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RESEÑAS


Guadalupe Aguado de Cea
Diccionario comentado de terminología informática

Paraninfo, Madrid, 1994

Lo que este libro contiene es, en esencia, la tesis doctoral defendida por la autora en la Universidad Complutense de Madrid. Emilio Lorenzo, que la dirigió, ha escrito también el prólogo. La autora declara que su propósito básico ha sido la formación y análisis de un corpus léxico sobre la especialidad denominada informática. Este corpus lo obtiene fundamentalmente a partir de textos escritos (revistas técnicas y generales, suplementos especializados de diarios, libros de texto y de aplicación, manuales, diccionarios técnicos, etc.), aunque en ocasiones se remite también a los usos orales. Se trata, pues, "de un trabajo de carácter empírico y enfocado desde la óptica de la traducción". En ningún momento se alude a que este trabajo empírico haya sido guiado por una teoría terminológica. Se diría que la autora ha considerado irrelevante este aspecto y, a la vista de los buenos resultados, habrá que admitir que ha hecho bien. En cualquier caso, de la actitud que preside la presentación de los términos puede deducirse que se sentiría más a gusto con unos planteamientos como los que han venido formulando a lo largo de los últimos años algunos teóricos franceses y canadienses bajo el rótulo de "socioterminología" (reconocimiento de la polisemia y la sinonimia, ??importancia del lenguaje oral, perspectiva histórica, prioridad de la descripción sobre la prescripción, etc.) que con los patrones clásicos wüsterianos.

La estructura del libro responde, en su parte principal, a las distintas vías por las que los términos foráneos (en el caso de la informática, ingleses) pueden incorporarse a nuestra lengua. Se configuran así tres capítulos, que corresponden a "anglicismos" (préstamos puros, a los que se añaden las siglas), préstamos adaptados (a las normas fonomorfológicas del español) y calcos, que se complementan con otro dedicado a los neologismos por afijación. En cada una de estas partes se estudia un grupo de términos informáticos ingleses explicando, en primer lugar, su significado, y a veces también su origen, para luego pasar revista a los términos españoles utilizados para traducirlos y, finalmente, enjuiciar estas traducciones, proponiendo incluso en ocasiones alguna solución nueva. Hay que decir que el contenido informativo es, casi sin excepción, adecuado, que la exposición es acertada, en ocasiones modélica en cuanto a exactitud y concisión, y que la discusión de las posibles traducciones está siempre presidida por un sentido común abrumador. Por ello, la calidad de este diccionario se sitúa claramente por encima de lo que, en este campo de la informática, suele ofrecer el mercado. Además, los términos presentados tienen plena vigencia y son los que realmente aparecen con más frecuencia en las traducciones de informática general. El libro se completa con un índice alfabético de términos ingleses que remite a las páginas en que aparecen comentados y, pieza fundamental para los traductores, un glosario inglés-español de 33 páginas en el que se recogen las soluciones defendidas en la parte principal.

Quienes deseen poner reparos al libro podrán basarse en argumentos tales como el uso indiferenciado de las fuentes y las limitaciones de la autora en el campo técnico. En cuanto a lo primero, hay que reconocer que, por positivo que sea acudir a todo tipo de fuentes, no es muy riguroso ponerlas al mismo nivel y conceder igual peso a la traducción de un término tomada de una revista como Computerworld que a la obtenida en un libro de texto, o a la encontrada en un original español que a la procedente de una traducción. Además, en ningún momento se estudia la frecuencia de uso de las distintas traducciones españolas. En cuanto a lo segundo, es causa de algunos pequeños errores (p. ej. en la entrada analyst no se atina a distinguir las parejas contrapuestas de tipos de análisis "de sistemas/de aplicaciones", función de la clase de producto analizado, y "funcional/orgánico", dos etapas sucesivas del proceso de análisis) y confusiones (p. ej. en la entrada slot se genera, por dar crédito a una traducción dudosa, un cruce entre los términos slot y socket aplicados a circuitos impresos). Estos detalles, sin embargo, en ningún caso empañan el interés del libro, que debería ser, en opinión del que esto escribe, la primera referencia consultada en el ámbito de la informática.

Remigio Gómez
JECL 4/18A

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