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RESEÑAS


Hace ya algunos meses Enrique Alcaraz Varó dirigió en Luxemburgo y Bruselas dos seminarios sobre la traducción jurídica del inglés al español. Uno de los aspectos más interesantes de aquella actividad fue la presentación de los textos de trabajo de forma clara y concisa, reflejo de una gran sensibilidad didáctica. En su libro de texto El inglés jurídico. Textos y documentos (Ariel Derecho - 1994 -) Alcaraz utiliza un método y unos criterios muy similares para ofrecer una visión global y práctica del inglés jurídico, de lo que resulta una obra de referencia esencial para entender el ordenamiento jurídico inglés y una fuente de soluciones para muchos de los problemas prácticos que se les plantean a los traductores en este terreno. Un año antes, Alcaraz, en colaboración con Brian Hughes, publicó su Diccionario de términos jurídicos (Ariel Derecho - 1993 -) inglés-español, español-inglés, que supone una valiosísima aportación por la cantidad de nuevos términos y las explicaciones que contiene. Ambos libros están ya a disposición de los traductores tanto en Luxemburgo como en Bruselas. Además, el autor sigue en contacto con el Servicio de Terminología y la Coordinación Lingüística y ha ofrecido su inestimable ayuda para resolver todo tipo de dudas en este ámbito.


Fe de erratas (y flagelo de editores)

Nos pasa por decirle a la gente lo que tiene que hacer. En este mismo número M. A. Navarrete recuerda que corren malos tiempos para las preposiciones; pues bien, el pasado número y otros anteriores se dataron con la fórmula nº 30/ diciembre 1994, etc., que figura también a pie de todas las páginas del boletín. Aunque no hay acuerdo en el seno del comité -de redacción-, pues se argumenta que la sintaxis en el caso de los datos técnicos es facultativa, ruego perdón por si acaso. De la que no nos salva ni Roberto Alcázar (menos aún Pedrín) es de la pifia del sumario, que, donde dice Índice temático números 21-30, debería decir Índice analítico de los números 21 a 30, por lo dicho sobre las preposiciones (con la reserva mencionada) y, de modo más prosaico, por coherencia con lo que aparece dentro del boletín.

Normalmente -y digo bien- escribimos en itálica las palabras o frases que no van en español. En el número anterior las versiones francesa y alemana de EDI no aparecen en itálica, como tampoco las entradas System, Système y WTO (World Trade Organisation) del índice analítico. Naturalmente, la culpa es de los duendes de la imprenta y del cajista, cuñado de los anteriores.

También nos dejamos en el numerito treinta de marras el título de la sección "Colaboraciones", que debería preceder a dos artículos, con lo que los "Cabos sueltos" adquieren una dimensión intestinal inesperada, por el tamaño de los tales cabos, que no por la calidad de las colaboraciones. Naturalmente.

En nombre del comité -de redacción-, pide disculpas humildemente:

Joaquín Calvo Basarán
JMO A3/70
Tel. 34442

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