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La voz de la experiencia


Estimados colegas:

Os escribo estas líneas para agradeceros, en primer lugar, que me sigáis manteniendo en la lista de "abonados" a vuestro excelente PUNTOYCOMA, que leo con suma delectación. Da gusto ver que todavía hay traductores que se preocupan por la obra bien hecha. Ánimos y perseverancia (lo digo sin la menor condescendencia).

Si me lo permitís y os queda espacio, haré una pequeña digresión sobre un tema que me ha suscitado uno de vuestros comentarios. Me refiero al ágil artículo "Saques de esquina" publicado en el número de febrero-marzo, del que es autor Miguel Ángel Navarrete, quien aborda el asunto de los nombres geográficos. Habla el autor del "horrígrafo Abidjan". Me habéis tocado una fibra sensible. En mis largos años de traductor e intérprete en Naciones Unidas me aburrí soberanamente con el rollo del subdesarrollo en que están enrollados los países en desarrollo, tema favorito de la ONU, pero hubo un campo que me atrajo con apasionamiento: la traducción de nombres geográficos.

La ONU tiene una "Comisión para la normalización de los nombres geográficos", que formula recomendaciones interesantísimas y utilísimas a este respecto. En su labor, la citada Comisión se vio obligada a acuñar un nuevo vocablo, a saber "exónimo" (no viene en el diccionario de la RAE). Se entiende por exónimo la versión autóctona de un nombre geográfico extranjero, es decir, Londres es un exónimo de London, Marsella de Marseille, etc.

Pues bien, la Comisión de marras admite que no hay más remedio que aceptar los exónimos tradicionales, que están firmemente arraigados en los idiomas nacionales. Así, los alemanes podrán hablar de la ciudad de Aachen por derecho propio, los franceses podrán seguir utilizando Aix-la-Chapelle y los españoles, Aquisgrán, para referirse a la misma ciudad. Pero para los nuevos nombres geográficos que se han venido creando y los que se creen en el futuro, especialmente a consecuencia del transvase de territorios a raíz de la segunda guerra mundial (u otras futuras) y del rechazo a la tradición colonialista en el caso de los países que adquirieron por primera vez su independencia, en este caso no deben crearse nuevos exónimos y hay que utilizar el nombre del país en su versión original (persiste el problema de la transcripción cuando se trata de países que no utilizan el alfabeto latino, pero no voy a ocuparme aquí de este asunto).

La prensa española ha seguido en general esta recomendación y así, por ejemplo, ya no emplea el antiguo nombre alemán de Danzig (el famoso pasillo) sino el polaco de Gdansk, con el que aquella ciudad ha sido rebautizada. Y aunque Gdansk resulte impronunciable en castellano, a nadie se le ha ocurrido todavía escribir Guedansk.

De un tiempo a esta parte hemos venido observando un recrudecimiento del "casticismo" español y así hemos visto repetidas veces el nombre de Abiyán (especialmente en El país, que es the worst offender en esta materia), que precisamente cita Navarrete. Nos parece totalmente reprobable. Sin querer dárnoslas de ordenancistas, las recomendaciones de la ONU tienen muchas veces su razón de ser. Todo el mundo sabe que en África existe un país que se llama Malawi, aunque quizás sea menos conocido que hay una ciudad egipcia, de cierta importancia, llamada Mallawi. En este campo de grafías exóticas en el que nos movemos ¿quién nos dice que además de Abidjan no existe otra ciudad llamada Abiyan? Y supongamos un editor español que quiera publicar un atlas universal, que espera vender por todo el mundo o por lo menos en Europa. ¿Qué nombre le va a poner a la capital de Costa de Marfil? ¿Abiyán para que lo reconozcan sólo algunos españoles y el resto del mundo crea que se trata de otra ciudad o de una falta de ortografía?

Dejemos el casticismo para las zarzuelas o para pasar una tarde entretenida escuchando a los parroquianos de una tasca de Lavapiés o Chamberí, pero no intentemos exportarlo (y no me meteré con coñá, carné, parqué, boicó, etc. por falta de espacio y por respeto a los sainetes madrileños).

Un gran saludo a todos

Alfonso Torrents dels Prats

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