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DEBATES


Sexismo lingüístico

@

Al hilo de las propuestas del Instituto de la Mujer (véase puntoycoma nº 40) para evitar el sexismo en el lenguaje y con ánimo de participar en el debate, se me ha ocurrido desarrollar una idea que me ha llegado por correo. En lugar del políticamente correcto aunque decididamente farragoso "Estimado/Estimada amigo/amiga" seguido de un texto puritano plagado de muros levantados entre ellos y ellas, me ha llegado una carta encabezada de la forma siguiente: "Estimad@ amig@". El sexismo lingüístico está anclado en el prejuicio, es decir, el juicio que se tiene formado de una cosa antes de conocerla, y por lo tanto para evitarlo deberemos borrar la imagen mental que se crea al utilizar el masculino como genérico, por ejemplo en las profesiones, oficios y titulaciones. Dado que en castellano los géneros son excluyentes, cabría pensar en la posibilidad de eliminarlos totalmente como medida desincentivadora del preconcepto. Así, los médicos y las médicas (tal como recomienda el Instituto de la Mujer) se convertirían en "medics", los taxistas y las taxistas en "taxists" y los secretarios y las secretarias en "secretaris". Pero claro, aparte de las dificultades de pronunciación que se plantean en algunos casos, quedaríamos sumidos en un mundo asexuado y se perdería la belleza de la dicotomía que nos recuerda de vez en cuando que somos animales de sangre caliente, a diferencia de los anglófonos que, como todo el mundo sabe, lo son de sangre fría.

Frente a la eliminación total de los géneros, que no de los sexos, existe otra posibilidad más conciliadora que consiste en hacerlos compatibles zambulléndonos en un mundo hermafrodita. El lenguaje, fiel reflejo de nuestro mundo, debería disponer de contenedores donde cupiesen hombres y mujeres en pie de igualdad. Fundamos en un abrazo a Hermes y Afrodita y hablemos de médic@s, taxist@s y secretari@s.

Ahora bien, no hay razón para limitar el uso de @ al lenguaje escrito. ¿Por qué no añadir una sexta vocal andrógina, que no neutra, a las cinco tradicionales? Su sonido se situaría entre la 'a' cerrada y la 'o' abierta. Instrucciones para su pronunciación: colóquese el dorso de la lengua en el velo del paladar, justo detrás de donde termina el paladar duro, y el ápice de la misma justo delante de los incisivos inferiores sin llegar a tocarlos. Los labios deberán adoptar una forma redondeada aunque abierta, como para hacer anillos de humo.

Claro que habría que acompañar el nacimiento de esta nueva vocal con una serie de churumbeles gramaticales tales como artículos andróginos. El definido, por ejemplo, resultaría el + la = ela; el indefinido un + una = un@; los pronombres genéricos nosotr@s, vosotr@s, ell@s. Y ya que estamos, podríamos aprovechar la ocasión para mostrarnos ecuánimes con aquellos a los que la naturaleza ha dotado de alma de un sexo, que no género, y cuerpo del opuesto refiriéndonos a él/ella-ellos/ellas como elella(s).

En cuanto a la mentalización, aquellos que hemos crecido con los géneros masculino y femenino únicamente nos veríamos obligados a mantener en suspenso la imagen mental del niñ@, chic@ o ancian@. Pero aquellos que crecieran con el tercer género fruto de la cópula de Andrés y Gyné concebirían una nueva imagen andrógina en la que primaría el elemento profesional, por ejemplo, sobre el bigote o el carmín.

Para acabar y en consonancia con lo dicho anteriormente quisiera aportar un granito de arena para disipar la contrariedad que provoca la utilización de la palabra "hombre" con un sentido universal para designar a los mamíferos racionales que somos "ocultando o desdibujando la presencia, aportaciones y el protagonismo de las mujeres". Como da la casualidad de que "hombre" y "hembra" comparten todas las consonantes, @ nos viene como anillo al dedo para designar a los hombres y las mujeres sin discriminación y con carácter genérico y universal. Como ilustración de mi propuesta, ahí queda la famosa frase, esta vez políticamente correcta: "ela h@mbr@ es un@ lob@ para ela h@mbr@", y ¡todos contentos!

Myriam Nahón
SCIC

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