capítulo precedentePágina principal

BUZÓN


Jornadas de Toledo (respuesta a J. Boter)

Sin querer entrar en polémicas estériles pero por respeto al trabajo de quienes colaboraron en la organización de las Jornadas de Toledo quiero precisar a J. Boter lo siguiente:

  1. El anuncio y el programa de las Jornadas se colgaron en los tablones de las diferentes unidades con más de un mes de antelación.
  2. Fue el comité de organización, formado por representantes del SdT de la Comisión pero también de la Conferencia de Facultades de Traducción, de APETI y de la Escuela de Traductores de Toledo, el encargado de seleccionar a ponentes e invitados. El criterio de selección tuvo mucho que ver con el carácter eminentemente práctico de las sesiones de trabajo. La organización cuatripartita implicó la limitación del número de ponentes procedentes de las instituciones comunitarias, ponentes que, dicho sea de paso, tuvieron intervenciones que fueron seguidas con gran interés por los asistentes y valoradas muy positivamente por el resto de organizadores.
  3. No hubo restricción alguna a la participación de traductores procedentes de las instituciones comunitarias, como tampoco existía ninguna a que aportaran contribuciones a las Actas. La misma estructura de las Jornadas, articuladas en mesas redondas, permitió intervenir a quienes lo desearon. Por otra parte, a todos los traductores de la Comisión que quisieron asistir se les concedieron dos días de "mission sans frais" que, además, coincidían con el comienzo de un período habitual de vacaciones.
  4. No sé a quién te refieres cuando aludes a las camarillas y creo que no merece la pena intentar averiguarlo. Lamento, eso sí, que hayas tenido una percepción tan negativa de algo que se organizó con la mejor de las intenciones y que tuvo un desarrollo y un resultado más que satisfactorios. De todos modos, quedo a tu disposición y a la de quien lo desee, para aclarar cualquier otra duda al respecto.
Xavier Valeri

Carta a D. Alfonso Torrents dels Prats

D'après certains noms, ils
imaginaient des pays d'autant
plus beaux qu'ils n'en pouvaient
rien préciser.


G. FLAUBERT

Estimado señor:

Tras leer su carta publicada en el nº 34 de PUNTOYCOMA, en la que se refiere a mi artículo "Saques de esquina" (PUNTOYCOMA nº 31), tengo la impresión de que se ha producido un malentendido que me gustaría disipar.

Es cierto que aquella nota está escrita pensando en unos lectores, como mis compañeros de las instituciones europeas, conscientes del conflicto sobre la aplicación de las listas de países -y sucesivos parches, remiendos y apostillas- que proliferan por aquí. Como ya habrá podido comprobar al leer el especial "Toponimia", las opiniones en este terreno están más que divididas, y al ritmo que vamos engendrando propuestas y contrapropuestas, el sabio Paganel se va a quedar en simple grumete a nuestro lado. Afortunadamente, PUNTOYCOMA se lee extramuros y, aún mejor, se critica, lo que no puede sino servirnos de acicate a todos para cuestionar lo acertado de nuestras propias afirmaciones.

Si yo tuviera que esgrimir argumentos en favor del uso de una lista de países, suscribiría casi en su totalidad las palabras de Miguel Candel (cf. nº 34 de este boletín). Dejo para otra ocasión los puntos en que la Lista de las Naciones Unidas me parece discutible. Sin embargo, mi intención en el tema que le tocó a usted "una fibra sensible" era distinta.

Independientemente de que, en el terreno que nos ocupa o en cualquier otro, el traductor institucional se guíe por unas pautas y las aplique, su compromiso con la coherencia del texto debería ser total, y ya sabemos lo difícil que resulta mantener la unidad de criterios a lo largo de las páginas. En el caso de Costa de Marfil/Côte d'Ivoire me parecía claro que el traductor había utilizado "su" norma sin pararse a pensar en que ya existía otra norma en el mismo documento ni en que, con tal proceder, ese país africano cambiaría de nombre cada pocas líneas.

El segundo punto que expone usted me parece que entronca con un problema de distinta índole: la grafía española de algunos nombres foráneos, que, en último término, podría remitirnos a la transcripción, frecuentemente confundida con la transliteración pero diferente de ésta. Los casos de exónimos como Londres, Marsella, Aquisgrán y Gdansk, citados en su carta, parecen relativamente claros (aunque también se podría plantear el aspecto del uso diacrónico de los exónimos, no parece éste el momento oportuno). Lo controvertido del asunto es el empleo de aquellas grafías que, como Abidjan, Djibouti, Bhután, Rwanda, Zimbabwe, etc., irritan a algunos traductores, periodistas o lingüistas –aunque quizá sean éstos los mismos que no tienen dificultades al leer nombres como Bhopal, Kamchatka, Kwai, Dzhojar, Schwarzkopf, Zbigniew o Nguyen, por ejemplo.

En cuanto a la homofonía Abidjan/Abiyan/Abiyán, que, según su argumentación, podría inducir a error a la hora de identificar el país en que se encuentra esta ciudad, quisiera discrepar de usted: Barcelona, Linares y Córdoba son también nombres de ciudades americanas y, a mi juicio, no tiene por qué haber confusión con sus homónimas españolas.

Entre otras cosas, hay una buena dosis de subjetivismo en la apreciación de lo que nos resulta aceptable o inaceptable en este asunto. A ese subjetivismo hay quien le coloca el marbete de "casticismo", pero le aseguro que, contrariamente a lo que parece deducirse de su carta, éste no es patrimonio exclusivo de Lavapiés ni de Chamberí (¡vaya!, el de Madrid, no el de Francia). A los castizos se los puede ver tanto en el Moll de la Fusta como en San Mamés, tanto en el Paseo de los Tristes como en el Timanfaya. Lo grave sería que el castizo se volviera torvo, se calara el castoreño y no se apeara de la acorazada de picar, pero afortunadamente no es así.

Permítame que acabe agradeciéndole la generosidad con la que califica mi articulillo y recogiendo para otro fin las palabras que usted mismo emplea como colofón de la nota preliminar a su Diccionario de modismos ingleses y norteamericanos: "Tratándose, naturalmente, de un desquite incruento, el resultado no podía ser otro que una fecundísima colaboración". ¡Eso espero!

Le saluda muy atentamente,

Miguel Ángel Navarrete
BAK 1261
Parlamento Europeo

capítulo precedentePágina principal