo, un simposio que llevara por título: "El emilio: clave de la sociedad de la información"? Se nos dirá que todo es cuestión de tiempo, pero en estos casos el tiempo siempre juega a favor del inglés: o sea, e-mail/iméil para todos y se acabó.

La abreviatura inglesa e- (de electronic) convertida en prefijo empieza a ser productiva en inglés: e-business, e-commerce, e-banking. Si se quiere traducir sin demasiada ortopedia, habrá que buscar un equivalente castellano de este prefijo (¿por qué no el postfijo -el?) que, con las debidas licencias para facilitar la pronunciación, pueda ser igualmente productivo: comercel, etc.

Los franceses han acuñado courriel (en Canadá) y mél (de messagerie électronique) que defiende la Délégation générale à la langue française. De momento parece imponerse el primero. Ya veremos qué pasa. Lo que no parece prosperar en ningún país francohablante es el uso de una palabra de su acervo, por ejemplo émail (esmalte), a la que se añade por las buenas otra acepción. Si apuestan por courriel (con la terminación -el de électronique), es quizás porque en su día tuvieron el acierto de traducir software por el invento logiciel, y de crear a partir de él toda una serie de neologismos relacionados terminados en -ciel (didacticiel, graticiel, producticiel, progiciel, traducticiel, etc.) que no han tenido ningún problema en implantarse y difundirse en francés. Nosotros seguimos con "nuestro" software porque se quiso atajar el imperio del blando y etéreo software con un durísimo "soporte lógico", que no ha cuajado.

Snail mail

Desde la generalización del correo electrónico, los ingleses llaman snail mail al correo tradicional. Ya hemos visto muchas veces correo caracol, cuando podríamos quizá hablar, si no nos contentamos con correo a secas y queremos recurrir también al simbolismo animal, de correo (de) tortuga o tortuguil. At a snail's pace: el paradigma de la lentitud es el caracol para los anglohablantes y la tortuga para nosotros ("a paso de tortuga"). Los dos con la casa a cuestas, pero la tortuga algo más ligera.

Luis González
luis.gonzalez@ec.europa.eu

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