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Sobre la empleabilidad y algunas discriminaciones

En un artículo sobre las difíciles relaciones entre el español y la informática, recomendaba hace poco Antonio Vaquero (ABC del 25/11/97) que dejara de considerarse incorrecto el uso de una palabra nueva si ésta está bien construida. Pues bien, lo ocurrido con "empleabilidad" pone de manifiesto lo reacios que somos a aceptar nuevos términos: como existían dudas sobre su sentido, se prefería sustituir la palabra por perífrasis definitorias. Pero, curiosamente, esas mismas dudas no abrumaban a ingleses, franceses e italianos a la hora de utilizar employability, employabilité y occupabilità, tan correcta o incorrectamente construidas como su correspondiente española. En cambio, en los textos en español aparecía "capacidad de inserción profesional" como podía aparecer "adaptación de los conocimientos del trabajador a las exigencias del mercado" o "susceptibilidad de ser empleado". Evidentemente, el impacto del mensaje no era el mismo pero, eso sí, todas las palabras estaban en el DRAE. Afortunadamente, la Cumbre de Luxemburgo ha eliminado las últimas reticencias ante una palabra que ya vienen utilizando sin tantos miramientos los especialistas (véase el artículo de Álvaro Espina en El País del 10/11/97).

El primer logro de la Cumbre de Luxemburgo está ahí. Lo que por desgracia la Cumbre no abordó fue la cuestión del âgisme [EN: agism]. A falta de soluciones satisfactorias seguimos traduciéndolo por "discriminación por motivos de edad", tan claro como poco económico. Pero las demás propuestas -gerontismo, juventismo- no acaban de cuajar. Quedamos a la espera de ideas.

X. Valeri

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