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DEBATES


De estambres y pistilos

Soy aburridamente clásico para algunas cosas, y el paso del tiempo no me hace más flexible, que digamos. Estos últimos años les he ido cogiendo manía a los eufemismos, entre los que pretende ahora abrirse paso la palabra género para suplantar a la palabra sexo.

Comprendo y comparto la posición de quienes dicen que el lenguaje es el reflejo de la cultura en sentido amplio, y que una cultura machista sólo puede generar un lenguaje machista. Me parece deseable evitar el sexismo en el lenguaje, porque me parece rastrero mantenerlo en la vida.

Pero ¿qué es lo que tengo que evitar ahora en el lenguaje? ¿el generismo?

Rezumaba el tardofranquismo sus últimos efluvios cuando un humorista (creo que Forges) escribió: "hay que llamar al pan zrust y al vino frolo". En ese momento aquello me hizo mucha gracia, quizá porque entonces se me daba una higa el tema de la traducción. Ahora que con la traducción me gano la vida ya no me hace ni pizca de gracia el que me vengan con semejante consigna.

Para empezar, no hay palabras malsonantes, sino mentes que les otorgan connotaciones peyorativas. En segundo lugar, a muchos eufemismos pretendidamente halagadores les sale el tiro por la culata. Por ejemplo, dejó de haber tullidos, que venía a querer decir "que han perdido el movimiento del cuerpo o de alguno de sus miembros" y pasó a haber minusválidos, es decir, menos válidos. ¿Menos válidos que quién? Y ahora quieren que deje de haber minusválidos, para que se conviertan en personas con minusvalía. Genial. Así pues, antes no eran personas. Porque, de hecho, a todos los demás mortales raramente los definimos como "persona": persona licenciada en Farmacia, persona futbolista, persona conductor de autobús. En todos los casos se presupone lo de persona. Vamos, que lo de personas con minusvalía es doblemente hiriente.

Yo me alegro de que la ONCE mantenga su castizo nombre y no adopte uno como "Organización supraautonómica de personas con minusvalías visuales en el Estado de las autonomías". Y de que todavía no se haya corregido el Nuevo Testamento para que Jesús vaya por ahí curando a personas con minusvalía.

En Noviembre tuve ocasión de visitar, en El Cairo, una escuela para niñas ciegas, llamada "La luz y la esperanza". Además de la enseñanza primaria y secundaria, aprenden música. Las mayores se integran en la orquesta sinfónica de la escuela, que ha actuado ya en muchos países, también de Europa. Me encantó la ausencia de eufemismos. Empezando por que se autodenominan "ciegas", siguiendo por el uso que hacen del verbo ver ("este adorno lo cuando estuvimos en Hong-Kong, y al volver a casa quise hacer uno igual", o "¿no ves que esta letra no es así?"). Un profesor de inglés, invidente, me presentó a su mujer bromeando: ¡una ciega!"

Pero volvamos al tema de los pistilos.

No veo ni por el forro que las diversas acepciones de género en los diccionarios concuerden con las de sexo, de modo que el trueque de una palabra por otra más bien me recuerda lo del timo de la estampita.

Y con la hiperabundancia de eufemismos vamos haciendo un lenguaje cada vez más farragoso y de más difícil lectura. Tengo entre manos un documento, en una sola de cuyas páginas se nos bombardea nueve veces con el dichoso género:

Gender-Related Development Indices

(...) illustrates existing gender differences among Member States (...)However, when the Human Development Index HDI is adjusted for gender using the Gender Development Index (GDI), a different picture emerges.

(...) thus indicating a relatively high level of gender inequality.

The Gender Empowerment Measure (GEM) is another gender based index, indicating gender disparity related to economic and political decision making.

The highest gender equality can be found in the Nordic Member States and is attributable to high female educational enrolment rates since the 1970s and relatively low disparity between women and men with regard to the percentage of shared earned income.

Although these indices are not flawless, they do indicate that gender inequality continues to exist both within and between the Member States,

It should be noted that gender equality does not depend on income (GDP), because, as shown in Table 2.9, Luxembourg, which ranks highest with respect to basic purchasing power (real GDP per Capita), ranks lowest in the EU with respect to GDI.

Yo me niego a traducir mecánicamente cada vez "gender" por "género", en particular en la perlita cultivada de la cuarta frase (Gender Empowerment Measure).

Y si de lo que se trata es de respetar a la mujer (¿puedo aún decir mujer?), quizá una vía de reflexión nos la proporciona la quinta frase, con el acceso a la educación de las nórdicas.

Por mi parte, yo sigo prefiriendo las relaciones sexuales a las relaciones generales o incluso genéricas, aunque algo ya comprendo la manía del eufemismo, pues vivimos nada menos que en la Unión Europea.

Miguel A. Turrión
JMO A360

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